Dunhuang. Desde lejos se alcanza a ver la torre que en su parte más alta parece tener una lámpara encendida. Es potente, pero no es iluminación, sino el reflejo de la luz solar que proviene de los 420 mil espejos ubicados a su alrededor. Todo forma parte de la Planta de Energía Solar Térmica con Sales Fundidas Shouhang.
Es la más grande en Asia y una de las más recientes innovaciones desarrolladas en este país para generar energía eléctrica de manera sustentable.
Nada más entrar a la propiedad, el panorama se llena de líneas interminables de paneles rectangulares que miden 115 metros cuadrados, cada uno con 35 espejos.
La instalación localizada en el desierto de Gobi, provincia de Gansu en la región occidente de China (a mil 200 kilómetros de la capital Pekín), ocupa 748 hectáreas (7.8 kilómetros cuadrados) para contribuir a la generación de electricidad, unos 245 millones de kilovatios por hora (Kw/hr) al año, aunque está diseñada para producir 390 en ese periodo, de acuerdo con información oficial.
Para dar una idea de lo que eso significa, Fan Jiani, especialista de la planta, explicó que con la torre de 260 metros de altura, en una hora se produce la electricidad que ocuparía una vivienda familiar durante 42 años.
Según la consultora Low Carbon Power, alrededor de 43 por ciento del consumo de electricidad en China proviene de fuentes renovables y de éstas, la solar participa con alrededor de 12 por ciento.
La instalación de energía solar térmica en Dunhuang es propiedad de la empresa privada Beijing Shouhang IHW Resources Saving Technology y cuenta con participación de la paraestatal Baosteel que proporciona el acero para la fabricación de las estructuras de heliostato (dispositivo con espejo móvil) que captan la radiación solar. En total son 12 mil unidades reflectoras, hasta el momento.
Al llegar a la torre, esa energía se almacena y consolida en dos tanques térmicos de 30 mil toneladas, uno frío y otro caliente, los cuales contienen nitrato de sodio y nitrato de potasio. En el que se mantiene con temperatura elevada, el termómetro alcanza los 650 grados centígrados con las sales que circulan sin parar.
Los especialistas eligieron esas sustancias químicas por su alta capacidad de almacenamiento de calor. Sobre el sitio donde se encuentra la planta, Jiani comentó que por su extensión –1.3 millones de kilómetros cuadrados–, el desierto de Gobi es ideal para la operación de esta infraestructura.
Y es que hay luz solar intensa la mayor parte del año. Incluso en esta época que se empieza a sentir frío por la mañana, éste casi desaparece con el calor que proporciona el astro rey.
Utiliza tecnología de punta
La innovación tecnológica que distingue a China, también está presente en todas las áreas de la planta termosolar, incluida la inteligencia artificial que se utiliza para, entre otras funciones, organizar el movimiento de los espejos a lo largo del día, de manera que todo el tiempo reflejan la luz solar a la parte más alta de la torre.
En cuanto a las sales (nitratos de sodio y potasio), Jiani mencionó que por su alta capacidad de almacenamiento de la energía, en 12 horas se logra una carga completa de los contenedores y el calor se mantiene durante la noche.
El calor almacenado pasa por un “intercambiador” que produce vapor de agua, el cual impulsa una turbina y este a su vez, acciona el generador para producir electricidad de manera continua, estable e ininterrumpida.
La velocidad del trabajo se ajusta con base en la demanda de la red nacional y por la alta capacidad calorífica, baja presión de vapor a alta temperatura y gran estabilidad térmica de las sales fundidas, son más eficientes y seguras respecto a otros fluidos como el agua o el aceite térmico, indicó Jiani.
La investigación y desarrollo del sistema de energía solar térmica con sales fundidas tomó varios años a los ingenieros de China, cuya tecnología conocida como SHBG-2 está bajo derechos de propiedad industrial.
Una primera planta de 10 Kw/hr se construyó en 18 meses y la segunda con una capacidad 10 veces mayor fue “más rápido” y con menor costo. Jiani detalló que la inversión para el desarrollo de SHBG-2 ascendió a 2 mil 800 millones de yuanes (más de 417 millones de dólares).
Sobre el destino de la energía producida en este sitio, la especialista resaltó que se va a la red nacional eléctrica desde donde se determinan los lugares de cobertura.
Además, destacó que con este novedoso sistema que funciona en Dunhuang desde 2018, se evita la emisión al ambiente de 350 mil toneladas de dióxido de carbono cada año. Esta tecnología se suma a otras también sustentables que existen en el gigante asiático como las plantas eólicas e hidroeléctricas.
La búsqueda de generación de energía con recursos renovables es una prioridad para el gobierno de China y avanza significativamente.
Por ahora, la ciudad de Dunhuang donde viven alrededor de 200 mil personas, es la primera que únicamente consume energía limpia y es un lugar donde la iluminación nocturna no falta en los lugares públicos y las calles. Hasta los troncos de los árboles están habilitados como alumbrado público.
















