La representante republicana por Florida, María Elvira Salazar, lanzó un anuncio de televisión el jueves en el que atacó directamente las duras medidas de inmigración del presidente Donald Trump, una ruptura inusual y notable, y una señal de advertencia para su partido sobre la erosión del apoyo entre los votantes hispanos.
“Presidente, algunos de sus esfuerzos de control migratorio han ido demasiado lejos”, dijo Salazar directamente a la cámara. Más tarde añadió: “Los mismos hispanos que le ayudaron a llegar a la Casa Blanca en 2024 se sienten traicionados hoy”.
La decisión de Salazar, representante oriunda de Miami en su tercer mandato, de grabar un anuncio así es sorprendente dado que ganó la reelección por 20 puntos porcentuales en 2024 y ocupa un puesto en el liderazgo republicano de la Cámara de Representantes como asistente de disciplina de la bancada. Trump ganó el distrito hace dos años con el 57 por ciento de los votos, y la contienda de Salazar en el distrito congresional 27 de Florida no ha sido considerada entre las más competitivas del país.
Pero su anuncio —y su mensaje— parecen ser una señal de la reacción negativa a la política de inmigración de Trump en las comunidades hispanas. Incluso en el sur de Florida, que ha girado hacia la derecha política en los recientes ciclos electorales, algunos republicanos han estado planteando preocupaciones durante muchos meses de que las políticas impopulares podrían costarles caro a algunos de ellos en las elecciones intermedias de noviembre.
Fuera de Florida, los demócratas esperan competir en cuatro distritos de Texas con grandes poblaciones latinas que los republicanos rediseñaron para que fueran más favorables a su partido.
Trump respaldó a Salazar para la reelección a principios de este año, y escribió en Truth Social: “ELLA NUNCA TE DEFRAUDARÁ”. Por lo general, los republicanos se han mostrado reacios a romper con Trump por temor a las reacciones negativas tanto del propio presidente como de sus partidarios. La campaña de Salazar no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios el jueves.
Salazar será desafiada al escaño por Eliott Rodríguez, un demócrata, en una contienda con biografías paralelas: ambos son cubanoestadounidenses y experiodistas de medios.
Fernand R. Amandi, estratega de campaña de Rodríguez, acusó a Salazar de “mentir” en el anuncio de 30 segundos, que también se está emitiendo en español.
“Ella hizo esto”, dijo Amandi en un comunicado. “Ella es responsable de todas estas deportaciones, el acoso del ICE y el perfilamiento racial. Ella votó a favor de todo esto. Ella le dio a Trump los miles de millones en fondos para el ICE y las herramientas para hacer esto. No dejes que sus lágrimas falsas de última hora por el ‘Alcatraz de los caimanes’ te engañen porque la política de inmigración de su jefe ahora es veneno político en su campaña de reelección”.
De vuelta en Washington, Salazar ha sido abierta sobre su creencia de que su partido necesita cambiar, aunque sea un poco, su postura de línea dura sobre la inmigración si quiere mantener el apoyo de los votantes hispanos que ayudaron a Trump a ganar en 2024.
Durante meses, ha estado presionando a otros republicanos de la Cámara de Representantes para que respalden un proyecto de ley bipartidista que otorgaría a algunos inmigrantes sin antecedentes penales un camino para obtener estatus legal y permisos de trabajo, pero no la ciudadanía.
Esa legislación la ha puesto en un claro desacuerdo con los partidarios de la línea dura en materia de inmigración más estrechamente alineados con el ala MAGA del partido, quienes la han criticado duramente por un proyecto de ley que llaman amnistía masiva. Sus críticas salieron a la luz pública durante un receso del Congreso a principios de este año, cuando el representante Brandon Gill, por Texas, comenzó a criticar el proyecto de ley de Salazar en las redes sociales, incitando a un intercambio de publicaciones que finalmente involucró a otros republicanos de extrema derecha.
El proyecto de ley de Salazar cuenta con el apoyo de más de una decena de republicanos, muchos de ellos en distritos disputados donde las duras medidas de inmigración de Trump han sido impopulares.
El sur de Florida se ha visto sacudido por los esfuerzos de las fuerzas del orden federales y estatales para tomar medidas enérgicas contra la migración, incluida la creación el año pasado de un centro de detención administrado por el estado en los Everglades conocido como “Alcatraz de los caimanes”. La instalación cerró este verano después de resultar costosa e ineficaz; un informe publicado esta semana por la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional determinó que el centro no cumplió con una serie de normas federales de detención. Un ejemplo en el informe: el confinamiento de migrantes en “pequeños recintos de metal”.
El fin del Estatus de Protección Temporal para migrantes de países políticamente inestables como Haití y Venezuela ha provocado que partes de la región se sientan desiertas, ya que miles de migrantes han sido detenidos o se han aislado de la vida pública, demasiado temerosos como para trabajar o ir a la escuela.
Algunos funcionarios electos locales en el sur de Florida, incluidos republicanos en Doral, hogar de uno de los complejos de golf de Trump, han dicho que no están de acuerdo con el duro control migratorio. Algunos sheriffs republicanos electos en Florida también han expresado preocupaciones sobre las deportaciones de migrantes que no han cometido delitos.













