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martes, abril 21, 2026



*¿Politización chafa?

* Una lección a Dowell

* El perro más flaco

* Estefany necesita testigos

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Aporrea sus puertas, los acuso de corruptos y protectores de corruptos, promete llevarlos a prisión y luego se molesta por que lo castigan reteniendo recursos. Es admirable la forma en que Javier Corral entiende y practica la política, resumida en un sencillo “me das lo que pido y cuando lo pido o te miento la madre en público y después te acuso de maltrato”.

Van dos días de quejas y acusaciones del gobernador contra la Federación, responsabilizándola de incumplir con Chihuahua al retener recursos asignados al aeropuerto de Creel -¿Sigue en construcción?- y regatear apoyo para seguridad.

Si más tarda en concluir el sexenio de Peña menos dinero enviarán, así esté una y mil veces convenido. Cómo supone el señor gobernador que Chihuahua recibirá “lo que en justicia merece”, si no baja de corrupto a Peña Nieto junto con él a varios de los secretarios más influyentes.

La política no es de ángeles y querubines que ponderan el perdón sobre la ofensa. ¿Polítización chafa? Desde luego, alguien en esos niveles supone que hay una “politización de calidad”. A toda acción corresponde una reacción, igual pero sentido inverso, dijo Newton hace tres siglos para explicar una parte de la física pero aplica igual en política.

El grave problema del gobernador Corral es que no acepta, o no entiende, que sus acciones de abierta y desafiante conducta contra el presidente Peña y su gabinete, no lo perjudican sólo a él, también a Chihuahua.

Ha perdido dos años, de los cinco que dura su administración, en reclamos e insolencias contra Peña, mismos que han significado un atraso para la entidad: obras pública cero, desarrollo económico nulo, deuda creciente, inseguridad rampante.

Siguiendo una estrategia firme pero sin confrontación pública; cálida pero insumisa; mediática pero sin estridencias ya hubiese colocado a César Duarte en prisión y Chihuahua no estaría sufriendo el abandono del Gobierno Federal.

Con López Obrador pinta diferente, se ha visto conciliador, comedido y a veces hasta obsequioso. Desde luego debe modificar su conducta y nadie le pide que se ponga de rodillas, sólo que vea por Chihuahua y desahogue su espíritu rijoso en privado. Vienen tres años difíciles, ojala sepa lidiar con los nuevos empoderados, por el bien de la entidad.

En el gremio de la Litis y la chicana dan por sentado que Memo Dowell, el último leal a Duarte, recuperó su notaría, poniendo fin a un litigio con el Gobierno del Estado que nunca debió existir.

Dowell sólo seguía ordenes cuando impugnó, por cierto de manera insensata y absurda, las elecciones estatales que dieron ganador a Corral. No había razón jurídica ni política que permitiese anularla, tanto así que los magistrados del tribunal resistieron todo tipo de presiones antes de avenirse a los intereses aviesos de Cesar Duarte. Dicen que hubo desde ofrecimientos de dinero hasta amenazas de diversos tipos.

Esa resistencia le valió a Dowell la enérgica reprimenda del Nuevo Amanecer, al punto de que buscaron por todos los medios retirarle su patente de notario. También despojarlo de la notaría era una arbitrariedad canalla, un atropello autoritario contra el rival desleal.

El notario ya sabe para la otra, aunque lo más probables es que jamás se vea en similar tesitura, no es bueno acceder a los caprichos de dictadorsuelos destronados, pues corre el riesgo de ser arrastrado en sus locuras.

No es despectivo, aclarando de inicio, se trata de una frase de uso común entre mexicanos: “al perro más flaco le cargan las pulgas”. Así está Gerardo Villegas, la justicia del Nuevo Amanecer cada vez engrosa su expediente con nuevas acusaciones.

Al no encontrar responsables o ver la dificultad de imputarlos, tomaron a Villegas por su puerquito. Ni hablar, quizás pensó –cuando la locura del poder duartista- que lo pusieron en el lugar y momento adecuado, la Dirección de Egresos, donde entregaba dinero a manos llenas. Puede, por esa oficina pasaban cientos de cheques sin destino claro y muchos francamente inscritos en el carrusel de la corrupción.

Lo malo es que nunca pasó por su mente verse en el epicentro de la operación justiciera y de pronto es responsable hasta de comprar burritos sin pedir factura. Ayer lo inculparon por 20 millones expedidos en facturas sospechosas, relativas a asesorías de imagen.

Trágame tierra, dirá Villegas, ese dinero yo sólo vi que pasaba, pero no dispuse de ningún cinco y tendría razón, sólo era el cajero de Duarte. Los verdaderos beneficiarios vayan poniendo tierra de por medio, antes de que los alcance la mano justiciera del nuevo amanecer. Por cierto ¿Cuánto recibieron, de los 20 millones, los testigos protegidos?. Es pregunta.

Son las consecuencias de firmar cuanto documento le pedía el “el jefe”. Nadie, aparte de Corral y Fuentes Vélez, lo hace directamente responsable del saqueo administrativo, sin embargo le han cargado todos los muertitos… más los que se acumulen, van por áreas y todas pasaban por esa oficina.

Detengan a un pececillo de alto perfil, lo necesitan para restituir de credibilidad a la operación de justicia y así podrían dejar un rato en paz a los infelices que ya tienen refundidos. Con los delitos que cargan es suficiente para mantenerlos detenidos al menos un par de años después del 2021, es decir pasarlos al próximo gobierno.

Mirando de frente y sin parpadear, Estefany Olmos, contralora del gobierno, reveló a medios que investigan al segundo al mando en la Secretaría de Salud, Pedro Hernández Godínez, por el “exabrupto” contra la diputada del PRI Rocío Saenz.

Para qué investigarlo si sólo fue un exabrupto, como lo confirmó el propio gobernador Corral. No hace sentido invertir tiempo y dinero en esas tonterías o deberían llamarlas “pendejadas”. Pero, celosa de su deber, doña Estefany abrió la investigación, asegura.

Una recomendación para darle celeridad a fin de que la diputada ofendida sepa en qué terminó el bochornoso episodio: busque entre el personal de Salud, de preferencia en las áreas del sujeto investigado, dos o tres testigos –mujeres sería genial- y asígneles la condición de protegidos a cambio de confesar en privado que también ellas fueron “pendejeadas” por el doctorcito insensato y tiene la investigación concluida. Es la práctica habitual en el presente gobierno ¿Qué no?