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jueves, septiembre 24, 2026

Un púlsar captura el viento estelar de una estrella hipergigante azul

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Unos astrónomos han conseguido observar directamente un fenómeno nunca antes visto: el flujo de salida de viento estelar (gas ionizado) de una estrella gigante siendo capturado por su compañera ultradensa, proporcionando ello la fuente de energía para intensos fogonazos de rayos X.

 

Las observaciones fueron realizadas por el satélite astronómico XRISM (X-Ray Imaging and Spectroscopy Mission) de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA), con la colaboración de la NASA (la agencia espacial estadounidense).

 

“Nunca antes habíamos visto indicios claros de viento estelar cayendo sobre un objeto compacto”, subraya Roi Rahin, del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA en Greenbelt, Maryland, Estados Unidos, y primer firmante del estudio.

 

El sistema estelar investigado es BP Crucis, un sistema binario de gran masa y desde el cual se emiten rayos X. BP Crucis está situado a unos 13 000 años-luz de distancia. La estrella principal, conocida como Wray 977, es una hipergigante azul con una masa unas 40 veces superior a la del Sol y un tamaño 60 veces mayor. Es tan grande, caliente y luminosa que de ella emana constantemente un flujo de gas ionizado, fenómeno que los astrónomos denominan viento estelar, aunque en este caso podría calificarse de huracán estelar.

La compañera de la hipergigante es una estrella de neutrones llamada GX 301-2. Se trata del núcleo comprimido de una estrella que explotó hace mucho tiempo como supernova y que concentra más masa que la del Sol en una esfera de unos 20 kilómetros de diámetro. Al dar una vuelta entera sobre sí mismo cada 11 minutos, proyecta un haz de rayos X hacia la Tierra, lo que la clasifica como púlsar.

 

En dos momentos de la órbita de 41,5 días del púlsar (cerca de los puntos más cercano y más lejano respecto a la estrella principal) se producen intensas erupciones de rayos X que duran varios días. Los astrónomos creen que la influencia gravitatoria del púlsar sobre la estrella genera una corriente de plasma especialmente densa. Las erupciones se producen cuando el púlsar atraviesa dicha corriente y captura parte de su materia. Las erupciones más intensas ocurren más cerca de la estrella, donde la corriente es más densa.

 

El análisis del equipo indica que el gas se precipita hacia el púlsar a velocidades de unos 540 000 kilómetros por hora.

 

El estudio se titula “Direct spectroscopic observation of matter falling onto a compact stellar object”. Y se ha publicado en la revista académica Science Advances.