*La decisión de Graciela; entre ser o perecer

*No tiene vocación de mártir, que yo sepa

*Sobran los motivos, Chihuahua la espera

*Lideres regionales en arreglos personales

*Adriana Fuentes ¿Acuerdos con Maru?

Graciela Ortiz está frente a una de las decisiones más importantes de su vida; concluir deshonrosamente una campaña sin futuro electoral o comprometer sus activos políticos a la causa de Chihuahua; detener el avances de la dictadura populista en la entidad.

Es una pena que siendo una de las mujeres mejor formadas políticamente, con un expediente envidiable, honesta y de sólida formación ejecutiva, su proyecto carezca de viabilidad electoral. Una tercer alternativa creíble hubiese caído bien en las actuales circunstancias de polarización nacional. 

Toda su vida profesional estuvo buscando la gubernatura y cuando al fin consigue la ansiada postulación, lo hace en un partido decadente, sin credibilidad y lastrado por la espantosa corrupción de los peñas, duartes y compañía. Caprichos de la política, nunca se tiene lo que se quiere, tomas lo que la vida te da o te sientas a verla pasar.

Cuando recibió la oportunidad anhelada, vino con cartas malas y pocas fichas, así le le tocó jugar. No hay posibilidad alguna de que remonte, de manera que dar un paso de costado a tiempo, abriéndose sin complejos por la candidata del PAN y aventajada en las encuestas, es indudablemente su mejor opción. Diría, a éstas alturas de campaña, que la única.

Además tiene todo a su favor para dimitir sin ser criticada, al contrario, el priismo y amplios sectores de la sociedad aplaudirían. Existen razones objetivas: PAN, PRI y PRD firmaron la alianza nacional “Va Por México” y si Chihuahua no entró localmente fue sólo por que, en un acto de puritanismo político y exceso de arrogancia, Javier Corral se negó.

Aparte de las razones políticas, amplios sectores de la población impulsan la misma idea, en un legítimo interés ciudadano inspirado en el temor a la dictadura, dando pertinencia al acuerdo electoral. Y existe otra razón, quizás la más importante para ella; desembarazarse del fantasma siniestro de quedar en cuarto lugar. Cargar ese san Benito sería muy pesado. Le sobran los motivos.

Entiendo que varios empresarios se lo han propuesto y, viendo que la campaña no prendió, también gente cercana de su equipo. En lo personal creo que no necesita estímulos así, ella está personalmente convencida del daño irreparable al país si el populismo autoritario prospera y consciente de su debilidad electoral. Como he dicho, es inteligente y experimentada.

En esta parte, la inviabilidad electoral, es dramático lo que sucede con su campaña. En la encuesta más reciente de Demoscopia –coincidente con otras- el PRI como partido tiene niveles de aceptación por el orden de nueve, diez por ciento. Graciela como candidata apenas supera los seis puntos. Son datos para hacer un alto en el camino, reflexionar y cambiar de rumbo.

La única manera que tiene Graciela de salir ganando y contribuir a los triunfos del PRI, donde tengan posibilidades reales, es bajándose de la candidatura a favor de Maru Campos. Ella lo sabe muy bien, en su momento y a su modo lo hará, hasta donde la conozco no tiene vocación de mártir. No se cuando, ni de qué forma, pero estoy convencido que tomará la mejor decisión, por ella y por Chihuahua.

Rompeolas

En éste PRI de liderazgos dispersos y compromisos personalísimos, se ha dado el fenómeno de que muchos candidatos a presidentes municipales y diputados locales hacen sus propios y particulares acuerdos. Los priistas tienen vocación de poder, aprendieron a olfatearlo desde lejos y, con tal de no quedar bailando, encontraron conductos para acercarse a la candidata del PAN, promoviendo el voto cruzado. Primero sus dientes que sus parientes. Esa es una realidad incuestionable, cosa de ir a los municipios pequeños para verlo. Y además, ha trascendido que lo mismo hace Adriana Fuentes en Ciudad Juárez, es decir promueve el voto cruzado. Ni como reclamarles, su instinto de sobrevivencia política los lleva hacia donde calientan gordas. Cada quien ve por su parcelita y que el mundo ruede.