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martes, agosto 25, 2026

Artistas detrás de la magia en el cine mexicano

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Por primera vez en la historia de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) el cargo de presidente lo ocupa un diseñador sonoro, Daniel Hidalgo, algo que él mismo valora como un logro para la diversidad de oficios que integran el mundo fílmico.

«De entrada es interesante desde mi propia perspectiva, como compositor y diseñador sonoro, liderar una Academia de cine porque en general ese trabajo lo habrían estado haciendo los actores, los productores, los directores.

«Las distintas perspectivas dentro de la Academia, pueden generar ideas nuevas o incluso hacer crecer las que ya están, hace que uno se enfrente a las problemáticas de manera diferente. Yo entré en noviembre y ahorita empiezan a surgir algunas de las cosas que hemos estado cambiando», compartió Hidalgo.
Además de los directores, guionistas, productores, actores y directores de fotografía, hay múltiples involucrados en cada etapa de una filmación con verdaderas estrellas, aunque algunos de ellos coinciden en que no llamar la atención puede ser una señal de su profesionalismo.

Adam Zoller

Nominación: Mejor Maquillaje

Película: «En el Camino»
Al leer el guion de la película Halley, la ópera prima del director Sebastián Hofmann y del productor Julio Chavezmontes, el maquillista Adam Zoller pensó que era una idea «muy fumada» al tratarse de un zombie que viajaba en metro y convivía con otras personas mientras su cuerpos se descomponía poco a poco.

Pero fue encontrarse con algo diferente a todo lo que lo convenció de sumarse al proyecto, que terminó por darle su primera nominación y estatuilla en el Ariel.
Zoller la toma de ejemplo para describir sus criterios al momento de seleccionar en qué filmes participar en su carrera, donde ha hecho terror con Issa López (Vuelven) y con Michelle Garza Cervera (Huesera).
«Lo más importante es que el guion me conecte, me haga sentir algo y me emocione, ya sea en cuestión de la historia o en cuestión de que me imagino eso de cierta forma y quiero traerlo a la realidad», resaltó el maquillista, en entrevista.

A veces apuesta por cine experimental y se suma a historias pequeñas y otras va a proyectos para volver a trabajar con gente que respeta, como es el caso de En el Camino, de David Pablos.
Esta última cinta lo tiene nominado al Ariel en la categoría de Maquillaje en un rodaje que describe como «madmaxesco», donde su trabajo era mostrar una progresión de desgaste en los protagonistas, que recorren las carreteras de México en un trailer.
Dentro de su filmografía tiene comedias como La Más Fan, y dramas, como Memoria, de Michel Franco con la ganadora del Óscar Jessica Chastain.
Pese a su sólida trayectoria, Zoller no busca reflectores para su labor, ya que su única consigna es que los filmes brillen.
«El mejor maquillaje es aquel que no te saca de la historia. Aunque sea de zombies o de monstruos, no es que la estés viendo y de repente digas: ‘¡Ah, se ve bien padre eso!’. El chiste es que ni pienses que es maquillaje, sino algo real», indicó.

Gilda Navarro

Nominación: Diseño de Vestuario

Películas: «Vainilla» y «Autos, Mota y Rocanrol»
Para ejemplificar los retos de su oficio, la vestuarista Gilda Navarro alude al rodaje de la serie Las Muertas, de Luis Estrada, donde tuvo que vestir a 20 mil personas al estilo del siglo pasado e ir de camerino en camerino para verificar que la ropa de cada uno fuera la ideal.

Aquella tarea se complica por el nivel de detalle que la ganadora de tres premios Ariel pone en elementos que incluso no serán visibles, como la ropa interior, ya que eso modifica la forma en que les quedan los vestuarios, caminan y llevan a otro mundo al espectador.
«Estudié hace años con Héctor Azar en teatro y me decía: ‘Lo que no se nota hace el vestuario’. Tú no puedes poner un vestido de los años 50 con un fondo actual, con un zapato actual, con una media. No puedes hacer un vestuario del Siglo 19 con un calzón Rinbros.

«Que el brasier funcione, que el calzón funcione, esas pequeñas cosas hacen que el vestuario funcione o no, y es justo lo que no se nota. Los detalles son importantes en el exterior y el interior», compartió la diseñadora de vestuario, en entrevista.
Su trabajo arranca antes de los rodajes, ya que los guiones le indican las épocas y los lugares donde se desarrollarán las historias, por lo que busca referentes de cómo se veían las prendas y los materiales que se usaban.
También verifica el desgaste que puede tener la ropa por los oficios de los personajes y se mantiene durante el rodaje, ya que además supervisa que todo esté en orden con las prendas.
Después de ser premiada por los vestuarios de Arráncame la Vida, Gloria y El Atentado, de Jorge Fons, este año tiene una doble nominación al Ariel en la misma categoría. Podría ganar la estatuilla por Vainilla, ambientada en los 90, o por Autos, Mota y Rocanrol, que la llevó a los 70 al festival de Avándaro.
«Avándaro lo viví muy de joven, yo tenía 16 años y no me dejaron ir mis papás. Le dije a Cravioto (director del filme): ‘Llegué 300 años después, pero llegué’. Fue ir a hemerotecas a ver revistas de la época, El Alarma, ver a la ‘Encuerada de Avándaro'».
«Con Vainilla era ir a la parte entrañable de la familia de Maira, fue ver muchas fotos familiares, tuvo esta complicidad femenina de cómo vestimos a cada personaje. Los dos proyectos tienen una similitud de amor y de empezar muy abajo a nivel de producción», indicó.
Liliana Villaseñor

Nominación: Sonido

Película: «O Último Azul»
George Lucas llevó a la pantalla naves espaciales, peleas con sables y alienígenas de diseños inéditos dentro del universo de Star Wars, pero él nunca puso las imágenes sobre el sonido y siempre afirmó que la experiencia que genera una película depende de ambos elementos.

Pese a que una voz tan autorizada como aquella remarca el valor sonoro en toda producción, la sonidista Liliana Villaseñor cree que esto tiende a ser obviado por los espectadores, que se dejan conquistar más por lo que ven.
«A mí me gusta mucho aproximarme a las películas a partir de la forma narrativa del sonido. Finalmente mi trabajo es grabar diálogos, pero hay que buscarle qué nos está diciendo todo ese sonido para la película y convencer a todo el equipo de trabajo de que no es un acompañamiento.

«El sonido es lenguaje, significa, nos está contando algo. La gente no siempre se da cuenta de lo importante que es en su vida, damos por hecho que existe, pero no lo valoramos y eso lo trasladamos a las películas», consideró Villaseñor, en entrevista.

La sonidista empezó su carrera a los 19 años, como asistente sin paga, lo que le permitió generar un sistema propio que ha pulido con los años, ya que ella también debe generar una conexión con quien aparece en pantalla.
Hace mucho documental, donde el trabajo es más íntimo, por lo que siempre busca tener un vínculo con las personas para que se sientan en un lugar seguro, como le ocurrió en La Libertad de Fierro, largometraje nominado a Mejor Película en esta edición de los Ariel.

Además de aquel filme, donde acompañan a un hombre al salir preso de una prisión en Estados Unidos, otro de los proyectos donde trabajó también cuenta con candidatura en la gala de este año: O Último Azul.
La película de Gabriel Mascaro, una distopía donde los ancianos son alejados de la sociedad, le dio a Villaseñor no sólo la nominación al Ariel, sino también en la Academia Brasileña, lo que recompensa los retos de filmar en condiciones extremas.

«Había días en los que teníamos 42 grados de sensación térmica de pura humedad y descubrí que las frecuencias se comportan diferente a la humedad, nunca me había pasado, fueron problemas que tuve que resolver en ese momento.
«También fue complejo grabar en barcos. Es un gran logro ser reconocido tanto en una academia internacional como en la nacional».