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Chihuahua
sábado, junio 15, 2024
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No soy de los que irán por ahí con la cantaleta del fraude, buscando excusas para retorcer una realidad que ayer gritó estruendosa; aquí estamos, somos de Sleinbaum y Sheinbaum es nuestra. Pese al batazo seco sufrido en las urnas, sigo firmando lo actuado. Estaba antes y estoy ahora convencido de que nuestro país entró en un deterioro democrático e institucional que nos acerca hacia un gobierno autoritario que, de seguir así, fatalmente podría desembocar en dictadura. Sin embargo reconozco la expresión de las urnas, en ellas quedó depositado el doble de votos por dar continuidad al país, sobre los que propusimos la noción de un cambio que restaure las instituciones democráticas y los contrapesos. Es el resultado lo único que importa, una vez contados los votos.
La oposición aceptó jugar en una cancha dispareja y con marcado favoritismo hacia la candidata oficial. Xóchitl y los candidatos opositores no estaban siendo engañados, como tampoco millones de mexicanos, sabían de la inequidad y decidieron aceptarla como un reto susceptible de ser superado. Pues no, el domingo en la noche comprendimos la existencia de dos méxicos; el de una amplia mayoría ocupada en la diaria subsistencia, agradecidos con los apoyos de López Obrador y el de una minoría que sueña con un país de leyes, de seguridad, de gobiernos comprometidos con el desarrollo, la democracia, la salud, la educación.
Este resultado nos obliga a reflexionar sobre la realidad de los dos méxicos, debemos preguntarnos porqué tan pocos ciudadanos tuvimos un sentido de urgencia en votar por el cambio y otros se quedaron en casa, ajenos al momento histórico que pasaba sin que le dieran importancia. Debemos preguntarnos también porqué los insultos del presidente a la clase media no la movieron masivamente hacia las urnas, haciendo uso de su legitimo derecho a expresar su voluntad. Ahora me convenzo que a la mayoría de esa clase medía los tiene sin cuidado conceptos tales como democracia o autoritarismo, instituciones, contrapeso al poder, Corte independiente. Ellos están ocupados en su prioridad del día a día, de poner alimentos sobre la mesa de su familia y sacarla adelante. Concentrados en esas tareas de vida no se detienen a pensar en que viene con la próxima elección. Todos los gobernantes son iguales, suelen concluir.
El hecho, no obstante, es que los gobiernos importan y, quieran o no, sus acciones impactan directamente en la vida diaria de todos los mexicanos. Y lo que pasó de noche con las elecciones en esa comunidad silente, es de la mayor importancia para todos, hayamos votado o no. En la elección de ayer, espero equivocarme, la democracia mexicana murió tal y como la conocimos desde la creación del IFE, hoy INE, durante la elección de Zedillo, primer presidente electo democráticamente del país. Hemos regresado o estamos por regresar al viejo sistema de partido hegemónico como en los tiempos del viejo PRI. Si, hacia allá nos retrotrajimos, con un agravante: aquel PRI era constructor de instituciones y promotor del desarrollo económico, el Morena de hoy suprime las instituciones inhibiendo el desarrollo social, convencido que la mejor sociedad es la sociedad de los pobres, el pueblo bueno siempre fiel con que van “a la segura”.
Aunque he dicho que la tengo por Juanita, quiero dar a Claudia Sheinbaum el beneficio de la duda, esperar a que tome las primeras decisiones antes de asignarle ese rol vergonzoso. El hecho es que me desaniman las reacciones del presidente López Obrador, montándose sin perder tiempo sobre el infame Plan C contra la Corte (¿siguen los órganos electorales?), la obsesión de mantenerla subordinada anunciando una gira nacional para dar gracias ¡juntos¡. Ya concluyó su ciclo, porqué la insistencia de seguir apareciendo como líder moral. La lógica de poder sugiere que Sheinbaum, como ganadora, tratará de imponerse al presidente. Es lo que uno esperaría, pero empezó por dar rendidamente las gracias a él y después al pueblo. ¿Quien la puso ahí, él o los electores?. Sobre esa relación insana sobrarán ocasiones de hablar. Como dije, espero que ella tome el mando y sea para bien del país.
En Cuanto a Chihuahua, debemos reconocer que a pesar de la derrota en el senado supimos ser un foco de resistencia pacífica y ordenada contra la ola que arrasó al país. No faltará quien regateen méritos, pero esta resistencia tiene que ver con la gobernadora Campos, más que con los candidatos. Con todas las restricciones financieras hace un trabajo muy respetable por la entidad. Ha mantenido las finanzas sanas, la relación con los sectores productivos ha sido muy estrecha, salió en defensa de la educación con los libros de texto, ha mostrado disciplina de gobierno, no conocemos excesos ni escándalos en ella o miembros del gabinete. Su presencia en la capital es poderosa, en Juárez llevó el transporte colectivo de primera. Estuvo involucrada directamente en la defensa del agua, ha exigido, a veces desesperada, atención del gobierno federal a Chihuahua. Para ser el país “en paz” más violento del mundo, los estándares de seguridad son aceptables. Resolvió la efímera crisis en rectoría de una manera ejemplar, sin llegar al uso de la fuerza.

Faltan los números finales, pero todo indica que ganó el Congreso con 14 diputados del Frente sobre ocho de Morena, arrebatando a Juárez uno o dos diputados locales. Recuperó una ciudad media como Parral y aunque se perdieron ciudades antes invictas como Jiménez y Guadalupe y Calvo, donde Morena no tenía presencia, conservaron holgadamente la capital, Delicias y Cuauhtémoc. Ganar cuatro o cinco distritos federales fue un logro, considerando el tsunami nacional que dio mayoría calificada al partido oficial en la Cámara de Diputados. Ahora tendrá que replantear su relación con el Gobierno Federal y lo hizo muy oportunamente, tendiendo la mano cordial a la presidenta electa. No sabemos que venga de allá hacia acá, la relación con el Centro siempre ha sido compleja, pero en los orgullosos y regionalistas valores chihuahuitas, la gobernadora seguirá desempeñando un papel fundamental en defensa de la entidad. Por definición y políticas de gobierno, Maru Campos ha sido un referente del esfuerzo regional en preservar la democracia, negarlo sería mezquino.

 

Rompeolas

2027, la baraja cambia
El martirio del Éverest

Sobre la obviedad de los ganadores y perdedores políticos y la prospectiva hacia el 2027 hablaré después. Baste por ahora con decir que la baraja se ha movido, sin que cambien los favoritos que ya estaban encarrilados de primeros. Paciencia, este es un tema que irá dando mucho de sí.

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Tengo dificultades para comprender porqué razones insospechadas, el IEE sigue haciendo un martirio de la votación en la famosa casilla del Éverest. Desahogarla es tan sencillo como poner más módulos, partir la casilla en todas las mesas posibles de votación, así sea uno por letra del abecedario y sin embargo no hacen nada, se empeñan en mantener las filas interminables. Es inhumano tener a esos ciudadanos ejemplares expuestos a filas de cuatro y hasta cinco horas. Hubo adultos mayores desmayados, otros se formaron por relevos, pero todos resistieron hasta llegar, convencidos de hacer valer si derecho al voto. Un reconocimiento sincero a ellos y una exigencia al IEE: arreglen esa casilla para la próxima votación, si es que tienen madre.