Un pecado capital del PAN es creer que sus votos son suficientes para ganar elecciones. Algunos asumen con frecuencia posturas de suficiencia electoral, con la desfachatez de un ciego queriendo describir el arcoíris. Chequen las últimas elecciones y comprobarán que su voto va (números cerrados) de 400 a 450 mil. La de mejor registro es Maru Campos, en 2021, más de 560 mil. Sólo que ahí cuentan votos del PRI y de muchos ciudadanos sin partido. Cierto, son el principal partido de oposición, sin el cual ningún candidato podría ganar en Chihuahua. Pero la era en que ganaban como partido en solitario terminó años atrás.
Por eso no comprendo a panistas inanes o mareados por delgados ladrillos, cuando postulan con arrogancia contra las alianzas electorales y menoscaban la participación ciudadana. Esos panistas son como pirómanos con el trastorno avanzado; con tal de ver arder son capaces de prender fuego a su casa. Incapaces de pensar en proyectos superiores, defienden sus pequeños intereses ajenos al entorno general. Cegados por las rentas que imaginan en sus bolsillos, no puede ver más allá de su nariz.
La historia quiso poner a Chihuahua, otra vez como en el pasado, en el centro del interés nacional, nuestra elección es la más importante de las 17 gubernaturas en disputa. Nadie lo decidió, así fueron dándose los acontecimientos. En el centro de la gran disputa que acaba de iniciar en Juárez están los dos personajes más importantes del PAN; la gobernadora Campos porque ahí la puso el régimen con la pasada persecución y el candidato Marco Bonilla. Ellos ya decidieron ir juntos, son conscientes del momento histórico. Imaginen por un momento que se hubiesen confrontado, con Maru queriendo impulsar a otro candidato. Hubiese sido el fracaso total del PAN antes de iniciar las elecciones.
La madurez política que ambos muestran no ha sido correspondida por un pequeño grupo de panistas estridentes y malagradecidos. Son los que ayer usaron a las linas escobedo y a los gurigús del presente para reventar una asamblea del Comité Municipal. Los manipula César Jáuregui, propuesto a imponer su voluntad sobre la gobernadora, el candidato y la dirigencia del PAN. Vaya sinrazón. No muestran una convicción panista ni mucho menos compromiso con Chihuahua o el país, dejan ver que sólo su interés personalísimo tiene importancia. Porque si tuviesen un mínimo de sentido partidista y compromiso social, jamás acompañarían el desatino. Ponen en riesgo la elección estatal, su propio futuro.
¿Quién, con agudeza política, se monta en un proyecto que nació muerto?. Si alguna duda les quedaba sobre la inviabilidad de César Jáuregui, la despejó este día la gobernadora Campos en la entrevista que concedió a Latinus. Jáuregui pondría en riesgo la elección estatal, es parte relevante en dos investigaciones judiciales. Como sabe que él no puede ser, se encaprichó con tirar a Santiago. Así pretende mostrar que las puede, que es el mayor panista de la entidad. Está sobrevalorado, es de locos pensar que, con sus problemas legales, puede medir fuerzas con la gobernadora y ganar. Nada es seguro hasta que suceden las cosas, pero en el improbable caso de que caiga Santiago, César jamás llegaría. Y él lo sabe.
Por eso dan de qué hablar; o él y quienes lo acompañan en la impostura son tarados al poner en riesgo sus carreras políticas o tienen intereses inconfesables o son vulgares traidores. No se, pero si están en la traición y piensan que Cruz Pérez Cuéllar los recibirá como héroes, entonces me inclino a pensar que son tarados. No conocen ni a Morena ni conocen a Cruz, los tomaría en cuenta mientras sean útiles, luego los usaría para limpiarse el trasero y después los arrojaría al cesto de la basura. Si gana la demagogia populista serían parias políticos, tenidos por traidores en su partido y rechazados en el oficialismo por oportunistas.
No se crean los importantes, fuera de un minúsculo grupo al que llaman “circulo rojo” y de los panistas más politizados, nadie está pendiente de la sucesión en la Presidencia Municipal. La gente anda en lo suyo, sus pequeñas rencillas es lo último que les importa, menos cuando hablan de unidad queriendo tirar las puertas del partido a patadas. Tengan un mínimo de coherencia, en la Ciudad de Chihuahua ningún panista suma un solo voto, uno solo, a la campaña del PAN. Los electores votarán por Marco Bonilla y nadie es más popular o tiene más arrastre que él.
Los votos del PAN ya están garantizados con el candidato a gobernador. Objetivamente, sólo un candidato de otro partido o sin partido tiene capacidad para sumar uno o más votos a la campaña de Marco. Y si, claro, me refiero a Santiago de la Peña, no porque sea el único y probablemente tampoco el mejor, es por que ahí está y es al que quiere la gobernadora. Ella les ha dado votos, cargos, trabajo, negocios, oportunidades con las que muchos nunca soñaron. ¿le niegan el derecho a influir determinantemente en la designación del candidato a la alcaldía porque no es de PAN?. Por el bien del proyecto superior necesitan tanto a ciudadanos como a otros partidos, vean sus números. ¿Es tan difícil entenderlo?.
Ahora, si Jáuregui supone y los dos inanes junto con él, que Maru les debe la gubernatura, entonces mueren de arrogancia. No, ella se empoderó por su carácter bien templado y por que aprovechó las circunstancias del momento. Ganó al apostar su libertad contra la gubernatura y cuando supo aprovechar la coyuntura de que muchos chihuahuenses, miles, se propusieron votar contra Morena. Y en todo caso, si así fuese, ¿ustedes no le deben a ella mucho de lo que han logrado en los doce años donde ha sido la figura principal?. ¿Han olvidado que Maru los cobijó mientras mentaban la madre a Javier Corral por haber entregado el gobierno a Lucha Castro y Víctor Quintana, conocidos demagogos, al empresario Ismael Rodríguez y a otros que jamás conocieron las oficinas del PAN?. ¿Olvidaron cuando decían que “es una maquinita de hacer votos”?. Bájenle a la soberbia, en esta elección no hay dobleces, o están con la libertad o están con el autoritarismo. Así es la política en tiempos de la demagogia.
Rompeolas
César Jáuregui ha dicho y sigue diciendo una y mil veces, frente a quien tenga paciencia para escucharlo, que su nombre no está en ningún expediente judicial. Atrevido el exfiscal, miente sabiendo que miente y sabiendo que su mentira no engaña a nadie. ¿Si no está él, entonces quién, el fiscal de Sonora o el director de la CIA?, pregunto porque tenemos certeza de que hay dos investigaciones abiertas por el accidente de la CIA, una de la FGR y otra la Fiscalía local y alguien está siendo investigado, sino es Jáuregui quizás sea un fiscal de otro estado. Es información maciza, lo ha dicho la presidenta Sheinbaum al menos un par de veces y hoy, durante una entrevista para Latinus, lo ratificó la gobernadora Campos. Maru fue más lejos, dijo sin titubeos que “no se puede perdonar” lo que hizo Jáuregui durante su tiempo de fiscal, pues aparte de los engaños con el tema de la CIA, también ocultó información de manera reiterada que podría motivar (o ya está en curso) otra investigación.
















