“Nunca dejé de creer y de luchar”, Eugenio Derbez

Desde niño, el actor mexicano Eugenio Derbez veía la premiación de los Oscar a lo mejor del cine estadunidense, junto a su mamá, la también actriz Silvia Derbez. A ella le decía que quería estar, un día, en esa gala. Lo logró.

El mexicano subió al escenario del Teatro Dolby, en Los Ángeles, como parte del reparto de CODA, señales del corazón, que fue la Mejor película en la 94 Entrega de los Premios Oscar.

Derbez, quien interpretó a un maestro de música en la historia de una familia de sordos y una hija oyente, compartió la sensación de estar en la máxima celebración al cine.

“Crecí viendo los Oscar y películas estadunidenses. Tenía la ilusión de estar ahí, pero mi mamá me decía que no era nada sencillo, pero fue algo que me propuse. Cuando ya tenía mi programa de televisión, La familia P. Luche, y los ratings eran altísimos, quería crecer y hacer cine. Me decían que ese era el problema: ‘tú no puedes hacer cine, porque vienes de la tele y los actores de la tele no pueden hacer cine’. Me peluseaban por venir de la tele.

“Lo veía como algo lejano  pero nunca dejé de creer y de luchar. Todavía me pregunto ¿cómo llegué aquí? Me lo pregunto todos los días y sigo sin entender cómo carajos llegué aquí, porque yo sólo trabajo y trabajo, hago, intento y toco puertas; desarrollo proyectos, unos pegan y otros no, unos están padres y otros no tanto. No paro. Esa es la clave para llegar y que algún día una de las puertas se abra y no hacerle caso a esas voces que decían que no podía ser”, expresó Eugenio Derbez.

Al subir el escenario, celebró el triunfo con un beso lanzado al cielo en el momento de la premiación, dedicado a su mamá. 

CODA es una película pequeñita, de muy bajo presupuesto. Incluso el vestuario de mi personaje lo tuve que poner yo, porque no había mucho presupuesto. Nunca pensamos que una película de ese presupuesto y sin un nombre grandote, contra esos otros monstruos de película, tuviéramos oportunidad.

“Para mí y para mi mamá, el cine era sagrado. El amor que le tengo a esta carrera y en especial al cine, se lo debo a mi mamá. Veíamos los Oscares juntos, así que cuando pasé al escenario, en lo primero que pensé fue en ella. Esto fue para mi mamá”, le dijo en entrevista a Gustavo Adolfo Infante para YouTube,  transmitida en De Primera Mano, en Imagen Televisión.

El actor recordó cuando su película No se aceptan devoluciones, fue despreciada por Blanca Guerra, quien era presidenta de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas.

“Sí me dolió que le quitaran la oportunidad y Blanca Guerra no solamente la descalificó, sino que yo la invité a un screening privado y fue muy irrespetuosa. Estaba sentado atrás de ella,  y en el momento en que todos los que vimos esa película llorábamos, en ese momento vi cómo soltó una carcajada. Pero son cosas que pasan y ya superadas afortunadamente”, concluyó.