Ni el cielo tuvo paciencia con Yankees. La lluvia no dio tregua sobre el Bronx, y San Francisco tampoco. En una tarde que terminó acortada por el clima en el sexto inning, Giants necesitó sólo seis entradas para despachar 9-1 a un equipo local que pareció más preocupado por encontrar paraguas que por evitar boletos, imparables, carreras y una vergonzosa derrota.
Marcus Stroman duró menos que un café caliente bajo la lluvia. En dos tercios de entrada fue triturado con cinco carreras, tres bases por bola y un cuadrangular de tres anotaciones cortesía de Jung Hoo Lee, el novato surcoreano que no necesitó traductor para hacerse entender con el bate. Primer swing serio en el Yankee Stadium, primer impacto de verdad.
Stroman tiene una efectividad de 7.26 lanzando en el primer inning para Yankees.
A partir de ahí, el juego se volvió un trámite para Giants y una penitencia para los aficionados que se quedaron bajo el agua esperando una reacción que nunca llegó. Lo único rescatable de Yankees fue un batazo de Austin Wells que amagó con ser cuadrangular pero terminó como doblete remolcador en el segundo inning.
En el quinto rollo, San Francisco firmó el lineup con el triunfo al anotar tres carreras más: un rodado de Wilmer Flores mandó al plato a Lee y un lanzamiento descontrolado de Tim Hill regaló otra anotación. Cuando cayó el aguacero definitivo en el sexto inning, Yankees ya estaba ahogado.
Con esta derrota, Nueva York comienza su estancia de seis juegos en casa con el pie equivocado, tras dividir su gira de seis encuentros (3-3) y romper una racha de tres caídas apenas el miércoles. Llegaron con la mejor diferencia de carreras en la Liga Americana (+23), pero la estadística no resistió la realidad: hoy, ni el pronóstico ni el bullpen estuvieron de su lado.
Robbie Ray se llevó la victoria en labor de cuatro innings en los que aceptó dos hits y una carrera.













