*Corral debe salirse de la campaña

*¿Pactó la entrega de Chihuahua?

*Medio estado rehén de la delincuencia

*Pavor a los “muertitos” dejados atrás

*Lozoya en la montura de César Duarte

*Nanocandidatos dispersos y a la loca

Javier Corral necesita salirse de las campañas, concentrarse en cerrar la administración de la forma menos traumática posible –bien ya no saldrá- y dejar que los candidatos hagan su trabajo, intentando despedazarse entre ellos.

El es más oposición a Maru Campos que Juan Carlos Loera y el resto de los candidatos a gobernador, juntos.

Los panistas, varios de los mayores santones de éste Partido, lo tienen por traidor, subrayando tres veces; traidor a Chihuahua, traidor al PAN y traidor a si mismo. Es una percepción bien establecida en la clase política, ganada por la feroz ofensiva contra Maru. Se la tomó personal, lo desquicia ver que pasa el tiempo y no puede tirarla.

La sinrazón de ir contra Maru, complicando el triunfo del partido que todo le dio y sin el cual no se explica su carrera política. Sin el PAN, Javier hubiese aspirado a ser un periodista muy mediano, con el PAN llegó a gobernador ¿Por qué traicionarlo, sabiendo que además atenta contra legítimos intereses de muchos compañeros, algunos de los cuales trabajaron sin salario en varias de sus campañas?.

Es lo que no entiende la clase política del PAN, lo que le recrimina severamente y los hace sospechar que, su frenesí persecutor, lo llevó a pactar con López Obrador la entrega de Chihuahua a Morena, siendo que para sus amigos es el gran peligro de México. Como si el estado estuviese facturado a nombre de ambos.

¿Realmente pactó Javier Corral con López Obrador, como ha sugerido Maru Campos? Eso nunca lo sabremos de bien a bien, pero en política lo que parece es y en ésta elección parece explícitamente que el gobernador del PAN trabaja para el candidato de Morena, en detrimento –obviamente- de los candidatos de su partido, pues que se sepa no ha renunciado al PAN.

Ahí es donde radica su más grande perversidad, sigue siendo oficialmente panista pero en los hechos está concentrado en socavar a los candidatos de su partido.

Por que no va sólo contra Maru, va contra el PAN en general y eso es lo deleznable.

Es imperativo que recobre la cordura, y se ocupe de los gravísimos problemas de Chihuahua. Alguien que no sea Peniche, jamás se atrevería, debe informarle que los asunto de Chihuahua reclaman su presencia, que amplias granjas del territorio estatal son rehenes de la delincuencia, que el ajusticiamiento de ciudadanos es cosa de todos los días, no sólo cuando asesinan a policías en grupo. Hay comunidades enteras que viven en zona de guerra ¿Habrá pasado por la mente que también es su responsabilidad atenderlos?.

Sueños utópicos, el hombre está en lo suyo y en lo suyo seguirá, lo bueno es que Maru Campos no se arredra y decidió darle hasta donde tope. El enemigo de Maru no es Loera, es el gobernador de su propio partido ¿Dónde se había visto mayor sinrazón?.

Rompeolas

El gobernador Javier Corral propuso modificar la Ley del Sistema Estatal de Seguridad. Quiere recibir seguridad personalizada con cargo al erario, una vez entregada la gubernatura. ¿Por qué las prisas de ir con escoltas cuando deje el cargo?. Ay nanita, seguro piensa en los muertitos dejados atrás. Piensa bien, Beltrones, la Coneja, Duarte y otros a los que acusó –sin probar- de corruptos, no son enemigos menores. Pues la verdad es que si, necesita un piquete de policías que lo cuide y de preferencia que sean de los mejores. Por cierto, Fernando Baeza ha sido el único gobernador que no pidió escolta al entregar el cargo, y eso que llegó a ser el segundo de la Procuraduría General de la República, la temida PGR. No traía escoltas ni cuando era gobernador, cada quien sabe lo que anda cargando.

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Alfredo Lozoya sigue viéndose de candidato en Parral. Se hizo una foto montado en el caballo de César Duarte –o uno muy parecido- pensando que así conquistará el voto de los chihuahuenses. Inocente, no sabe de bien a bien que más allá de la clase política sólo unos cuantos lo conocen. Encima ofrece que no cobraría su salario, de ganar la gubernatura; lo dice  por que sabe que no ganará o porque ganando no lo necesitaría. Voy por la segunda, es de los que no piden nada, sólo que los pongan donde hay.

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¿Alguien sabe el nombre de los nanocandidatos, es decir los candidatos a gobernador invisibles al ojo humano, propuestos por partidos en formación? Recuerdo al huachicolero Díaz -Creo que se llama Alberto- y al impresentable “capi” Arrieta, cuyo nombre de pila no lo ubico, y párele de contar. Es lo ridículo de nuestras leyes electorales, si a los nuevos partidos les pusieran un alto porcentaje para acceder al registro, antes de entregarles ingentes cantidades de dinero para la campaña, no andarían de ofrecidos. Pero como saben que consiguiendo el registro hacen el negocio de sus vidas, pues ahí están, activamente parasitando a los mexicanos.