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Chihuahua
lunes, noviembre 2, 2026
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El acuerdo político que, pacientes, tejieron Maru Campos y Alito Morena quedó develado el sábado, durante el informe de Alejandro Domínguez. Nunca hubo duda del acercamiento entre ambos, sin certeza de concretar una alianza formal pues la negativa de Jorge Romero parecía un veto insalvable. Prevaleció el pragmatismo político como siempre, es un acuerdo electoral de ganar-ganar; el PAN recibe dos si acaso tres puntos, el PRI la garantía de conservar su registro. El beneficio mutuo y las fuerzas superiores que parecen motivar lo mismo a la gobernadora rebelde que al presidente del CEN priista, es el adhesivo que cohesiona y da solidez al pacto.

Los acuerdos superiores están hablados: la gubernatura con Marco Bonilla, la alcaldía de Chihuahua con Santiago de la Peña y la de Juárez con Daniela Álvarez. Falta resolver las mezquindades de quienes aspiran a diputaciones federales, locales, alcaldías, sindicaturas y hasta regidurías. En esos vericuetos de la política pueden presentarse contratiempos, siempre hay políticos pueblerinos incapaces de ver más que su interés y futuro inmediato y políticos aviesos que los alientan. Es parte del juego, la política está movida por pasiones e intereses.

Los irán resolviendo Alejandro Domínguez y los representantes de Maru Campos y Marco Bonilla, el otro actor preponderante. No por menores carecen de importancia, una operación mezquina o traicionara complicaría la eficiencia de las alianzas y suelen ser frecuentes en ambos partidos, precisamente por lo que decía en el párrafo anterior. Domínguez es muy proclive a enredar las cosas y es conocida la indisciplina de los panistas, algunos de los cuales se comportan como verdaderos pirómanos; con tal de ver arder son capaces de prender fuego a su casa.

Sin embargo, estimo que las mezquindades habituales serán asunto menor, pues los garantes del acuerdo observan un sincero compromiso por evitar que Morena secuestre a Chihuahua. Maru ha sido muy determinada en decirlo, tanto que para no dejar dudas hizo pública la difícil conversación privada con la presidenta Sheinbaum. La propaganda oficialista desplegó una campaña sobre la base de haber entregado, ella respondió engallada recuperando el discurso de partido de la muerte y la narrativa conocida durante las semanas de persecución, cuando Sheinbaum ordenó desaforarla y llevarla a prisión. Esa infamia está desacreditada, ningún gobernador antes que Maru había mostrado tanta firmeza en dejar el cargo a otro de su partido.

El mayor beneficiado, desde luego, es Marco Bonilla. Ahora sabe con absoluta certeza que el líder nacional del PRI y la gobernadora de su partido harán lo necesario para que gane las elecciones. Y si en esas están Maru y Alito, con mayor razón estará Jorge Romero, presidente del PAN. Es una partida envidiable para Bonilla, tener la seguridad de que las condiciones internas para su triunfo están alineadas proporciona confianza y entusiasmo antes de que inicien las campañas. El tendrá que hacer su parte, va contra una elección de Estado donde las fuerzas del poder se volcarán sobre Chihuahua, estado emblema de las próximas elecciones. Internamente inicia bien.

Por eso encuentro inconcebible que sean propios compañeros de su grupo político, Dhiac, quienes estén empeñados en mantener viva la llama encendida por César Jáuregui, hoy lamentablemente detenido en un penal de máxima seguridad. No son los dos regidores, el expresidente que desaprovechó su gran oportunidad, el pony o el deschavetado quienes mantienen la estridencia con el tema de Santiago. Estos son pobres diablos, el movimiento se conserva porque las fuerzas del Dhiac siguen nutriéndolo. Es un error incomprensible, su actitud pone en riesgo la campaña superior cuyo triunfo, de concretarse, los colocaría en la cima de la política local, lo que siempre han soñado. Es demencial que arriesguen lo menor por lo mayor. 

También estos bemoles quedarán resueltos, de hecho parece que por fin están comprendiendo el despropósito de complicar la campaña de su candidato. Tengo mis dudas al respecto, algunos son verdaderamente obstinados. Pero cuando hayan elegido al candidato para la capital, los malos humores se disiparán en menos de tres días, dejando encausadas las campañas. Por ahora el entendimiento entre Maru y Alito, mostrado el sábado en público, es una señal inequívoca de que sólo faltan los detalles para firmar la alianza, en la modalidad legal que mejor les convenga.

El acuerdo nos dice que la clase política está convencida de dar la gran batalla por Chihuahua, contra autoritarismo populista. Aparte de candidatos competitivos y alianzas electorales, necesitan involucrar a la sociedad. Son miles y miles de chihuahuenses convencidos de ponerle un freno a la destrucción nacional de Morena, ayúdenles mostrando un mínimo de congruencia y, fundamental, organizándose para cuidar las casillas. Puede hacer la mejor campaña y tener a los mejores candidatos, pero si dejan las urnas solas como las dejaron en la pasada elección, les irá igual o peor. Por el amor de Dios, inviertan lo suficiente en proteger el voto.

 

Rompeolas

 

Muy buen informe de Alejandro Domínguez, que lo hayan arropado la clase política del PRI y el PAN incluyendo la presencia de la gobernadora y el presidente de su partido, habla de que está en buenos términos como ambos. De ahí, el sábado me surgió una pregunta, por curiosidad más que por mortificar: ¿Superó Alejandro Domínguez a Graciela Ortiz en su cercanía con Alito? Híjole no se, en política lo que parece es, haga usted sus conclusiones. De ser el caso, Domínguez habría sido más inteligente que Omar Bazán; supo traicionar a tiempo, mientras que Bazán adelantó la traición.