Chihuahua, Chih.- De los 61 acuíferos que corresponden al estado de Chihuahua, más de la mitad se encuentra en condiciones de sobreexplotación, 23 de ellos colpsados por la extracción que, en promedio total, es del 84 por ciento más de lo que logran recargar anualmente.
Los datos más actuales de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) establecen que los mantos freáticos tienen en conjunto una recarga media al año de tres mil 899 hectómetros cúbicos, pero se les extraen seis mil 556 hectómetros cúbicos (hm3), un déficit anual de tres mil 312 hm3.
Cada hectómetro cúbico equivale a mil millones de litros. Como referencia, la capacidad total de almacenamiento de aguas superficiales de la presa La Boquilla, la más grande del estado, es de dos mil 903 hm3.
Así, el gasto anual de agua del subsuelo que tiene Chihuahua es superior a más de dos llenos totales de La Boquilla, mientras la recarga anual es poco mayor a un lleno total de ese embalse, ubicado en el afluente más relevante del estado, el río Conchos, que atraviesa gran parte del territorio de la entidad, desde sus partes más altas, hasta su desembocadura en el Río Bravo.
El estado enfrenta un déficit de aguas superficiales grave por sus condiciones climáticas, lo que ha llevado a agudizar la sobreexplotación de las aguas subterráneas, de acuerdo con lo que asientan Víctor Quintana y Martín Solís, consultores de la sede subregional de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en México- en el “Análisis de diferentes tipos de agricultura para la conceptualización de una nueva ruralidad. El caso Chihuahua”.
“Las aguas subterráneas han sido la gran reserva para la agricultura chihuahuense, pero su sobreexplotación representa un gran problema”, afirman los investigadores, quienes observan una situación crítica que hace insostenible la actividad rural, a causa de un intensivo crecimiento de la agricultura mediante el riego por bombeo.
“Esto significa que el agua, sobre todo del subsuelo, de la que disponen los productores para los diferentes cultivos, está en proceso de agotarse y las generaciones futuras tendrán cada vez menos acceso o ningún acceso a ella”, advierten.
Mientras que la superficie regada con aguas superficiales en los distritos y unidades de riego se ha mantenido desde 2004, ha habido un incremento muy significativo en el hectareaje regado por aguas subterráneas. Aunque hay diferencia entre los datos que dan diversas instancias gubernamentales, la superficie irrigada con aguas del subsuelo se incrementó en 189 mil 253 hectáreas entre 2004 y 2021.
“La razón es que en todos esos años no se incrementó el hectareaje sembrado con aguas superficiales, que ya están en su límite máximo”, asientan.
Ese incremento se concentró en 10 de los 67 municipios del estado, que representan 149 mil 688 hectáreas de las 189 mil 253 del aumento de la superficie irrigada con agua de bombeo entre 2004 y 2021, el 77 por ciento. De esos municipios, siete están en la región Desierto (Ahumada, Ascensión, Buenaventura, Chihuahua, Galeana, Janos y Ojinaga), y tres en la región oeste (Cuauhtémoc, Guerrero y Namiquipa).
“En todos esos municipios hay muchos agricultores menonitas, quienes se han expandido de su implantación original en el municipio de Cuauhtémoc, primero a Namiquipa y Guerrero y desde comienzos del presente siglo a los municipios del desierto”, afirman.
Acuíferos sobreexplotados… por unos cuantos
La sobreexplotación para la rentable producción menonita y el crecimiento exagerado de nogaleras que ha sido documentado en todo el estado, son los factores principales del abatimiento de los mantos freáticos.
“Como conclusión del análisis de la brecha en cuanto al acceso al agua para riego agrícola, se puede señalar que el acceso al agua superficial parece no estar tan acaparado en Chihuahua y parece haber llegado ya al límite de capacidad de los recursos hídricos superficiales del estado. Incluso con el cambio climático, la disponibilidad de agua superficial va a la baja”, consideran, pero advierten: “en cambio, el acceso al agua del subsuelo, que se ha incrementado desproporcionadamente, está reservado para empresarios agrícolas medianos y grandes, sobre todo”.
En cuanto al agua del subsuelo, el análisis señala que hay un total de 69 acuíferos, de los que 61 están adjudicados por la Comisión Nacional del Agua al propio estado de Chihuahua; cinco a Sonora y tres a Sinaloa, de acuerdo a los datos del Plan Estatal Hídrico 2018.
A partir de 2000 se ha incrementado la superficie sembrada con aguas del subsuelo. Para 2012, aunque Chihuahua tenía concesionados ya 2 mil 750 hm3 anuales que alcanzaban para regar en promedio 275 mil hectáreas, la realidad era que en ese año se sembraban ya aproximadamente 417 mil hectáreas con aguas subterráneas, lo que implicaba la extracción de un volumen muy superior al oficialmente concesionado.
Chihuahua es el estado que tiene un mayor porcentaje de acuíferos sobreexplotados. Ciertamente es el que cuenta con más acuíferos por su extensión territorial, pero también uno de los que más emplea aguas del subsuelo para la agricultura.
“Todo esto demuestra la gravedad de la situación de los acuíferos en Chihuahua; más de la mitad de ellos están sobreexplotados y es muy difícil que se puedan recuperar ya no se diga a mediano plazo.
Por ejemplo, se calcula que el agua de los acuíferos del desierto tiene por lo menos 100 mil años depositada y, cuando se extrae a alta velocidad, como en varios de los casos, se va a agotar en unos cuantos años, como ya sucede en algunas explotaciones de los menonitas”, señalan.














