*Javier, el ingrato solitario de Palacio

*Un legado de fracasos y odios exaltados

*Termina convertido en sicario del Tlatoani

Todos son cínicos, menos él; todos dan vergüenza, menos él; todos son viles, menos él; todos mezquinos, menos él; todos simulan, menos él; todos son desleales, menos él; todos son traidores, menos él. No lo merecemos, su sabiduría es la de un ser luminoso cuya irradiación ciega la vista de sus gobernados y funde a quienes cohabitan en sus alrededores, haciendo imposible que aprecien sus cualidades de prohombre, de visionario incorruptible, de justiciero perpetuo, de convencido demócrata, de trabajador incansable, como se ve de frente ante el espejo.

Ha dado lo mejor de él y Chihuahua no le corresponde, somos un pueblo pérfido, indigno de tenerlo entre nosotros. Merecemos ser gobernados por tiranos esclavistas, merecemos ser castigados con nuestras libertades canceladas, merecemos mendigar una tarjeta de alimento racionado, merecemos el yugo despótico que atenúa o nulifica los valores humanos. Somos una sociedad impía, desalmada que necesita un escarmiento. Caiga sobre nosotros el populismo autoritario, bien ganado lo tenemos por haberlo traicionado.

Cuanta ingratitud, tamaña soberbia y rencores largamente acumulados los de Javier Corral. La clase política que ayer lo encumbró es ahora un manojo de cínicos simuladores, traidores desvergonzados ¿¡Cómo se le ocurre apoyar públicamente a quien puede frenar el avance del autoritarismo populista!? ¿En qué momento tuvieron el atrevimiento de poner a Chihuahua por encima de sus intereses? ¿En la cabeza de quienes cabe apaciguar diferencias y agravios del pasado para enfrentar el enemigo común¡? ¿¡Con qué cara se toman la foto y arropan a quien antes rechazaron?.

Si sus odios y rencores fuesen los de un “pecador estándar” y supiese mitigar la soberbia o contener sus pasiones, lo menos que Corral debería hacer es guardar silencio y permitir que la elección transite donde están los candidatos, dejar que los ciudadanos resuelvan, por cuenta propia, lo que conviene a Chihuahua. Pero como están exacerbados por el fracaso estruendoso de su gobierno y se asume moral e intelectualmente superior, esas bajas pasiones lo dominan y en vez de callar vuelve a sus orígenes de polemista pendenciero, atacando sin piedad a sus antiguos aliados, a quienes hoy tiene por traidores, cínicos, desvergonzados y simuladores. Es lo suyo, sabe hacerlo con maestría.

No Javier, estas en un absoluto error, ciego de ira y alucinado por un espejo que no refleja tu realidad, la realidad del derrotado: ¿Saldaste la deuda pública? No, aumentó bajo tu responsabilidad ¿Contuviste la violencia? Tampoco, siguió y sigue creciendo ¿Resolviste la crisis de salud? Menos, los hospitales son una calamidad y Pensiones colapsa ¿Recuperaste algo del atraco duartista? Nada, los culpables salieron con arreglos judiciales sin aportar centavo alguno y el mayor cómplice es tu testigo estrella? ¿En vez del monumento a la corrupción, construiste un monumento a la honestidad y la eficacia? Nada, la obra pública fue inexistente en tu gobierno.

Prometiste ser el mejor gobernador en la historia de Chihuahua y eres el peor evaluado del país. Duarte, según calificaciones estadísticas, terminó con menos descrédito, es una realidad que debes aceptar y vivir con ella. ¿De qué presumes, si nada hiciste?. No tienes calidad moral para hablar de cinismo, vergüenza, deslealtades. La tuya ha sido una administración histriónica pero carente de resultados, un eterno, aunque bien estructurado, bla, bla, blá que terminó por enfadar a los mismos simpatizantes de tu partido que hace cinco años, jubilosos, celebraron tu triunfo ¿Qué puedes presumir a los chihuahuenses como gobernador, si los cuatro años y medios te la has pasado teorizando sobre el deber ser, ignorante de que tenías la responsabilidad de actuar, no de pontificar?.

Ahora estás aliado con el enemigo común de Chihuahua, lo has reconocido sin tapujos convirtiéndote en golpeador oficioso del tlatoani: “todo se justifica por que ahora se vale todo para ganarle a López Obrador”, has dicho amargamente. Te parece muy mal que todo se valga para ganarle a López Obrador, pero muy bien que todo se valga para descarrilar a Maru Campos. Esa conducta de dos varas es cínica e hipócrita. Pero como eres moralmente superior entonces, para ti, está muy bien.

Cuando dejan el cargo, los gobernadores suelen terminar solos, sin amigos, si acaso arropados por un círculo de obsequiosos incondicionales que se beneficiaron durante su administración. Me pregunto cómo terminará Javier Corral arrastrando los odios y rencores que lo carcomen por dentro. El tiempo de rendir cuentas está próximo y en lugar de aligerar la salida, insiste en sus delirios obsesivos contra Maru. Su ingratitud no tiene nombre, por eso pasará a la historia, como el gobernador del PAN que fracasó, haciendo hasta lo imposible, en su intento por frenar a su partido para instalar en Chihuahua el populismo autoritario. Híjole, vaya legado.