Los últimos recursos legales de gobierno estatal, amparos chicaneros cuyo propósito es ganar tiempo, para mantener detenido a “la coneja” tronarían en cuestión de horas. Entonces no habrá forma de mantenerlo en prisión, salvo un franco desacato, lo cual sería una locura hasta para un gobernador contumaz como Javier Corral.
Sin embargo no todo es vida y sonrisas para el inculpado y sus defensores, lo más probable es que el juez de consigna lo ponga en restrictiva prisión domiciliaria y provisto de brazalete electrónico para que jamás olvide que sigue a disposición del gobierno local. Faltaba más, si sale que sea de una prisión a otra, como que se lo llevan sólo por que Peña dice.
La libertad de Gutiérrez es un hecho, la duda está en el cuando y cómo, por eso abogados y estrategas jurídicos de gobierno trabajan en un control de daños, primero con el fin de que la salida no signifique un golpe mediático a las zonas blandas que los doble, y segundo para evitar que sirva de precedente a otros abogados que llevan los juicios de inculpados menos visibles.
Los alerta el desistimiento de la PGR al considerar inválida la declaración de los testigos, dado que otros casos están soportados en la misma estrategia jurídica, entre los que va nada menos que “el as de oros”.
La estrategia jurídica en los maxijuicios descansa sobre la base de los testigos protegidos y las declaraciones extraídas a presos menores que, con tal de conseguir indulgencias, han señalado a Duarte como autor de cuanto delito ha querido el gobierno colgarle.
Desacreditados los testigos, principalmente por que la Fiscalía local se reservó la identidad de los mismos, negándose a ponerlos a disposición de la PGR, los abogados vieron abierta una puerta para sus clientes, conocen el dicho de que “por donde brinca una borrega brincan todas”, o lo que es igual, por donde brinca una coneja brinca un vulgar ladrón.
El temor al efecto dominó está presente en Palacio, saben que la operación está en peligro. Aplíquense, no confíen en que llegando López Obrador la justicia federal se pondrá de su lado, ahí están doña Yeidckol y las anchas relaciones de Manlio Fabio actuando en el nuevo gobierno para evitarlo.
Total, ahora las apuestas para que Duarte vaya a prisión son de cinco a uno a favor de que seguirá libre los próximos tres años. Trágame tierra, es la única promesa de Corral y cada vez resulta más difícil cumplirla. Por lo pronto dé por hecho que Duarte pasará otra Navidad en compañía de su familia, feliz de la vida partiendo el pavo como si tuviese la conciencia tranquila.
La renuncia de Marco Adán al PRI alborotó a otros militantes, hartos de ver como las dirigencias de sus partidos son la causa principal de discordias y mezquindades entre los grupos y la insensibilidad de dirigentes que no entendieron el mensaje de las urnas y siguen actuando como en los años maravillosos del partido hegemónico, según han sostenido en diversas barras y mesas de café.
Ha trascendido, por ejemplo, que Jorge Esteban Sandoval, otro político de trayectoria partidista destacada, también podría renunciar a su militancia en los próximos días o semanas.
Es un político profesional de carrera, pocos pueden firmar un curriculum como el suyo: presidente del Comité Directivo Estatal en tres estados, entre ellos Chihuahua, delegado en una docena, cuatro veces diputado, secretario del gobierno estatal con Reyes y Patricio, funcionario federal, líder de la Liga de Comunidades Agrarias.
En los últimos años sólo ha recibido ofensas y maltratos de su partido, llegando al ridículo de retirar su fotografía del salón de presidentes por saludar a López Obrador. Que afán de golpear a militantes valiosos, como si estuviesen en jauja.
Enrique Peña Nieto tenía 22 años y cursaba los últimos semestres de la licenciatura en Derecho, de la Universidad Panamericana, cuando Porfirio Muñoz Ledo, para entonces un veterano de la política, interpeló a Miguel de la Madrid durante la entrega del sexto informe de gobierno, en aquel histórico 1988, año del fraude contra Cuauhtémoc Cárdenas.
En la ceremonia del Sexto Informe de Peña, ayer en Palacio Nacional, Muñoz Ledo estuvo a la derecha de Peña Nieto, como presidente del Congreso, y un día antes recibió el documento del sexto informe.
Admirable la longevidad política del diputado. Cuando Peña tenía nueve años, 1975, Muñoz Ledo aspiró a la presidencia de la República, pensando que podía ganarse el favor de Luis Echeverría, que finalmente optó por López Portillo.
No se trata de hacer una relatoría de su historia, solo recordar que ha pasado por los más variados cargos en administraciones de Echeverría, López Portillo y Fox y ha sido presidente nacional del PRI y el PRD, candidato a la presidencia por el desaparecido PARM, senador, diputado y sigue dando de que hablar.
Triste adiós el de Peña Nieto, seis años atrás Gustavo Madero, los chuchos, Ricardo Anaya y otros legisladores dentro y fuera del PRI se rendían a sus pies para votar las reformas que después cuestionarían, ayer estaba flanqueado por sus enemigos históricos; Muñoz Ledo a la derecha, Martí Batres a la izquierda.
La política todo da, pero también todo cobra, decía Artemio Iglesias. A Peña Nieto le pasó una factura muy alta por su complicidad o al menos pasividad en los conocidos escándalos de corrupción de gobernadores y secretarios de su gabinete.
Su sexenio quedó manchada para siempre por esa estela maloliente de gobernadores y secretarios corruptos, a los que Peña dejó hacer sin la menor reprimenda.
Todavía faltan tres meses para dejar el cargo, se le harán una eternidad ahora que se encuentra en soledad, mermado de poder y abandonado por políticos y amigos pasajeros que hace poco lo adulaban. Acostumbrado a ejercer el poder hoy solo ve como López Obrador se mueve soberano como si ya hubiese protestado el cargo y encima tiene que disimular.
Por cierto, signo de su debilidad, seis gobernadores faltaron al informe de ayer, entre ellos Javier Corral Jurado y Miguel Ángel Yunes, dos de los que persiguen a los “duartes”, presuntos protegidos de Peña.
















