En vez de asistirse cómodamente en un departamento de El Paso o Madrid, esperando que corriesen los tiempos electorales para protestar como diputado federal pluri, algo parecido a lo que hizo Ricardo Anaya, César Jáuregui duerme ahora en un penal de máxima seguridad, con todas las restricciones que ello implica. De ese tamaño fue el error del exfiscal, negándose a reconocer su vulnerabilidad judicial y encima desafiar la autoridad política de la gobernadora Campos, única persona que podía ayudarlo.
Porque si asume con sentido común sus problemas legales, se hubiese puesto a salvo fuera del país, como tanto le recomendaron amigos y personeros. ¿Qué lo hizo desatender esa prioridad, la de su libertad, al punto de negar reiteradamente que hubiese una carpeta de investigación en su contra?. Imposible hurgar en su mente intentando encontrar respuestas, probablemente ni él sepa. Ahora tendrá mucho tiempo para cavilar sobre ese lamentable desatino. No se lo deseo, pero los abogados penalistas consultados consideran que tardará en recuperar su libertad.
El asunto de Traición a la Patria es sólo propaganda del régimen, imposible acreditar ese delito. Sin embargo, la presidente Sheinbaum declaró en su mañanera que la FGR continúa investigando y adelantó que le imputarán otros delitos. ¿Cuáles? Los que sean, no tendrán dificultades para encontrarlos. Esos otros presuntos delitos que todavía no conocemos irán saliendo pronto, serán los que mantendrán en prisión a César Jáuregui. Es una pena, pero nadie tiene más responsabilidad que él mismo y nadie pagará sus errores a tan alto precio. Prisiones así doblan al más pintado.
No creyó en todas las personas que lo dijeron, aferrado a que no tenía responsabilidad de nada. Desatendió lo que solía decir a otros; que desde los acordeones, en el país no hay justicia. Tiene razón, la justicia versión cuatrote es pronta contra los adversarios políticos y encubridora con los del régimen. Conociendo esto como lo conocía y sabiendo su vulnerabilidad, decidió desafiar al destino. Pésima decisión, así le fue.
En cuanto a las consecuencias políticas ya se verá, yo sigo viendo a un PAN unido en torno a Marco Bonilla, quien tendrá la enorme responsabilidad de conducir la campaña contra la demagogia populista. Existen, por supuesto, voces de inconformidad que responsabilizan a la gobernadora por la detención del exfiscal. Falso, su destino estaba sellado desde antes. Piensan así porque se niegan a reconocer sus errores. En Chihuahua su problema nunca fue político, era penal. En México puede que sí, es probable que lo tomen de piñata queriendo sacar raja contra la oposición. Y tampoco es el gran tema, no es personaje suficiente para servir de distractor a nivel nacional, frente a posibles represalias de Trump, ahora que se acercan las elecciones en Estados Unidos.
El asunto interno del PAN es ahora la prioridad número uno para su dirigencia y sólo puede desembocar en dos acciones; o los acelerados se tranquilizan pensando en lo más importante, la gran batalla electoral contra la demagogia o habrá un ejercicio de depuración natural. No le den tanta importancia a los exaltados, varios de ellos hace tiempo tomaron partido; está en la campaña de Cruz Pérez Cuéllar. Lo mejor para la unidad partidista es que cada quien vaya situándose en su lugar, así sabrán con quienes cuentan y quienes se arrojaron a las causas de la tiranía.
Lo mejor del caso, viéndolo con interés electoral, es que sucede muy temprano, cuando todavía no empiezan las campañas. Por supuesto que hay tiempo para ir recomponiendo, tarea en que necesitan atender el candidato Bonilla y las dirigencias de los partidos. Ellos ya deben estar trabajando al respecto, dejar esa responsabilidad en Maru sería un error, ella ya es gobernadora, obtuvo lo que buscaba hace seis años, su nombre no estará en las boletas.
Además, existe otra circunstancia muy a favor de la oposición, Morena seguirá siendo el partido al que la gente asocia con los grupos criminales, el partido de los corruptos. Muy probablemente habrá acciones determinantes del gobierno norteamericano, lo que más preocupa a la presidente y al jefe del movimiento, agazapado en Palenque. Falta muchísimo por verse todavía, cuando los votos se cuenten el episodio actual será tema marginal.
Lo que deben hacer ahora los amigos de Jáuregui, esos que lo azuzaron en sus inviables proyectos, es ayudarlo con los temas jurídicos. Necesita buenos abogados, la politiquería que algunos eligieron como camino en nada lo ayuda. Concentren sus esfuerzos en sacarlo de prisión en lugar de inventar teorías conspirativas.
















