*Va mi voto a favor de la libertad

*Contra el autoritarismo, sin temor

*Biden zarandeó a López Obrador

*Edgar Morin en la Uach. Felicidades

*Amigos de Pablo Serna van bien

Suele decirse como estribillo que las presentes son las elecciones más grandes de la historia y sí, pensando en que elegimos al mayor número de candidatos al mismo tiempo; 500 diputados federales, 15 gubernaturas, miles de alcaldes y diputados locales. Sin embargo jamás tendrá la misma importancia que las elecciones presidenciales.

También nos han querido hacer creer que son históricas por que definirán el rumbo del país para las próximas décadas. No y si: no por que la gran batalla contra el populismo autoritario será durante la elección presidencial en julio del 2024; si por que un triunfo arrollador del régimen anularía o sometería a las instituciones que dan sentido a la democracia mexicana, acercándonos a ese país de dictadura.

En consecuencia el domingo seis de junio no es definitivo pero si muy importante. Tan lo es que la narrativa electoral se redujo a una disyuntiva simple e irreconciliable: votamos por un México de presidencia omnipotente, de un solo hombre o votamos por uno de instituciones democráticas donde prevalezcan los equilibrios del poder. O sea, votamos la idea de país que tiene López Obrador o votamos contra él.

Las elecciones intermedias suelen ser más o menos referéndum del presidente en turno, ésta en particular lo es totalmente. Así la diseñaron los ideólogos del régimen, invitando a votar para que continúen los programas de “ya sabes quien”; así también la oposición, poniendo énfasis en que un voto por Morena es un voto por la destrucción del país y el autoritarismo. Ahí están los millones de spots y discursos de unos y otros.

Mi gran temor no son los próximos tres años, México es un país tan grande que ningún presidente, por corrupto, ignorante o traidor al pueblo que sea puede destruirlo en ese tiempo. Temo, eso sí, que se consolide un régimen inspirado en ideologías genocidas de líderes autoritarios, represores, aislacionistas. Esa sería la mayor tragedia. En esa hipótesis veríamos cancelado el futuro de la próxima generación… o las próximas.

Cuando discuto sobre éste tema con profesionistas o empresarios inteligentes afines al régimen, su versión invariable es que eso –la consolidación del autoritarismo-  jamás sucederá. Es decir ellos mismos, sus simpatizantes sinceros, conocen la desgracia de un país caído en regímenes así, pero están confiados en que a nosotros jamás nos pasará.

Mi respuesta para ellos va en forma de pregunta ¿Y si sí? Que tal si cuando menos piensen ya están viviendo sujetos a la opresión de dictaduras destructoras de la economía. No lo digo de ocurrencia, cada paso de López Obrador está orientado en esa dirección y en muchos sentidos camina más de prisa que otros dictadores latinoamericanos, actuales o pasados, que sometieron a sus pueblos hasta hundirlos en la miseria de aceptar resignadamente tarjetas alimenticias de subsistencia.

Frente a esa posibilidad, así sea del uno por ciento, ningún mexicano debería correr el riesgo. Corriéndolo ponen en peligro el futuro de sus hijos y probablemente de sus nietos y bisnietos. Sabemos cuando y como llegaron esos regímenes y también que nunca lo dejan sometidos a la voluntad popular, pero no sabemos cuando ni como se van, aunque si que suelen durar décadas.

La elección del próximo domingo, entonces, no determinará por sí misma el rumbo del país, pero guarda la mayor importancia en razón de que lo orienta en la dirección equivocada de la historia. Si consiguen afianzarlo tendríamos que vernos en seis, diez, quince años y conocemos el resultado: un país de miserables muertos de hambre, una casta gobernante enriquecida y soberbia, una clase militar bien “maiceada” y servil, derechos humanos y libertades canceladas, éxodo y resistencia en las sombras.

¿Me fui muy lejos? ¿Desvarío? ¿Soy complotista o traidor a la patria? Aténganse. Mientras exista esa posibilidad, como hoy la ven tantos millones de mexicanos, mi voto será inequívoca y absolutamente a favor de la libertad, el sueño eterno.

Rompeolas

Exigiendo que cancelen financiamiento a Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, el presidente López Obrador emitió una nota diplomática pidiendo explicaciones y en días posteriores habló del “injerensismo del gobierno de los Estados Unidos”, dijo que la embajada de ese país “da maíz con gorgojo”, los acusó de financiar a traidores de la patria y enemigos de su gobierno. ¿Qué recibió de respuesta? Un memorándum firmado por el presidente Joe Biden, en el que autoriza reforzar, dentro y fuera de los Estados Unidos, los apoyos para instituciones dedicadas a combatir la corrupción. La justificó así: “La corrupción ataca los cimientos de las instituciones democráticas; impulsa e intensifica el extremismo, y facilita que los regímenes autoritarios corroan la gobernabilidad democrática”. Las negritas son del documento original. Ay nanita, no conozco nada sobre diplomacia, pero esa respuesta me pareció brutal. Veremos que dice López Obrador mañana.

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Gran acierto del rector Luis Fierro conceder el doctorado “Honoris Causa” al pensador francés Edgar Morin, una de las mentes más brillantes en las últimas décadas del siglo pasado y primeras del presente. Es considerado mundialmente como padre del “pensamiento complejo”. El reconocimiento lo enmarcaron en el centenario de su nacimiento, que la Universidad Autónoma de Chihuahua celebra por que los fundamentos de la “transdiciplinariedad” de los conocimientos estableció las bases para el actual Modelo de Educativo implementado por la rectoría. Es bueno saber que nuestra Universidad está inserta en las corrientes más avanzadas del pensamiento filosófico y las lleva a la practicidad de las aulas. Me quedo con el siguiente pensamiento de Morin: “Estamos en ese momento de posibilidad de la metamorfosis. Todas las mentes están ligadas, el pensamiento puede ayudarnos a encontrar el nuevo camino a la humanidad, donde primero son las cualidades de la vida, la poesía, el amor, la comprensión y la sabiduría”.

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Pablo Serna se ha visto muy sonriente en los últimos días. Cuando le preguntaron porqué, respondió que sus amigos iban muy bien, así de lacónico. Después me informaron que sus amigos son Jesús Valenciano, candidato a la alcaldía de Delicias por el PAN; Marcos Chávez, candidato a edil de Jiménez por Nueva Alianza; Panchito Sáenz, candidato a presidente municipal de Cuauhtémoc por el PRI; Miguel Jurado, candidato a presidente municipal de Parral por el PRI; Noe Chávez, candidato del PRI a diputado local por Guachochi; y Carlos Olson, candidato del PAN a diputado local. El buen Pablo Serna no distingue, tiene amigos en todos los partidos y de todos está pendiente. Bien por él y por ellos, ojalá se les haga el triunfo, ciertamente son favorecidos por los momios en cada región. Ya veremos el domingo en la noche ¿De casualidad no es también amigo de Maru Campos? Es solamente pregunta.