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viernes, septiembre 18, 2026

La purificación de agua con luz ultravioleta y el método SODIS

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La búsqueda de agua potable segura y económica es uno de los mayores desafíos de salud pública en el mundo contemporáneo. Entre los diversos sistemas desarrollados para desinfectar el agua a pequeña escala, el uso de la radiación ultravioleta (UV) destaca por su sencillez, bajo coste y alta eficacia biológica.

 

Una de las aplicaciones más extendidas de este principio en comunidades sin acceso a red eléctrica es el método SODIS (siglas en inglés de Solar Water Disinfection o Desinfección Solar del Agua). Sin embargo, aunque es una solución accesible y validada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), este proceso tiene un talón de Aquiles fundamental: la turbidez del agua.

 

Cómo funciona la purificación por radiación ultravioleta

 

La radiación ultravioleta forma parte del espectro electromagnético y se sitúa entre la luz visible y los rayos X. Dentro del rango UV, la franja ultravioleta C (UV-C, con longitudes de onda entre 200 y 280 nanómetros) posee la mayor capacidad germicida, aunque la radiación UV-A presente en la luz solar directa también ejerce un efecto desinfectante notable cuando se aplica durante períodos prolongados.

 

El mecanismo de acción de la radiación UV sobre las bacterias, virus y parásitos es puramente genómico:

 

-Daño al material genético: Las fotones UV atraviesan las paredes celulares de los microorganismos y son absorbidos por su ADN y ARN.

 

-Formación de dímeros: La absorción de esta energía altera los enlaces químicos entre las bases nitrogenadas (especialmente formando dímeros de timina).

 

-Bloqueo celular: Esta alteración destruye la capacidad del patógeno para replicarse e infectar. Un microorganismo incapaz de reproducirse no puede causar enfermedad, por lo que queda inactivado biológicamente.

 

A diferencia de los tratamientos químicos habituales como la cloración, el tratamiento con luz UV no altera el sabor ni el olor del agua y no produce subproductos tóxicos.

 

El método SODIS: desinfección solar al alcance de todos

 

Desarrollado en la década de 1980 y validado ampliamente por instituciones como el Instituto Federal Suizo de Ciencia y Tecnología del Agua (EAWAG), el método SODIS convierte la energía del Sol en una herramienta directa de potabilización doméstica.

 

El procedimiento básico consta de tres pasos sencillos:

 

-Llenado: Se utilizan botellas de plástico transparente (generalmente de tereftalato de polietileno o PET) de hasta 2 litros de capacidad, asegurándose de que estén bien limpias y sin rayas superficiales severas.

 

-Exposición: Las botellas llenas de agua se colocan tumbadas horizontalmente sobre una superficie expuesta a la luz solar directa (como una chapa ondulada o un tejado) durante un mínimo de 6 horas en días despejados o hasta 2 días en días nublados.

 

-Acción combinada: El proceso aprovecha dos efectos simultáneos del Sol: la radiación UV-A destruye los patógenos y el aumento de temperatura del agua (efecto térmico) potencia la desinfección, acelerando la muerte de bacterias como Escherichia coli y protozoos.

 

La gran limitación: cómo la turbidez bloquea la radiación UV

 

A pesar de la gran eficacia de la radiación UV en agua clara, el método pierde capacidad si el agua presenta partículas en suspensión, es decir, si está turbia.

 

La turbidez mide el grado de pérdida de transparencia del agua debido a la presencia de arcilla, limo, materia orgánica, microalgas u otros sedimentos finos. Este parámetro resulta determinante por dos motivos técnicos:

 

-Efecto pantalla o sombra: Las partículas en suspensión absorben y dispersan los rayos ultravioleta, impidiendo que la radiación penetre hacia el fondo del recipiente o penetre en toda la masa de agua. Los microorganismos ubicados detrás o debajo de estas partículas no reciben la dosis adecuada de luz germicida.

 

-Refugio para patógenos: Los microorganismos patógenos suelen adherirse a los sólidos en suspensión. Esta unión actúa como un escudo protector frente a los fotones UV, manteniéndolos viables dentro de la botella.

 

El límite operacional de turbidez

 

Para garantizar que el método SODIS o un sistema UV doméstico funcione adecuadamente, la turbidez debe situarse por debajo de 30 NTU (Unidades Nefelométricas de Turbidez).

 

Si el agua supera este nivel de turbidez, la radiación solar no logra penetrar más de unos pocos milímetros en la botella, dejando la mayor parte del líquido sin tratar y manteniendo el riesgo biológico activo.

 

Soluciones prácticas ante agua turbia

 

Cuando el agua disponible supera el umbral recomendado de turbidez, es imprescindible aplicar tratamientos previos antes de someterla a la radiación UV:

 

-Sedimentación: Dejar el agua reposar en un contenedor durante varias horas para que las partículas más pesadas se depositen en el fondo por gravedad, decantando después el agua clara superior.

 

-Filtración previa: Pasar el agua a través de filtros de tela limpia doblada varias veces, filtros de arena, arcilla o cerámica para retener la materia en suspensión.

 

-Coagulación o floculación natural: Utilizar extractos naturales como semillas molidas de Moringa oleifera o alumbre para agrupar las partículas coloidales en flóculos grandes que se hunden rápidamente, aclarando el agua por completo antes de envasarla en las botellas PET.

 

Una solución efectiva dentro de sus límites técnicos

 

La radiación ultravioleta y el método SODIS representan una estrategia ágil y de bajo coste para neutralizar agentes patógenos en el agua. No obstante, la viabilidad de la técnica depende por completo de la claridad del líquido inicial. Medir o evaluar visualmente la turbidez y filtrar previamente si es necesario son pasos imprescindibles para convertir agua potencialmente contaminada en agua apta para el consumo.