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domingo, abril 12, 2026



*Quiere Nuevo León, a cualquier precio

*El marrullero extremo ¡Clama fraude!

*Se sabe intocable, de ahí su avieso cinismo

*Cárdenas y Porfirio, referentes de oposición

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Él, que a sus adversarios recomendaba templanza y serenidad, hoy está iracundo, gruñón, colérico, desesperado por que las elecciones no van como tenía previsto y encima una tragedia, 26 muertos, llegó sin avisar y en el peor momento, cuando el voto madura, sin poder responsabilizar a los “gobiernos neoliberales de la corrupción”. De principio a fin la tragedia quedó entre los suyos, tocando a los dos más visibles de la sucesión, Marcelo y Sheinbaum.

Para mitigar los daños electorales con cargo a su partido, necesitaba distraer la opinión pública, actuar de prisa y contundentemente, no todos los días sucede un accidente así. El desafuero de Cabeza de Vaca resultó insuficiente, ocupaba más y lo encontró en Nuevo León, estado que pretende ganar a cualquier precio.

El martes cuatro de mayo en la noche sucedió la tragedia en la línea 12 y el diez, sólo seis días después, la FGR anunció que investigaba a los candidatos Samuel García, Movimiento Ciudadano, y Adrián de la Garza, PRI. Ambos por delitos electorales cuyo desenlace podría retirarlos de las candidaturas; el primero por gastos injustificados de procedencia ilícita, el segundo por “compra” de votos.

Violando el debido proceso, pisoteando las leyes electorales, denigrando la investidura presidencial hizo pública una investigación en proceso que ni la FGR ni la UIF se han atrevido a judicializar, les falta información maciza. Que importa, lo que necesitaba era introducir la sospecha en los electores y distraerlos de la tragedia. Lo relevante ahora son los votos, que los muertos entierren  a sus muertos, de ellos no se habla, y los heridos que se asistan como puedan, visitarlos y mostrar empatía es de conservadores.

Ante las acusaciones que sacudieron Nuevo León, la pregunta en la mañana de hoy era inevitable: ¿Está interviniendo en las campañas electorales, señor presidente?. Confieso que no esperaba su respuesta, es la de quien se asume intocable, a quien las leyes no aplican, la de un cínico arrogante que, sólo un mes y días antes, firmó un pacto de no intervención: “claro que si, claro que si. Si aquí lo di a conocer, es de dominio público. Lo estoy diciendo, no podemos ser cómplices del fraude”, dijo aceptando el delito cometido.

Quería soltar la palabra mágica, fraude, la justificación de todos sus atropellos a las leyes. El que somete a las instituciones, el hombre más poderoso del país, el mayor financiador de las campañas políticas –miles y miles de millones en programas electorales- el que suplanta a los candidatos de su partido y amonesta a los adversarios, el juez que también pretende ser árbitro clama, desde su podio presidencial, fraude, fraude, fraude.

Su conducta es la de un agitador social, no la de un presidente y menos la de un Jefe de Estado. Sabe que perderá la mayoría calificada en la Cámara de Diputados y dividirá las gubernaturas con la oposición, en previsión de la derrota descalifica las elecciones a fin de justificar sus despropósitos; En México no hay condiciones electorales, necesito otros dos o cuatro años más para afianzar la democracia. Es tan clara y decidida su ruta hacia la dictadura que me aterra.

Cierto, quiere Nuevo León para demostrar a los millonarios, la minoría rapaz, que puede derrotarlos en sus propios terrenos. Pero le importa más generar condiciones sociales inestables con el pretexto del fraude, pues así justifica nuevos atropellos constitucionales. Ya explora el camino del continuismo, le bastan una Corte abyecta y un transitorio subrepticio ¿Quién dice que necesita las mayorías parlamentarias para perpetuarse?.

Rompeolas

Entre Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo hacen 175 años de experiencia -88 y 87 bien cumplidos- y si agregamos los de Efigenia Martínez superamos los 250, casi el tiempo de la vida independiente de nuestro país. Bien, pues ellos están convirtiéndose en el referente opositor a la dictadura populista. Ellos lo crearon, lo conocen bien y saben que jamás se detendrá por si sólo. Gran ejemplo el de éstos líderes democráticos, rondan el noveno piso y cada que se ofrece salen a la calle para dar la cara por sus convicciones. Su vigencia social a tan longeva edad, también nos habla de que las generaciones posteriores han quedado a deber. Que cada quien tome su parte.