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jueves, octubre 15, 2026

Mientras el papa León se recupera de su cirugía, ¿quién dirige la Iglesia?

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El martes, durante al menos 90 minutos, el papa León estuvo inconsciente bajo anestesia general. La situación plantea una interrogante: ¿qué sucede cuando un papa está incapacitado y no puede dirigir la Iglesia católica?

La respuesta corta es: nada. La Iglesia tiene reglas para algunas situaciones, como cuando un papa muere o renuncia, o cuando no puede ejercer sus funciones con libertad (por ejemplo, cuando un papa es encarcelado, como ocurrió con el papa Pío VI a manos de Napoleón, un escenario poco probable hoy en día). Sin embargo, no tiene reglas específicas para los casos en que el papa se encuentra enfermo de gravedad o, digamos, en coma.

En caso de la hospitalización temporal del papa, la extensa estructura administrativa del Vaticano funciona por sí sola, un escenario que los observadores del Vaticano vivieron en repetidas ocasiones durante las frecuentes hospitalizaciones de san Juan Pablo II y el papa Francisco.

Desde hace décadas, el Hospital Gemelli de Roma cuenta con un conjunto de habitaciones equipado para el papa. Juan Pablo estuvo ahí con tanta frecuencia que comenzó a decirle “el tercer Vaticano”. (Actualmente esa área se está remodelando, por lo que León se está recuperando en habitaciones cercanas).

Incluso allí, el papa sigue a cargo.

“No hay un papa suplente”, dijo Alberto Melloni, un historiador de la Iglesia. Si hay que tomar decisiones o hacer nombramientos, “se le pueden llevar al papa mientras está en el hospital”.

Y basándose en lo que se ha dicho hasta el momento sobre la recuperación de León, parece ser que él estará de vuelta en el Vaticano en una semana, como el Vaticano había anticipado.

Los médicos de León dijeron el miércoles que su recuperación avanzaba según lo esperado. En un comunicado emitido por el Vaticano, sus médicos dijeron que León estaba haciendo ejercicios respiratorios, había comenzado a caminar y había desayunado y almorzado.

Matteo Bruni, el vocero del Vaticano, dijo que el pontífice estaba “de buen humor”, sin dar más detalles.

Por ahora, el funcionamiento diario del Vaticano y de la Iglesia mundial se delega en un equipo de funcionarios —encabezado por el secretario de Estado, el cardenal Piero Parolin— que garantiza que su administración funcione sin contratiempos.

La Santa Sede es el órgano central de gobierno de la Iglesia católica y comprende decenas de oficinas o departamentos que, a su vez, supervisan áreas específicas, como la evangelización, el clero, la educación o la economía. Tan solo la Secretaría de Estado del Vaticano es como una combinación de un ministerio del interior y un ministerio de asuntos exteriores que supervisa la gestión general, así como las relaciones con otros Estados y las embajadas de la Iglesia en el extranjero.

“Sabemos que las operaciones diarias continúan como de costumbre, en el sentido de que ninguna regla le impide a nadie seguir haciendo lo que hace”, dijo Giovanni Maria Vian, un experto en la Iglesia y exdirector de L’Osservatore Romano, el periódico del Vaticano. “Digamos que es una máquina que funciona de forma normal y automática, por así decirlo”.

El reverendo Filippo Di Giacomo, experto en derecho canónico y comentarista, señaló que la Iglesia ha tenido siglos para afinar su funcionamiento.

“Toda la estructura del Vaticano, y también la del clero, ha sido construida a lo largo de los siglos de tal manera que incluso cuando un gobierno eclesiástico se ve obligado a disminuir el ritmo, nunca colapsará”, dijo. “La sabiduría jurídica de la Iglesia reside en el ‘Estado profundo’ que mantiene a flote al Vaticano”, añadió. Este “no entra en crisis solo porque el papa esté enfermo”, dijo.

Esto no quiere decir que no se haya planteado la pregunta de qué hacer si un papa está incapacitado físicamente, como ocurrió durante el papado de Juan Pablo II, quien durante una década padeció la enfermedad de Parkinson y otros problemas de salud.

“Uno de los factores que sin duda influyó en la decisión de Benedicto XVI de renunciar al papado fue el hecho de que no quería que eso le pasara a él”, dijo Vian sobre la decisión que Benedicto tomó en 2013 de renunciar cuando su propia salud comenzaba a deteriorarse.

El domingo pasado, León anunció durante su oración semanal que le habían encontrado un nódulo en el pulmón y que sus médicos decidieron operarlo, lo cual hicieron dos días después. El Vaticano no ha dicho cuándo se descubrió el nódulo del pulmón del papa, solo que surgió durante un examen de rutina.

El miércoles, Bruni dijo que los resultados histológicos del tumor “tomarán tiempo”. También dijo que el papa todavía esperaba viajar a Sudamérica el próximo mes.

Algunos observadores del Vaticano han señalado dos nombramientos recientes —cargos importantes durante el periodo de transición papal— como prueba de que el papa estaba dejando todo en orden antes de la cirugía.

La semana pasada, León aprobó el nombramiento del cardenal Luis Antonio Tagle, de 69 años, como nuevo decano del Colegio Cardenalicio, un cargo clave durante una transición papal.

También nombró al arzobispo Vittorio Viola como arcipreste de la Basílica Papal de San Pedro en el Vaticano y vicario general para la Ciudad del Vaticano. Aunque la mayoría de los cardenales pierden sus cargos en caso de muerte o renuncia papal, estos puestos clave se mantienen.