20.3 C
Chihuahua
jueves, marzo 12, 2026

Sólo un detenido a 5 días de emboscada

0
41

Chihuahua, Chih.- A cinco días de la emboscada en la puerta del Cereso No. 1, sólo hay un detenido como presunto “halcón” de los sicarios que perpetraron el ataque y dieron muerte al exreo Manuel Villicaña Pacheco, alias “El Largo Pol”, pero no existen más avances para dar con los responsables del crimen.

Ayer, la Fiscalía General del Estado (FGE) confirmó que uno de los agresores, identificado como Rito Manuel Chávez Ortiz, era originario de Durango. Éste falleció aparentemente de forma accidental, ya que lo mató un balazo propinado por uno de sus propios compañeros, cuando ambos intentaban disparar contra la Durango blanca en la que viajaba el exreo.

Los hechos ocurrieron la tarde del pasado jueves 18 en la salida del Cereso de Aquiles Serdán, cuando una camioneta Durango de color blanco fue atacada por al menos cuatro hombres armados que tripulaban una pick up Ram de color rojo.

La camioneta era conducida por el policía municipal Martín Eduardo G.L. que estaba en su día de descanso y quien resultó herido de bala en una mano por lo que fue internado en un hospital para recibir atención médica.

Martín Eduardo ha recibido el trato de víctima y aunque el comisario jefe de la Policía Municipal, Julio César Salas, informó que sería suspendido para la investigación, no le ha sido fincada responsabilidad penal alguna por parte de la Fiscalía del Estado, de acuerdo a la información brindada por su titular, César Jáuregui.

A bordo de la camioneta Durango también iba Villicaña Pacheco, recién liberado del Cereso y presunto integrante de una facción del Cártel de Sinaloa, quien resultó muerto en el ataque. Además iba acompañado por Javier Guillermo Rembao Pompa, soldado de la División Rural de Caballería de la Defensa Nacional, que también murió a causa de los balazos.

La FGE dio a conocer que “El Largo Pol” había cumplido una sentencia por portación de armas y no enfrentaba otro proceso penal, a pesar de que extraoficialmente estaba identificado como parte de un grupo criminal que pelea el mercado de drogas en la capital del estado.

Sobre el militar, ni el Ejército ni las autoridades investigadoras han brindado mayor información de sus actividades ni de su acompañamiento al exrecluso que aparentemente era el blanco principal del ataque armado.

En esos mismos hechos, murió Rito Manuel Chávez Ortiz, cuyo cadáver fue solicitado por sus familiares desde el sábado posterior al triple asesinato en el exterior del Cereso; tras el reclamo, su cadáver fue trasladado por una funeraria al estado de Durango, de donde era originario. Fue velado desde el domingo y ayer fue sepultado en un panteón de la capital de dicha entidad.

Chávez Ortiz formó parte del grupo de ataque contra los tripulantes de la Durango. Él viajaba en la parte trasera de la Ram roja y comenzó a disparar contra el otro vehículo, según puede apreciarse en el video que circuló en redes sociales. En un viraje violento de la unidad, cayó junto con otro atacante al suelo y se incorporó rápidamente para seguir disparando a su objetivo.

En lo que la Durango hacía maniobras mientras era blanco de las balas, uno de los atacantes dirigió disparos contra Chávez Ortiz, aparentemente de forma accidental, por lo que cayó sin vida casi de inmediato antes de que los atacantes terminaran su tarea y emprendieran la huida, dejando su cadáver abandonado.

En la movilización posterior al ataque, a unas cuadras del Cereso fue detenido Luis Fernando V., acusado de ser “halcón” de los atacantes, es decir, de haberles proporcionado información del movimiento de la camioneta Durango, que sería emboscada en el acceso principal de la prisión.

El hombre fue presentado ante el juez el pasado lunes por la mañana y fue vinculado a proceso por delitos contra la seguridad de la comunidad (halconeo), además de que recibió como medida preventiva su encarcelamiento de forma justificada por la gravedad de lo ocurrido.

Un detenido, pocos avances para identificar a responsables

Hasta ayer, ni la Secretaría de Seguridad Pública ni la FGE tenían mayores avances en la investigación del caso, pues las pesquisas internas no habían arrojado indicios de participación de personal del Cereso en la ejecución o de filtración de información que sirviera para el ataque; mientras que las investigaciones al exterior no habían servido para identificar a los responsables de ejecutar la emboscada.

Fuentes extraoficiales señalaron que es probable la participación de cuatro sujetos en el crimen como autores materiales, dos de los cuales viajaban en la parte trasera de la pick up y otros dos en la cabina; de ellos, tres habrían efectuado disparos, incluido el que terminó muerto accidentalmente.

Presumiblemente la camioneta utilizada, la Ram roja que huyó del lugar, habría sido captada por cámaras de la Plataforma Escudo Chihuahua (PECUU) de la Policía Municipal, pero no ha sido posible su localización ni la identificación de los autores materiales.

Las primeras investigaciones, no reveladas de forma oficial, apuntaban a que el crimen habría sido producto de una extendida disputa entre dos grupos de la organización conocida como Gente Nueva, parte del Cártel de Sinaloa, que pelean el control de los negocios ilícitos en la capital del estado.

La objetivo principal de la ejecución, “El Largo Pol”, formaría parte de una de las facciones en pugna y su asesinato habría sido ordenado por las cabezas de la otra facción, identificadas como Salvador Humberto S.V.M., alias “El Verín” y su socio en la zona sur de la ciudad, Luis Carlos V.R, alias “El Topo”, pero esta versión no ha sido oficializada por la FGE.