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lunes, noviembre 2, 2026

Lila Downs le canta a los muertos en su regreso del Mictlán

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Cuiudad de México.  En un festivo domingo y colorido Día de Muertos, con calaveras y catrinas, Lila Downs invocó con su arte identitario a diez mil almas que celebraron la vida con su música, al generar un ambiente de liberación emocional, casi místico e imposible de clasificar en el Auditorio Nacional.

 

La cantante, compositora, productora y activista social, nacida en Tlaxiaco, Oaxaca, además de llegar bajo el brazo con su reciente producción Cambias mi mundo, inició su show con el emotivo tema ‘Fantasmas’, tras el cual se escuchó con su potente voz: “Que Vivan los muertos. Que Vivan los vivos”!.

En tanto, el  grupo de ballet con atavíos tradicionales de diversas regiones y maquillado -junto con los músicos- de acuerdo a la celebración de quienes partieron al Mictlán, acompañaron a Downs, dando espectacular colorido al escenario, donde también se colocó  un infaltable Altar de muertos.

Entre los recordados difuntos en esa ofrenda, dijo Downs más adelante, se encontraban su esposo Paul Cohen, Mercedes Sosa, Lola Beltrán, José Alfredo Jiménez y Pedro Infante, entre “otras grandes personas”, como el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas “que está por aquí”.

El festejo continuó y se propagó con el Son de difuntos, al que siguieron Mal de amores y La pesca; en este tema la intérprete bajó del escenario para dirigirse hacia las butacas generando una sorpresiva felicidad entre sus miles de seguidores. Ahí, en medio de la gran sala, Downs bailó y disfrutó del cariño de su público: “Lila, Lila, Lila”, se extendió el grito en el coloso de Reforma.

Los invitados

Tras interpretar La martiniana, la cantante invitó a Mariana Seoane para juntas clamar Por un mal amor. Pero la tradición se magnificó cuando apareció una orquesta femenina con instrumentos de metales y viento, que propiciaron un gran ambiente festivo, coronándose este momento con el grito de “Viva Oaxaca!”.

Pero enseguida Downs -con otro atuendo de los variados que vistió- dio un nuevo giro, ahora acompañada por el mariachi y se escuchó la emblemática Se me olvidó otra vez, donde recordó a Juan Gabriel, a quien definió como valiente y quien peleó por la raíz. Entre el público, una orgullosa  voz masculina expresó: “que vivan los migrantes!”.

La Pochota, El jardín del placer y Tumba 7, continuaron con el agasajo musical y la rítmica fusión de géneros. 
Con este última rola, Downs, se adentró en la emblemática tumba 7 de la zona prehispánica de Monte Albán, la cual fue recordada como un patrimonio arqueológico invaluable como otras joyas universales de Egipto y Perú.

 

Otra invitada de Downs fue Snow Tha Product con quien se escuchó Cambias mi mundo, que da título a su reciente producción. Tiringue Tsitsiki, y El último trago – de José Alfredo Jiménez- se entonó con gran gusto en el escenario y, entre el público que acompañó con fervor a su admirada artista, quien suma más de tres décadas de trayectoria y varios Latín Grammy.

Tu falso amor, La Llorona, Zapata se queda, la Cumbia del mole , Cariñito, La cruz del olvido, Viene la muerte y Mezcalito completaron el repertorio con el cual se rindió festivo tributo a quienes ya trascendieron y, a la vez, se celebró a lo grande la vida.

El sentir de los pueblos originarios también se percibió en el recinto, así como la riqueza del pasado prehispánico de México, las raíces musicales, las tradiciones y los simbolismos nacionales inundaron un show que junto con la música, el atractivo visual y la potente voz de Lila Downs, iluminaron un emblemático Día de Muertos en la Ciudad de México, con calaveras, flores de cempasúchil y papel cortado.

Lila Downs, La voz de la tierra, colgó el sold out y reafirmó su conexión con sus seguidores, de los cuales un número indeterminado, llegó al Auditorio Nacional con coronas de flores o lumínicas, ropa con tejidos diversos, entre modernos charros y catrinas que se sumaron al ritual y espectacular concierto.