23.5 C
Chihuahua
viernes, abril 10, 2026



*Rivera, el engaño del sexenio

*Campos La gobernadora mostró talento y firmeza

0
19

Los historiadores consideran al llamado “Ejército Fantasma” de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial, uno de los grandes engaños. Para dividir las fuerzas alemanas antes del día D, los Aliados construyeron durante meses frentes falsos con cientos de tanques inflables, miles de tropas actuadas, escaramuzas reales y una batería de aeropuertos. La inteligencia Alemana compró el engaño y las tropas aliadas pudieron ingresar a suelo francés con menos resistencia de la que podía ofrecer la capacidad alemana de fuego agrupado.

Los engaños son un arte de la guerra, el espionaje y desde luego la política. En el relevo de mando en la Universidad Autónoma de Chihuahua acabamos de ver el engaño del sexenio Campos, con la inminente elección de Luis Rivera Campos como nuevo rector. Muchos quedaron con cara de ¡qué!, cuando ayer entre las seis y la siete de la tarde empezaron los primeros rumores, de que la decisión había sido por el director de Derecho.

Cómo puede ser si actuó en rebeldía, se preguntaban los supuestos informados confirmando que en política no hay sorpresas, sino sorprendidos. En eso consistió el engaño, en la supuesta rebeldía de un político formado en la rígida institucionalidad del viejo régimen y la reforma a la Ley Orgánica que abrió espacios a universitarios fuera del Consejo de Directores, una innovación que supuestamente trastocaría la tradición universitaria. A poco la reformaron de oquis, concluían a manera de pregunta promotores de candidatos externos.

Hoy sabemos y es fácil decirlo, que Luis nunca actuó por impulsos o arrebatos intentando tirar las puertas desde afuera o desbarrancar la sucesión, cada movimiento relevante que hizo durante los meses previos a la designación fueron debidamente informados “donde debía”. Sabía lo que hacía cuando siguió adelante, contra rectoría actual, con la Sociedad de Alumnos, cuando se abstuvo en la votación de la reforma, cuando –por lo bajo- promovió los amparos. Mientras sus adversarios y los observadores veían rebeldía, él tenía plena certeza de que hacía lo necesario para facilitar la decisión a su favor.

Todo engaño exitoso necesita víctimas, engañados. No mencionaré nombres de los que fueron quedando en el camino, a todos conozco muy bien y con algunos tengo amistad. Sólo apuntaré que los favoritos en las diversas etapas del proceso subían y bajaban mientras que, “curiosamente”, el nombre de Luis Rivera permanecía. Sin aparecer como favorito más que muy al principio, ahí estuvo siempre hasta que desvelaron su nombre. Es lo que podemos decir el clásico “caballo negro”.

Es sencillo decir que la gobernadora optó por el pariente. Sus detractores enderezarán esa narrativa con apelaciones populares como esa de que la “sangre es más espesa que el vino”. Puede ser, todo parentesco pesa, para bien o para mal. Pero esa decisión implica necesariamente aciertos del elegido y errores de quienes se quedaron en el camino; hay mérito en la consistencia de Luis jugando en aparente soledad, sin cejar en ningún momento. Los que no llegaron que hagan sus propias evaluaciones.

Luis Rivera será elegido sin problemas la próxima semana y los primeros de octubre protestará el cargo, pongamos que políticamente es cosa juzgada. Pero ahí empieza la historia, no termina, necesita ser un rector eficiente que levante a la Universidad del suelo en que la depositó la infame administración de Luis Fierro. Está obligado a retribuir la confianza recibida haciendo una administración congruente con las exigencias actuales, que son muchas y la mayoría altamente desafiantes. Felicidades y éxito.

Rompeolas

Con la decisión de Luis Rivera, la gobernadora Campos demostró que toma en cuenta a sus asesores, escucha sugerencias, se informa, participa de la discusión, pero es ella quien resuelve.