Entre los pendientes del Congreso, antes de que concluya la presente Legislatura, está la contratación de un crédito para el gobierno del estado próximo a los mil millones de pesos, con los cuales la deuda contratada Javier Corral rondaría los cinco mil millones de pesos, según cuentas de especialistas en finanzas que dan seguimiento a la administración.
En las desastrosas condiciones que recibió las finanzas estatales era imposible transitar sin nuevos endeudamientos, así sean los famosos “cortos” que se pagan en un año y no tienen que ser aprobados por los diputados, pero también cuestan y por desgracia resuelven poco. Son para salir del paso. En consecuencia no había de otra, a firmar y que el mundo ruede.
La contradicción es que mientras Corral gestiona nuevos endeudamientos, el presidente Peña Nieto castiga a la entidad justamente donde duele, en el bolsillo. Es su venganza y parece disfrutarla, como lo ha denunciado una y otra vez el mandatario.
El último recorte, según lo ha denunciado el gobernador, es por más de 800 millones de pesos que debió depositar la Federación para el aeropuerto de Creel. Algún día estará listo, quizás no, empezó con Reyes Baeza y aunque prácticamente está concluido no han podido usarlo.
Es un despropósito que la Federación castigue a Chihuahua de esa manera, pero tampoco se podía esperar otra cosa, pues desde que llegó al gobierno estatal Javier Corral no ha hecho sino insultar a Peña Nieto, amenazarlo con meterlo a prisión y desafiarlo con bravuconadas.
Frente a una conducta así, de reto e insultos permanentes, Corral no podía esperar aplausos como respuesta y mucho menos que lo premien con aportaciones extraordinarias para Chihuahua. Dice un dicho popular que no es de sabios pelar con la cocinera, y lo que hoy sucede en Chihuahua ratifica su veracidad, cada que pueden castigarlo lo castigan sin miramientos.
Las acciones del gobernador, por su obsesión de poner a César Duarte en prisión, están repercutiendo negativamente en el desarrollo de la entidad, esa es la gran tragedia.
Que Peña Nieto no debe ser mezquino castigando al estado es cierto, pero todos saben que la política no es de ángeles, es un medio dominado por mezquindades y odios personales que fatalmente repercuten, para bien o para mal, en las entidades. No se puede esperar algo diferente, es de sentido común.
Con Peña Nieto ya no puede hacerse nada, avenirse es imposible, pero quizás sería bueno que Javier Corral se percate de las nefastas consecuencias que sufre Chihuahua por su reto a la Federación y cambie de actitud en el nuevo gobierno, otros tres años de castigos vengativos de la Federación no los aguanta el estado, ya de por si muy maltrecho.
Mañana votan al Fiscal Anticorrupción –¿debería decirse fiscala?- entre una terna de mujeres cuyas credenciales las hacen sumamente competentes, según los expedientes que hicieron circular el fin de semana.
Guadalupe Chávez Duran, con experiencia como Ministerio Público y un doctorado en Procesal Penal. Gabriela Márquez Blanco, maestría en derechos humanos y Amparo, también ha sido ministerial desde 1998 a la fecha, y Esmeralda Reyes, magistrada de la Segunda Sala Civil de lo contencioso administrativa.
¿Quién se quedará con el cargo?, lo más probable es que la magistrada, pues es difícil suponer que se haya inscrito por la libre. Sin embargo la que sea da igual, estará a las ordenes del Nuevo Amanecer.
No puede haber independencia mientras la voten a recomendación del gobernador como está claro por las prisas legislativas. Nada les costaba esperar a la siguiente Legislatura pero como no tienen garantía de una mayoría al menos simple, aprovechan la recta.
Lo mismo hicieron los gobernadores de Veracruz, Tabasco, Morelos, Chiapas. La diferencia con Javier Corral es que los otros legislan al final de su mandato y Corral a la mitad, es decir perdiendo el control del Congreso cuando todavía el faltan tres años en el cargo.
En eso está como Claudia Pavlovich, gobernadora de Sonora, quién a la mitad de su gobierno intentó una reforma profunda para restar facultades al Congreso, precisamente por que Morena consiguió la mayoría legislativa.
La Pavlovich quería dejar a los diputados como una simple oficialía de partes, pero se percató del despropósito o bien Beltrones, su asesor y padrino, le dijo que sería mejor negociar con los nuevos empoderados de Morena y la hizo recular.
En Chihuahua no hay claridad de quién se quedará con el control del Congreso, pues ni PAN ni Morena tienen la capacidad, por si mismos de construir una mayoría al menos del cincuenta por ciento más uno, ya no se diga calificada.
Por éste motivo y en previsión de que su partido sea relegado el gobernador Corral no quiere sorpresas y apresura los nombramientos importantes. Ahí está la elección del Auditor Superior y mañana –o a más tardar el jueves- la Fiscal Anticorrupción.
Al fin Fermín Ordóñez consiguió uno de sus sueños más anhelados; la presidencia del Comité Municipal del PRI. La buscó durante años pero siempre se le atravesó la gente de Marco Adán Quezada, frustrándolo una y otra vez.
Llega demasiado tarde y en el peor momento político para el PRI, precisamente cuando están en vías de desaparecer o convertirse en partido “nano”, es decir conservar el registro pero sin posibilidades de ganar elecciones importantes.
Lo mismo es a escala nacional, en el CEN quedó la representación de Salinas con Claudia Ruiz Massieu, pero tras la renuncia de tres presidentes: Beltrones, Ochoa y René Juárez.
Igual en el municipal de Chihuahua, Fermín llega por lo que se conoce como prelación por la renuncia de Teokali Hidalgo y del presidente interno que permaneció sólo unos meses.
Como estará de mal éste partido para que nadie quiera ni los espacios de dirigencia, siendo que anteriormente se los diputaban como si fuese la última cerveza del estadio.
A ver como hacen política, si del CDE no les llega dinero ni para pagar los servicios básicos, Aunque es público que Fermín tiene amigos poderosos que podrían meterle centavitos, siempre y cuando vean que hay alguna posibilidad. Éxito.
















