Golpe a golpe, punto a punto y sin dar un centímetro de ventaja, Marta Kostyuk y Liudmila Samsonova protagonizaron una batalla que mantuvo al público al filo de la butaca.
La rusa Samsonova terminó imponiendo su resistencia y carácter para remontar y vencer 4-6, 6-2 y 7-5 a Kostyuk, primera sembrada y número 10 del mundo, que quedó fuera del Guadalajara Open WTA 500.
Pese al respaldo que llegaba desde las tribunas y al intento del sonido local por acompañar a Marta Kostyuk con canciones como «Ella se llamaba Marta», de Napoleón, y «Martha tiene un marcapasos», de Hombres G, la ucraniana tuvo enfrente a una rival que nunca dejó de luchar.
Desde el primer peloteo quedó claro que no habría tregua. Samsonova, número 48 del mundo, golpeó primero y tomó ventaja 2-0, pero Kostyuk respondió, remontó hasta el 3-2 y, tras varios intercambios de ventaja, terminó llevándose el primer set 6-4 ante el respaldo de la afición.
Parecía que Marta había dado el primer golpe, pero Samsonova tenía otra historia en mente. La rusa reaccionó con fuerza, se puso 4-0 y, aunque Kostyuk recortó a 4-2, terminó imponiéndose 6-2 para llevar la batalla al tercer set.
Ahí comenzó la verdadera lucha. Kostyuk volvió a tomar el control y se adelantó 4-2, pero Samsonova se negó a caer. La rusa empató 4-4, resistió cuando Marta se puso 5-4 y volvió a igualar 5-5.
El partido estaba al límite. Samsonova encontró la respuesta en los puntos decisivos, tomó ventaja y cerró el duelo 7-5. La batalla había terminado y, con ella, el camino de Kostyuk en Guadalajara.
Kostyuk se despidió del Guadalajara Open después de tres sets en los que tuvo el respaldo de un público que intentó llevarla hasta el final. Samsonova, en cambio, sobrevivió a cada golpe, remontó el partido y se quedó con el boleto a las Semifinales.
Y cuando llegó el último punto, también quedó una imagen que acompañó todo el duelo. Como ha ocurrido en los últimos años en los enfrentamientos entre tenistas rusas y ucranianas, Kostyuk y Samsonova no se estrecharon la mano al final del partido ni intercambiaron miradas.
La batalla había terminado en la cancha, pero la distancia entre ambas permaneció intacta.












