*Duarte tendrá su “formal” recibimiento

*Obsequiosa, Cecilia Soto habla por Corral

*¿Serán “las comadres” vecinas de crujía?

*Garfio, de los pocos injustamente detenido

*Cínicos y llorones, duartistas “torturados”

*Maru se deja querer para la Presidencia

Ya se les hace, que llegando Duarte será recibido con guirnaldas, tambora y un perdona, bienvenido a tu tierra, campeón. Comentarios así son alimentados por la corte del corralato, famélica partida de bribones que acechan en las sombras al gobierno de Maru Campos, molestos por que los derrotó contra todo pronóstico; primero ante las leyes, después en las boletas.

Cecilia Soto, funcionaria del gobierno en la pasada administración, lo dijo hoy en su editorial de Excelsior, titulada “Al regresar Duarte ¿cárcel o mariachis? En la que pone a la Fiscalía del pasado gobierno como la mejor del mundo y cuestiona la de hoy, concluyendo que los trece magistrados “duartistas” preparan su recibimiento –el de Duarte- con mariachis.

Cecilia Soto habla por Javier Corral o Corral a través de ella, por que si algo caracterizó a la justicia en aquella administración demencial fueron las frecuentes violaciones al debido proceso, hoy la mejor arma jurídica de los abogados duartistas, y el sometimiento del Poder Judicial a los intereses del gobernador, para forzar detenciones y validar confesiones extraídas con amenazas y chantajes. Javier Garfio, una de sus víctimas, citó esta mañana alguna de las atrocidades de esa “justicia ejemplar”.

Si César Duarte sale de prisión en poco tiempo, en todo caso sería por el desaseo en la integración de los expedientes, la persecución política de Javier Corral y la violación al debido proceso, temas en los que Francisco González, coordinador de la llamada “Operación Justicia para Chihuahua”, tiene mucho que decir. Acordaba directo con Javier, planeando juntos cuanta arbitrariedad se les vino a la mente, con tal de sacar confesiones contra Duarte.

La gobernadora Campos ha sido clara en cuanto a su posición con relación a los “ex” cuestionados: “Frente a la extradición del exgobernador Duarte, lo digo como lo he dicho siempre: ni perdón ni olvido. Actuaremos conforme a la ley y cuidando siempre el debido proceso. En Chihuahua prevalecerá la justicia”, publicó en su cuenta de twitter cuando supo que había fracasado el amparo contra la extradición.

En declaración posterior agregó un “los gobernadores”, incluyendo a Javier Corral, a quien le estarían preparando carpetas de investigación. Ironías de la vida, Corral emprendió una feroz persecución contra César Duarte y ahora él mismo está sujeto a investigación por presuntos actos de corrupción. El morbo exige una pregunta obligada: ¿Terminarán “las comadres” siendo vecinas de crujía?. Aparte de hacerla por mortificar, la provocación tiene pertinencia, el desenlace de éste desencuentro político pudiese tener final de “telenovela”, con los dos lanzándose mentadas entre las rejas.

Confieso que me ilusiona imaginarlos detenidos en el mismo penal, con el hígado destrozado por la rabia que los consume desde adentro, mientras lamentan su mala suerte y saturan la prisión con improperios del tipo “ingratos y estúpidos chihuahuenses que jamás me comprendieron, aquel sí yo por qué?.

Duarte ya está pagando las suyas y bien merecidas que las tiene, vació las arcas estatales en un frenesí de poder como no hay registro en la historia posrevolucionaria de la entidad; el sistema penitenciario- comentan- de Miami, es uno de los más duros del Imperio. En cambio Corral sigue tan orondo jugando golf, trotando en maratones fifís y pagando por que le hagan fotos, siendo que su administración, aparte de vengativa, fue destroza para Chihuahua.

Quizás sea mucho pedir un final telenovela, pero soñar está permitido, muchas veces la realidad supera la ficción, en Nuevo León un gobernador está detenido en el penal que remodeló. Mantengamos la fe, tengamos esperanzas en una de esas la justicia obra un milagro y junta en San Guillermo a las dos almas gemelas que se odian entre sí.

Rompeolas

Lo dije desde que se conocieron los motivos de su detención y lo repetí en varias oportunidades; uno de los encarcelados injustamente en la pasada administración es Javier Garfio. Fue el único detenido por firmar una acta donde además aparecieron las firmas de otros funcionarios de primer nivel, sin que a ninguno de ellos los hubiesen requerido, ¿por qué? en ese momento Garfio era el personaje de mayor perfil asociado a Duarte, lo necesitaban a falta de “ex” y doble servicio si encima distraían a la opinión pública, indispuesta contra Corral por el asesinato de Miroslava, como explicó el exedil ésta mañana. Desde luego que tiene todo el derecho a exigir que le hagan justicia y pedir castigo para los responsables de haberlo atropellado, pasó más de seis meses detenido por un delito que no cometió. Sobria y sin apasionamientos la postura que fijó en la rueda de prensa, merece la justicia exigida.

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Hay diferencia entre Garfio y la partida de truhanes que acompañaron a Duarte en el saqueo a las finanzas estatales. Hubo otros inocentes como el joven secretario que cargaba el portafolio de Corral, o la señora que apenas tenía quince días en la Secretaría de Educación, pero muchos de los detenidos que hoy se dicen torturados bien que hincaron el diente en las finanzas estatales, merecida tenían su condena. ¿Cómo no lloraron o se llamaron traicionados, torturados, mientras saqueaban la hacienda pública? Si un mínimo de vergüenza tuviesen, deberían guardar silencio y darle gracias a Dios de que ya están libres. 

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La gobernadora Campos se está dejando querer para la Presidencia de la República, una debilidad de todos los gobernadores y siendo una mujer y política de moda, aprovecha su momento. Pero en esas ligas el que se lleva se aguanta, allá los enemigos internos y externos son de verdad y los amigos de a mentiritas.