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martes, septiembre 22, 2026
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Las declaraciones rupturistas de líderes petistas son poco menos que un vulgar chantaje, romper con la ubre de poder significa para ellos desaparecer del escenario electoral y eso jamás, primero se cortan ambos brazos que arriesgarse a perder sus cuantiosas regalías.

Esa faramalla no es, en consecuencia, digna de tomarse en cuenta. Pero si apuntar que tras los pataleos en Chihuahua está la diputada federal Lilia Aguilar, heredera política de su padre Rubén. Alimenta la insubordinación por interés personal, se le ha metido la loca idea de que puede ser alcaldesa de Juárez.

Lo veo improbable, primero porque su partido, PT, carece de fuerza electoral para exigir una posición así (la segunda en importancia estatal), es apenas un apéndice mal puesto de Morena. Segundo porque hay otros grupos poderosos al interior de la demagogia con los cuales establecer equilibrios.

Para empezar, si la senadora Chávez es candidata al gobierno, la alcaldía sería ferozmente disputada entre Cruz Pérez Cuéllar, obviamente para alguno de sus allegados, y Ariadna Montiel, en su caso para la delegada del Bienestar, Mayra Chávez.

Y si Cruz consigue imponerse, como todo hace suponer, la alcaldía quedaría reservada para la senadora o, en caso de que tampoco esa posición le asignen (sus desplantes contra Sheinbaum fueron muy evidentes) entonces ahí está Juan Carlos Loera, quien también apuntó su nombre por la presidencia municipal juarita.

¿A qué le tira entonces Lilia? A nada, hace lo que le permiten sus menguados recursos políticos y cuando digo menguados los pongo entre comillas, pues claramente le ha ido muy bien con la herencia del PT en Chihuahua. No quedará desprotegida y aprovechará de maravilla lo que reciba, su padre la enseñó muy bien.

Así cada circunstancia particular en los estados donde, manejan, el PT podría postular candidatos con independencia de Morena. En ninguno romperán la liga, un coahuilazo luce imposible, como los mismos ideólogos de la izquierda dicen: “no están las condiciones dadas”.

La verdadera división está al interior de Morena, tema que iré desarrollando en los próximos días, según vayan presentándose los acontecimientos esperados.

 

Rompeolas

 

 

La gobernadora Campos mostró reflejos inusuales en políticos opositores y, antes de que sus adversarios en las cámaras y el partido se dieran cuenta, ya tenía entrevistas pactadas con los titulares de gobernación, seguridad, agricultura, Conagua. Le tomó la palabra a la presidente, tras el encuentro de ambas en Juárez, y de un día para otro organizó las entrevistas con los secretarios. Diplomática y comedida agradeció a Sheinbaum que le haya abierto las puertas y como no, a ningún otro gobernador le había hecho un paseíllo así en la era de la demagogia populista, fuese del régimen u opositor. Es el respeto que se ha ganado la gobernadora chihuahuita, primero la querían despellejar y cuando les plantó cara optaron por moderarse. Ahora la reciben el mismo día titulares de varias dependencias. Bien por ella, cualquier gestión en favor de Chihuahua tiene su valor, el asunto es que resuelvan los secretarios porque ya sabemos que estos gobiernos de la demagogia no están para soluciones, sino para crear problemas.

 

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El PAN y la gobernadora tienen sus tiempos y actúan, claro está, en razón de los mismos. Sin embargo, quizás sea necesario adelantar el traslado de Daniela Álvarez a Ciudad Juárez, donde presumiblemente irá de candidata a presidente municipal. Por una parte, necesita concentrar su activismo en la frontera, donde tendrá la enorme responsabilidad de ofrecer una resistencia creíble a Morena; por otra da la impresión que, al interior del PAN, se convirtió en parte de los problemas, en vez de las soluciones. El asunto del regidor es un chisme intrascendente, él estaba comprometido con el Morena de Pérez Cuéllar prácticamente desde que protestó el cargo. No obstante, Daniela contribuyó a darle importancia. Debe llegar a Juárez, si realmente la enviarán a competir allá, con el menor desgaste posible. Mientras más tiempo permanezca en la dirigencia, más expuesta queda. Entiendo que ella misma ha sido renuente a dejar la dirigencia, pero los hechos indican que llegó el momento.

 

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Desde que conchita Rodríguez llegó a la secretaría general del sindicato de personal administrativo de la Uach, su ánimo ha sido molestar. La suya es agenda política, no laboral ni sindical en beneficio de sus representados. Esto se explica por la conducta irracional de sus planteamientos; pide las perlas de la Virgen sabiendo que rectoría no está en condiciones, ni ánimo, de cumplirlas. La reunión de ayer ante autoridades de la SEP, en la que participaron el rector y la líder sindical, quedó muy claro la inviabilidad de las exigencias; pide plazas cuando no puede llenar las actuales, alega exceso de carga siendo muy conocido el poco entusiasmo laboral de los sindicalizados y en general exige mejoras sin ofrecer a cambio nada. Era obvio que no aceptarían sus peticiones. Hace tiempo el sindicato de trabajadores de la Uach está en plan de mortificar, presumiblemente asociado a oscuros liderazgos de Morena, pero nunca lo habían dejado tan claro como bajo el liderazgo de Rodríguez. Aguas, no quieren solucionar problemas laborales, quieren generar un conflicto en la Universidad.

 

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Trump aprieta el cerco contra el régimen protector de criminales. Hace días en un memorando dirigido al Congreso de su país, documento oficial, afirmó que los políticos corruptos que colaboran con los carteles traicionan la seguridad y la soberanía de México y pidió detenerlos. Hoy, ante la ONU, declaró que México es el epicentro de los carteles y es inaceptable que EU comparta una frontera de 3 mil 200 kilómetros con un territorio controlado por carteles enemigos, “por lo tanto México debe recuperar el control de su territorio de manos de los enemigos de la humanidad”. Dos eventos oficiales, uno en la máxima asamblea mundial, dos golpes donde más duele. ¿Qué pretende?, ¿prepara su gobierno acciones concretas?. No sabemos, pero la presión diplomática es brutal. Y nuestra presidente con el estribillo de “colaboración no subordinación; no somos protectorado”.