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domingo, abril 12, 2026



*El gran ausente en gira de Mario Delgado

*Ramón Enríquez, brutal desaire a Loera

*Rafa Espino el activo subaprovechado

*Distinguen a Quezada en evento empresarial

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El desaire a Juan Carlos Loera fue brutal, no tanto por ausente, pudo estar en cualquier otro evento importante de campaña, lo ignoraron como al elefante en la sala del que nadie quiere hablar. Durante un acto de campaña en Juárez, el delegado nacional, Ramón Enríquez, abrió y cerró su participación haciendo malabares para evitar el nombre del candidato a gobernador. Lo ignoró como si no existiera, como si fuese un incómodo apéndice que prefieren ocultar.

Un político experimentado como el senador duranguense no comete tales omisiones inconscientemente, menos frente al presidente nacional de su partido, Mario Delgado, para quien tuvo lisonjas. Deliberadamente decidió hacer el vacío, sabiendo que se encontraba en la tierra donde Loera asegura presume su mayor fortaleza, a la que tienen por bastión de la 4T en la entidad.

El senador, tan corrupto como lagartón, abrió su participación felicitando a “al futuro presidente municipal”, Cruz Pérez Cuéllar y se congratuló de que el proyecto de la 4t se instala en todo Chihuahua, pero en vez de congratularse por que ganarán el gobierno estatal, lo que uno esperaría, se fue a los municipios: “y así como en Juárez, también en cada uno de los otros sesenta y seis municipios”. ¿Y la gubernatura, no les importa?.

Cuando hizo referencia a la capital, dijo que también la iban a ganar con Marco Quezada, refiriéndose a un evento con empresarios el día anterior que Rafa Espino organizó a Loera y donde Quezada era invitado. Para acabar pronto, Enríquez mencionó a López Obrador, a los 600 mil beneficiarios de los programas de apoyo, al mangas, a Cabada, a Daniel Murguía, a la síndica, a candidatos a diputados locales y federales, al nieto de Pancho Villa, al burro chon, a la señora de los burritos y al firulais que, sombreando, esperaba un hueso. Para todos tuvo un gesto amable, menos para Loera.

Ahí, en esa colonia del Juárez que sólo existe durante las campañas, el candidato a gobernador, Juan Carlos Loera de la Rosa, estuvo ausente en forma y fondo; en cuerpo y espirito, desairado por los suyos, ignorado frente a Mario Delgado, el líder nacional de su partido.

Si un observador foráneo escucha al delegado, sale convencido de que Morena no tiene candidato a gobernador, sólo a presidentes municipales y diputados. Como yo no soy foráneo, en vez de esa conclusión superficial, abro un boquete a la especulación: ¿Han dado por perdida la campaña estatal? ¿Saben que, en su mejor plaza, Loera resta en vez de sumar? ¿El pleito interno es tan grande que decidieron no verlo, no oírlo, no escucharlo?.

Híjole, si por él fuese, mil veces preferible que Delgado hubiese permanecido en la Ciudad de México, lidiando con sus fantasmas de la Línea 12. No es negocio que venga a desairarlo faltando quince días para la elección. Amigos así, están mejor a dos mil kilómetros de distancia. Pero acá entre nos ya digan la neta ¿Lo han dado por muerto? Suelten la sopa o al menos avísenle, sigue ilusionado con que puede ganar.

Rompeolas

Rafa Espino puso su directorio personal a disposición de la secretaria, pidiéndole que invitase a sus amigos empresarios que, de favor, lo acompañasen a un evento de campaña con Juan Carlos Loera, en Chihuahua. Supongo que a varios les dio hueva, pero los invitaba el amigo, influyente consejero de Pemex, y futuro senador, así que no podían ignorarlo, sabía que los necesitaba para solventar las deficiencias de Loera en el sector empresarial, al amigo lo que pida. Puros cuates de Espino, el activo chihuahuita subaprevocheado, asistieron al encuentro de empresarios, ayer en el Sheraton. Entre otros cuente a Fernando González, de la industria maquiladora, René Hernández, César Monarrez, primo de Espino, Bernardo Fajer, el infaltable Miguel González y su hermano Jacobo -había que hacer bola-, Gabriel, mangas, Flores García. Buen esfuerzo el de Rafa Espino, pero ni él pudo hacer que los grandes tiburones pasaran lista de presentes, le ponen las cruces a Loera. Y sólo por mortificar ¿Cuántos de los empresarios presentes en la reunión de ayer votarán por Loera? Se me hacen muchos los dedos de una mano para contarlos.

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Por cierto, a Marco Quezada le fue muy bien en esa reunión, iba de invitado y el propio Rafael Espino lo distinguió subiéndolo a la mesa principal. Le ven posibilidades y las tiene, de otra forma Bonilla no hubiese disparado contra él durante el debate del martes, recordándole el incómdo tema del aeroshow. No he visto encuestas, pero claramente existe una competencia cerrada en la capital, lo que genera expectativas interesantes sobre el resultado del seis de junio. ¿Pega en la campaña estatal, la de Maru, la presencia de Quezada en la capital? Tengo dudas, muchos de los que simpatizan con el ex alcalde votarán por Nueva Alianza, partido que les resulta menos indigerible que Morena. Ese resultado también será muy interesante, ver si los profes elevan su votación y si la elevan, en qué porcentaje. Pero no anticipemos, en quince días de campaña pueden suceder muchas cosas.