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viernes, octubre 2, 2026

Presenta la película ‘Digger’ una aterradora farsa

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Ganador de cinco premios Óscar, Alejandro G. Iñárritu está preparado para que Digger, su nueva película, sea la más polarizante de su filmografía.

El tema, un hilarante pero aterrador retrato de la actualidad según él la observa, podrá disgustar a muchos, o no ser entendido por otros. Pero es urgente, opina el mexicano en entrevista.

«Ojalá que abra esa posibilidad de hablar de eso, ojalá que no sea aceptada al 100 por ciento ni tampoco rechazada, sino que se hable de lo que la película trata de poner como una pregunta en el centro», pide.
Creador de intensos dramas humanos, en su esperada colaboración con Tom Cruise apuesta por una comedia oscura. Concede que, para hablar de poderosos y sociedad, hasta la sátira está rebasada.

«Ya estamos en farsa. Creo que la película sí retrata un poco el tono en donde estamos viviendo la realidad. Con problemas muy serios pero en un tono totalmente desentonado para lo que pudiéramos esperar».
En el título, que llega este jueves a los cines, Digger Rockwell (Cruise), viejo magnate petrolero, alimenta su inmensa fortuna con perforaciones gracias a contratos corruptos. El último, muy jugoso, en Groenlandia.

Los trabajos, sin embargo, generan explosiones de metano, por lo que una colosal masa de hielo se desprende y apunta a colisionar con Europa. ¿Debe hacer lo imposible para evitarlo… o dejarlo pasar?
Especialistas le advirtieron al multimillonario empresario del peligro, pero los barriles de petróleo son más importantes que posibles catástrofes. Las muertes son asumibles.
Por la pantalla desfilan un Presidente de Estados Unidos (John Goodman), parecido a Donald Trump, con traje azul y corbata roja, que amenaza con destrucción para sus enemigos. Y hasta un brillante científico (Riz Ahmed) cuyas valoraciones son ignoradas.

Uno de los ejes del filme es el control de las narrativas, siempre para beneficio de las cúpulas. Digger describe las artimañas con el moderno término de «firewall», y G. Iñárritu recuerda que se mencionan desde Maquiavelo, quien dijo que el poder es la capacidad de aparentar.

«En esas narrativas, el que las domina más, el que tiene más acceso, tiene el poder de cambiar la percepción que hemos dejado de tener de la realidad misma. Entonces se ha convertido en una fragmentación de realidad», elabora.
Hacia la mitad del metraje, Digger se transforma y lo que había visto el público hasta entonces cobra una nueva dimensión. Se trata de la película de G. Iñárritu que más se disfruta cuanto menos se sabe de ella.

Fotografiada por Emmanuel Lubezki, también es la más compleja formalmente, con más niveles de lectura. Y la de más profundas y filosas reflexiones sobre el poder, la locura contemporánea y la hipocresía de la sociedad.
Esto último lo pone de manifiesto con un cínico pero elocuente discurso ante el congreso europeo. En su alocución, en la que Cruise demuestra su talento dramático, la diana es cómo se vive en la actualidad.

¿Acaso las personas que señalan con un dedo están dispuestas a ralentizar el progreso, o sacrificar sus comodidades, en bien del mundo? El cineasta no responde si rebatiría o aplaudiría la retórica de Digger, él no quiere caer en maniqueísmos.
«Es decir: aquí no hay buenos y malos, vamos a hablar de los sistemas generados por nosotros. Con toda esa complejidad, ¿cómo desenredamos el mundo? Ustedes díganme. Me parece que es incómodo, pero es necesario».