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Chihuahua
domingo, abril 12, 2026



*Inviable un PRI secuestrado por las cúpulas

*Moreira, Murat, del Mazo, Osorio; la disputa

*Enrique de la Madrid, opción de la militancia

*Sordos murmullos de rebelión en PRI local

*Lilia Merodio se mueve con Joel Ayala

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Sin Presidente de la República, un relevo en la dirigencia nacional del PRI es como un parto prematuro de gemelos sin asistencia médica; doloroso y mortal. Los liderazgos sueltos encuentran imposible acordar entre ellos sin el eje articulador y entonces activan sus instintos básicos de sobrevivencia, despedazándose o buscando un tercero que resuelva sus problemas internos. Es un partido formado en la más absoluta verticalidad, no conocen otra vida.

Las derrotas del 2000 y 2018 debieron ser lecciones suficientes para entender que necesitan reescribir su ADN, genéticamente ahora es posible, y validar en los hechos la falsa narrativa democrática. Difícil, ahora mismo los grupos nacionales intentan quedarse con las siglas amparados en negociaciones cupulares o acuchillándose unos a otros.

Tras la derrota de Meade, Alejandro Moreno llegó a la dirigencia bajo la sospecha de que López Obrador le abrió camino, pero nunca pudo ejercer a plenitud el liderazgo. Con la derrota electoral pasada quedó con un pié fuera del Partido, perdió todas las gubernaturas, incluido Campeche, la suya, por cuenta propia ganó sólo 11 de 300 distritos federales y si rozó el 18 por ciento de la votación, fue por arreglos con el PAN. Ese porcentaje es mentiroso.

En cuanto los votos terminaron de contarse empezó la disputa para sustituir al debilitado dirigente. Entraron al jaloneo los caciques de Oaxaca, José Murat y su hijo Alejandro, actual gobernador, ambos más leales a López Obrador que muchos de Morena; Alfredo del Mazo, auspiciado por los rescoldos de Atlacomulco; los Moreira de Satillo, apoyados en una cuestionada estructura regional del norte; y Osorio Chong, como apostador expectante.

¿Se podrán de acuerdo como en el 2000 Roberto Madrazo y Elba Esther Gordillo? Es posible, son excelentes negociadores de trastienda. Puestos de acuerdo ¿Resistirían las tentaciones de someter uno al otro, como no las resistieron Madrazo y Elba? También muy probable, siempre buscan ventajas adicionales y no saben cuando parar. Son víctimas habituales de la fábula “la rana y el alacrán”.

En esa hipótesis cualquiera que resulte ganador dirigiría un partido sin militancia ni esperanzas, hecho para sostener el negocio de las siglas aliándose con otros partidos. Veríamos a un PRI reducido a nano partido, pidiendo en cada elección a los dioses de la Revolución no perder el registro.

Si el PRI tiene alguna viabilidad, lo que también es complejo, está en abrir la elección interna a los militantes en una consulta universal, equitativa, transparente y democrática. Ciertos liderazgos fuera de los grandes caciques empiezan a construirla con Enrique de la Madrid, hijo del expresidente, como posible candidato a la presidencia del CEN.

Sería la suya una propuesta fresca que, bien dirigida y extendida a los estados, tendría algún chance de recuperar la confianza y orgullo perdidos de su base social, de esos priistas, millones en todo el país, que se declaraban de hueso colorado y avanzar en la reconstrucción horizontal del partido. Posible pero improbable, como dije antes, la verticalidad está en su ADN, antes muertos que ver triunfar a sus enemigos internos.

En los próximos dos meses, pongamos a más tardar finales de agosto –de tardarse irían hasta Noviembre, su fecha histórica- convocarán a una asamblea nacional extraordinaria y, se dice, ahí definirían el método de elección. Llevan prisa por renovar la dirigencia, aunque no están ni mínimamente interesados en abrir el proceso a la militancia, de abrirlo será por una rebelión de las bases.

Rompeolas

Esa idea de rebelión en las bases está madurando en Chihuahua, entre los presidentes municipales y diputados locales ganadores. Ven que Graciela Ortiz y Omar Bazán juegan a las venciditas, tratando de quedarse con la dirigencia estatal, y desde la periferia empujan la idea de un proceso abierto. En todo el país están surgiendo voces emergentes en el mismo sentido, por instinto saben que si prevalece la política patrimonialista de acuerdo cupular están condenados a desaparecer o, como en la elección pasada, rascarse con sus propias uñas para conservar sus parcelitas.

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En el caso de Chihuahua hay otro factor externo a considerar. Tómelo con las reservas del caso, póngalo entre comillas o señálelo con asteriscos pero se comenta que Lilia Merodio se mueve activamente con Joel Ayala buscando la dirigencia local. Dicen que presume, lo que muy probablemente sea falso pero ya saben como es, que Maru Campos le ayudaría en ese propósito. Está convencida de que apoyada por su patrocinador sindicalista y con la venia de la gobernadora electa, furtivamente podría quedarse con la dirigencia, mientras Chela y Omar están distraídos en su confrontación particular.