*Defender al INE, deber de todos

*La prisa destructora es feroz

*Le pegó a Corral el caso Cruz

*Quezada mostró que va en serio

Y si propongo la hipótesis de que López Obrador sacrificó las candidaturas de Salgado Macedonio y Morones con el fin de justificar la desaparición del INE y el Trife. ¿Hipótesis aventurada? Puede, la primer reflexión para negarla es que un presidente con ínfulas de dictador no necesita justificarse ante nadie para gobernar a su impulso.

Quizás no la planeó así, imposible saberlo a la distancia, pero la forma en que evolucionaron los hechos con los frustrados candidatos a las gubernaturas de Guerrero y Michoacán le vinieron, estos sí, como anillo al dedo. Al ver el protagonismo de ambos organismos en la crisis política de Morena, encontró “razones” suficientes para acelerar su afán destructivo, especialmente contra el INE que le resulta odioso obstáculo en sus avances de cooptar las instituciones.

En la propuesta de reforma administrativa al Poder Judicial hay algo más dramático que la idea de suprimir la independencia de los organismos electorales. Ahí subyace una premisa aterradora; da por concluido el sometimiento total de la Suprema Corte de Justicia de la Nación a sus deseos. Está convencido que ya ganó esa batalla.

Hablamos mucho del atropello a la Constitución en las cámaras de diputados y senadores, prorrogando sin ninguna base legal dos años el periodo del presidente Zaldívar. Bien, si ahora López Obrador decide que el INE pase a formar parte de la SCJN, es por que ya lo tiene por cooptado.

No existe ninguna otra explicación, adosarlo al Poder Judicial es el mayor absurdo, aberrante despropósito ¿Imagina usted a la Suprema Corte de Justicia de la Nación organizando las elecciones? Es descabellado, no tiene ni pies ni cabeza,  imposible conciliar las actividades sustantivas de uno y otro. Un pegote que no pudo ocurrírsele más que a una mente trastornada de poder. ¿O alguien se lo sugirió? ¿Fue Scherer? su Cordoba Montoya.

Muy frecuentemente López Obrador dice cada estupidez y no corrige, quizás se refería al Tribunal Electoral, en cuyo caso encontraría pertinencia la propuesta, sería perfectamente compatible. El INE jamás, su finalidad es organizar las elecciones, más que todo un ente operativo, no hay forma de cuadren sus responsabilidades.

Con independencia de la incompatibilidad de funciones, no existe razón alguna para un retrosalto de 30 años en el tiempo. Los hechos de las últimas décadas ahí están: con ese INE y todas sus imperfecciones, en la elección del 2000 la oposición panista derrotó al PRI con Vicente Fox y seis años después refrendó el triunfo con Felipe Calderón –López Obrador jamás aportó un solo dato para demostrar el supuesto fraude del 2006- luego regresó el PRI con Peña Nieto, hasta que finalmente ganó él.

Desde que, presionado por la sociedad, el gobierno del viejo PRI cedió la organización y el arbitraje de las elecciones a los ciudadanos, en México quedó establecida la alternancia electoral. Ahora es una normalidad y se debe a la autonomía del INE y el Trife que, como he dicho, pese a sus imperfecciones e intentos de manipulación presidencial, ha sabido cumplir con sus deberes.

Y si, otros presidentes, especialmente Calderón y Peña, también intentaron someterlo, como los gobernadores a los organismos estatales. Sin embargo ninguno se propuso disolverlo contra la historia de lucha ciudadana por dotarlo de autonomía. Esa historia es larga e involucra a las mayores figuras políticas del país en las últimas décadas del siglo pasado. Apunte entre ellos a Cárdenas, Maquío, Heberto Castillo, Fox, Muñoz Ledo, el propio Reyes Heroles, decenas de intelectuales como su primer presidente, José Woldenberg ,y un larguísimo etcétera.

En su propósito de perpetuarse, he dicho antes, López Obrador avanza con mayor celeridad que Hugo Chávez y otros dictadores de la historia. Tiene prisa por desmontar el andamiaje institucional sobre el cual está apalancada nuestra incipiente democracia. Odia verse limitado, quiere tomar las decisiones a sus anchas, sin que nade ni nada estorben.

Ahora sabe que perderá la mayoría calificada en la Cámara de diputados, entonces apresura el sometimiento de la Corte, responsabilizándola de tareas ajenas a sus deberes constitucionales. Con ella quiere sustituir al Congreso, dándo carácter “constitucional” a cualquier sinrazón que se le ocurra al Tlatoani.

Frente a la amenaza inminente, la obligación de todo mexicano es defender a los organismos electorales. Los subordinan al poder presidencial y la esperanza de un país democrático quedará cancelada. Alcemos la voz contra sus afanes destructivos.

Rompeolas

Otra dolorosa derrota de Javier Corral. La sección instructora de la Cámara de diputados desaforó al gobernador Cabeza de Vaca –enorme crisis política en Tamaulipas- pero desechó la de Cruz Pérez Cuéllar. El gobernador no se quedó con las ganas y soltó una seguidilla de calificativos contra los diputados. Desde que se atravesó públicamente contra Maru, Corral las ha perdido de todas todas y ahora otra más contra su odiado enemigo. La impotencia debe consumirlo ¿No se le ocurre que llegó el momento de bajar los brazos y dejar que la política fluya sin su impertinente intervención?.

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No me extrañó el arranque de campaña de Marco Adán Quezada, el viernes en la madrugada. En la ciudad de Chihuahua Morena jamás había tenido un evento como la caravana de autos y el mitin a media noche en la plaza de Armas. Marco sabe hacer campaña, es un político profesional que entró a las elecciones para competir y lo está logrando. La campaña apenas empieza, resta un largo e incierto mes de mayo en el que Marco Bonilla, candidato del PAN, necesita demostrar de qué esta hecho. Maru arrastra mucho en la capital, sin duda, pero ella está concentrada en Juárez y ciertas regiones de la sierra donde su presencia es más necesaria para frenar a Morena, por tanto necesita que Bonilla haga su parte en la capital, donde su mayor fortaleza se ha visto amenazada. Llevan ventaja, es cierto, pero ahora saben que ésta elección no es un paseo por el parque.