Las posibilidades de los Diamondbacks de alcanzar la postemporada continúan aumentando gracias a su racha de victorias, aunque Arizona todavía necesita resultados favorables para conseguir su boleto.
El conjunto de Arizona derrotó 11-4 a los Padres ante un lleno en Petco Park la noche del viernes, en un encuentro donde castigó a Casey Mize desde el primer lanzamiento.
El triunfo, combinado con la derrota de los Filis por 2-0 ante los Rays, permitió a los Diamondbacks colocarse a solamente un juego de Filadelfia en la lucha por el último puesto de Comodín de la Liga Nacional, cuando restan dos partidos por disputar.
Arizona acumula seis victorias consecutivas y, aunque no depende completamente de sí mismo, cuenta con la ventaja en el criterio de desempate frente a los Filis.
Las matemáticas para los Diamondbacks son ahora sencillas: cualquier combinación de victorias de Arizona y derrotas de Filadelfia que sume dos resultados les permitirá clasificarse a la postemporada y dejar fuera a los Filis.
Mientras los Diamondbacks atraviesan una racha positiva, Filadelfia ha perdido tres encuentros consecutivos y llega a la recta final bajo mayor presión en la pelea por el último boleto.
Arizona tomó ventaja desde el primer episodio, cuando Lars Nootbaar conectó el primer lanzamiento de Mize y mandó la pelota a las gradas del jardín derecho. Los Diamondbacks anotaron tres carreras en la primera entrada, una en la segunda, dos en la tercera y una en la cuarta, mientras Brandon Pfaadt trabajó durante siete entradas y dos tercios.
Su actuación permitió descansar al bullpen, algo relevante de cara al encuentro del sábado, especialmente después de que Corbin Burnes fuera colocado en la lista de lesionados y no pueda realizar la apertura programada.
















