El secretario General de Gobierno, César Jáuregui, entró al juego de los concesionarios del transporte público, justifica el hecho de que no compren nuevas unidades por el gasolinazo o el precio del dólar, y olvidando que tienen más de un sexenio que no se hace un cambio de raíz.
La pregunta es: ¿Cuántos particulares quisieran entrar al negocio millonario y sin llorar?
Ahora dice el secretario que han tenido acercamientos con los concesionarios para buscar una solución a los problemas del mal estado de las unidades, pero en el fondo sabe que no hace nada diferente a la administración duartista.
Jáuregui ya está enterado que son los mismos concesionarios que mantienen en buen estado los camiones que ofrecen servicio a la industria maquiladora, porque a diferencia del gobierno estatal, allá si les exigen, no les piden, que den un buen servicio.
El secretario manifiesta que las condiciones han cambiado y que se hace un análisis de las condiciones en que quedaron, ya que el combustible tuvo un aumento considerable, pero además de que se anticipa que habrá varios ajustes en febrero en el costo del diesel.
Mientras tanto los concesionarios insisten en que se debe ajustar la tarifa, por lo que piden que quede en diez pesos, pero esa cantidad ha quedado descartada por las autoridades… ¿pero qué tal nueve? O sea le tiran arriba para quedar poquito abajo, pero al final de cuentas, salirse con la suya, ante la tibieza de las autoridades.
















