*Corral, el incongruente supremo

*Habita en su mundo de fantasía

*Piensa que su plumaje sigue limpio

*Duarte necesita regresar a prisión

*Madero, oportunismo simplón

*Morena, el trabajo sucio de Corral

Actúa, gesticula, pontifica e imposta la voz pensando en que cruzó el pantano sin manchar su plumaje. Vive una ilusión que construyó en su mente trastornada donde es el gran justiciero del país, el político de una sola pieza que no se dobla ante nadie, el incorruptible que vive de sus ahorros, el ex gobernador que camina con la frente muy en alto por que nada teme. Se para de cuerpo entero frente al espejo y ve la perfección griega de la belleza; hace introspección en su alma y encuentra a un ser de luz; hurga entre su mente y disfruta pensando que no hay otra superior, al menos en la galaxia. Está convencido de que Chihuahua no lo mereció ayer, no lo merece hoy y no lo merecerá mañana.

Cuando senador o diputado le venían bien los desplantes envolviéndose en narrativas de congruencia, verticalidad, en las ensayadas poses condenando a los adversarios dentro y fuera de su partido. Se solazaba en la Tribuna engolando la voz y manoteando al aire como senador romano al momento de reseñar abusos de un dictador caído. Entonces podía reclamar credibilidad, su discurso resistía el beneficio de la duda por que jamás había tenido una responsabilidad ejecutiva, un trabajo, encargo o comisión donde contrastar sus hechos con sus dichos.

Sabíamos de sus malos hígados, de su soberbia exaltada, del narcisismo que lo acompaña desde que Arnoldo Cabada lo motejó “niño maravilla”. Conocíamos esos defectos del alma propios de seres que se sienten moral e intelectualmente superiores, pero cuando llegó al gobierno estatal los chihuahuenses pudimos ver al ser vengativo, al obstinado hasta la ceguera, al perezoso que los domingos se frotaba las manos sobre el rostro lamentando “ya mañana es lunes, ya mañana es lunes”, al vil capaz de pervertir las instituciones de justicia en feroces persecuciones contra compañeros de partido. Vimos también al peor gobernador en la historia de Chihuahua.

Hoy, en decadencia humana y política, vemos al Corral busca chambas –ruega por un hueso salvador en la Federación- al adulador intentando quedar bien con el poderoso, así sea un déspota populista al que antes condenó, al hipócrita capaz de llorar en público muertes que, de haber cumplido con su deber, pudo evitar, al irresponsable que abandonó sus deberes distraído en actividades lúdicas propias de millonarios o desocupados, megalómano desubicado que ve girar a Chihuahua en torno suyo, al mezquino que tras de sí prefiere el diluvio antes que ver triunfar a otros.

No Javier, hace mucho que no eres aquel parlamentario aplaudido por su pares, el que subía a tribuna cada que tu partido necesitaba encarar al adversario. Tampoco eres al que festejaban su firmeza, capacidad histriónica y temple de gran tribuno. Lo fuiste si, hoy eres el político que, desquiciado por que ofendieron a tus hermanos, se olvidó de gobernar Chihuahua causando al estado tanto daño con tu obsesión patológica de venganza como Duarte con su corrupción impúdica. Alguien debe decirte que las discusiones de la clase política habitualmente caen en una pregunta necia ¿Quién fue peor gobernador, Duarte o Corral?. Digo que la pregunta es necia por que la respuesta es obvia, en cuanto a daño causado fueron exactamente iguales; Duarte no se explica sin Corral; Corral no se explica sin Duarte.

Cuando los historiadores traten de explicar las dos administraciones desastrosas, concluirán que analizarlos separado es imposible. Pasarán a la historia como un binomio indisoluble tan macizo y rencoroso que terminó destruyendo a los dos. Ignoro si en el gobierno actual exista voluntad política para presentarlo ante los tribunales, Maru Campos ha dicho que “para los exgobernadores ni perdón ni olvido”. Duarte ya está en prisión, abonando poco al daño causado a Chihuahua. Me preguntó si la entrada que dio el Congreso a la exigencia de juicio político contra Corral, presentada por Cortinas Murra, es el inicio de un proceso que termine avecindando a los dos en San Guillermo?.

Sería de genial y de estricta justicia. Juntos, cada quien a su modo y a sus ínfulas, dejaron las finanzas estatales colapsadas, debilitados los sistemas de salud y educación y cuestionada la legitimidad de la Justicia. No se, quizás algún día la política ficción se haga realidad y los veamos compartiendo celda, es clamor popular.

Rompeolas

En la “mafia de la bata blanca” han dicho que el traslado de Duarte a un hospital privado está totalmente justificado, la operación que le practicaron no puede ser realizada dentro del penal. Pero una vez recuperado debe regresar a su celda, el sólo hecho de tenerlo hospitalizado más tiempo del necesario despertaría una reacción social contra el gobierno actual. Sería visto como un beneficio ilegal, dando espacio a que la triada del mal –JC, LEC y JCL- se vuelquen sobre la gobernadora.

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Gustavo Madero intenta, casi desesperadamente, tomar parte de las decisiones presidenciales rumbo al 2024. Se ve fuera de los partidos y, lo que jamás había hecho, busca en la sociedad civil su boleto de participación. Nada conseguirá, los políticos tradicionales como él, por definición gambusinos del medro gubernamental, no engañan a nadie. La gente hará su parte contra el populismo al marguen de estos políticos oportunistas.

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Morena engorda el caldo de Corral, le ha dado por exigir custodia gubernamental para el ex., solicitud que ya había sido rechazada en el Congreso. El único de los exgobernadores que recibe protección oficial es César Duarte, los custodios son pagados por el gobierno estatal. Corral debería acompañarlo, si teme un atentado contra su vida. Híjole debe ser difícil conciliar el sueño sabiendo que ofendió a verdaderos tiburones.