La tormenta solar que iluminó la noche; interacciones en la atmósfera

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En los últimos días, en varias ciudades del mundo se observaron auroras boreales y australes atípicas; por tercera noche consecutiva, el fenómeno pudo verse de Austria a California, de Rusia a Nueva Zelanda pasando por Tierra de Fuego, en Argentina.

Las fotografías iluminadas de azul, naranja o rosa tiñen las redes sociales desde el inicio del fin de semana. Incluso en México, habitantes de estados como Sonora, Chihuahua y Coahuila, entre otros, afirmaron que pudieron apreciar la iluminación en el cielo nocturno.

El origen este extraño acontecimiento lo tenemos en el Sol, que es una masa de gas magnetizada. Periódicamente, en su superficie, se producen anomalías en forma de arco que crecen, hasta que el conjunto se vuelve inestable y se origina una eyección de partículas en forma de lo que se conoce, como tormenta solar o erupción solar.

Cuando una tormenta solar viene hacia la Tierra, parte de la energía y pequeñas partículas pueden viajar por las líneas de campo magnético en los polos norte y sur en la atmósfera; es entonces que las partículas interactúan con los gases atmosféricos, lo que genera muestras de luz multicolor en el cielo, mejor conocidas como auroras boreales o australes, según sea la zona donde se presenten, como explica la NASA.

La razón por la que el fin de semana se presentaron auroras boreales en territorios donde por lo general no aparecen fue una tormenta solar de alta intensidad, algo no visto desde hace 19 años, según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).

La tormenta solar más notable de la que se tenga registro en la historia se produjo en 1859, explica la Agencia Espacial Mexicana. Conocida como el Evento Carrington, duró casi una semana y creó auroras que se extendieron hasta Hawái y América Central y afectó a cientos de miles de kilómetros del sistema de telégrafos.

Aunque la NOAA había previsto posibles afectaciones en las comunicaciones y las redes eléctricas por la tormenta solar, no se han registrado problemáticas al respecto.

Según la NASA, si un planeta tiene atmósfera y campo magnético, tienen auroras. Se tiene registro de éste fenómeno en Júpiter y Saturno.