Barack Obama se despedirá de la Casa Blanca leyendo más titulares sobre deportaciones y redadas que ningún otro mandatario estadounidense, un duro golpe según expertos puesto que se presentó hace ocho años como un aliado de la comunidad inmigrante.
Activistas locales indican que el presidente Obama se irá dejando una mancha en la historia del país por su récord de deportaciones y consideran que será recordado como alguien que prometió mucho y no le cumplió a los latinos del país.
Obama dejará la Casa Blanca con la promesa inconclusa de una reforma migratoria integral, un récord de 2.7 millones de deportaciones, 750 mil jóvenes conocidos como ‘dreamers’ en la incertidumbre y alivios migratorios temporales sujetos a los cambios de la entrante administración del presidente electo Donald Trump.
Su promesa electoral en el 2008 de presentar al Congreso una reforma migratoria en los primeros 100 días de su gobierno generó expectativas en la comunidad latina, que contribuyó a su triunfo en las urnas, según entrevistados.
Promesas inconclusas
A escasas horas de entregar la Presidencia al republicano Donald Trump, Obama no cumplió sus promesas migratorias, explicó Tony Payán, director del Centro Sobre México del Baker Institute de Rice University, sin embargo emitió acciones ejecutivas temporales como el programa de acción diferida DACA de 2012 y los alivios migratorios de 2014, que siguen enfrentando problemas en las Cortes del país.
Por su récord de expulsados, líderes de la comunidad latina denominaron a Obama “Deportador en Jefe”. El término inicialmente se lo adjudicó en 2014 Janet Murguía, presidenta del Consejo Nacional de la Raza, grupo de defensa de la comunidad latina en el país.
De acuerdo a Fernando García, director de la Red Fronteriza para los Derechos Humanos (BNHR), Obama inicialmente fue la gran esperanza de la comunidad latina porque prometió realizar una reforma migratoria. Pero a sólo días de abandonar la Casa Blanca, el legado que dejará para la comunidad será su récord de deportaciones.
“Hemos visto que millones de personas han sido deportadas y millones de familias separadas. Hijos, niños, padres, hermanos, han sido separados”, dijo García.
El director de BNHR considera que a través de sus acciones Obama envió el mensaje de que cada movimiento que su administración hizo tenía que ver más con política que con humanidad, “deportando a madres y niños indefensos a países violentos y en pobreza”.
“La administración de Obama ha deportado a más de dos millones de inmigrantes, reduciendo la población indocumentada del país. El número de deportaciones anuales de la actual administración puede coincidir con el número de aprehensiones de inmigrantes sin documentos que intentan cruzar la frontera”, dijo Payán.
Obama por su parte ha dicho que su mayor frustración ha sido no lograr la escurridiza reforma, y ha reiterado la urgencia de que el Congreso apruebe una solución permanente.
Escépticos de los matices que el presidente electo Donald Trump ha dado al tema de las deportaciones, grupos de activistas anunciaron una jornada de manifestaciones ayer 14 de enero en más de 40 localidades a lo largo y ancho del país.
Será “el primer paso para pedir a nuestro país y a nuestros líderes proteger a los inmigrantes y refugiados de la deportación, y pedir santuario para inmigrantes y refugiados”, dijo Cristina Jiménez, directora de la red nacional United We Dream a través de comunicado.
Soñadores en la incertidumbre
Después de presiones del movimiento de los “dreamers”, Obama implementó en agosto de 2012 el programa de “Acción Diferida” (DACA), que ha protegido a poco más de 750 mil jóvenes indocumentados.
Ante la negativa del Congreso de debatir una reforma migratoria, Obama emitió en noviembre de 2014 nuevas prioridades para las deportaciones, además de los alivios migratorios para la comunidad sin documentos.
La extensión del DACA, conocido como “DACA+”, como uno similar para adultos con hijos ciudadanos o residentes legales, DAPA, se encuentran estancados en los tribunales debido a una demanda de varios estados del país liderada por Texas. El Tribunal Supremo devolvió los alivios migratorios a las cortes de menor instancia.
De acuerdo a Zenen Jaimez, del grupo United We Dream, Trump podría cerrar completamente ese proceso en su primer día en el cargo, pero si no hace nada, los funcionarios de Inmigración seguirán concediendo y renovando los permisos que ha argumentado que son ilegales.
Si cierra el programa en su totalidad, cientos de miles de jóvenes que han pasado la mayor parte de su vida en el país podrían ser expulsados del trabajo y algunos perderían la posibilidad de pagar la escuela, explicó Jaimez.
“Barack Obama ha deportado a más inmigrantes que su antecesor George W. Bush, lo cual ha empeorado la situación de los jóvenes dreamers”, dijo el portavoz de la organización.

















