Empleados en activo y jubilados de Petróleos Mexicanos (Pemex) Chihuahua viven desde hace tres meses y medio un “viacrucis”, debido al servicio médico, que es insuficiente e ineficiente, denunciaron ayer.
Por tercera vez en el año, un grupo de trabajadores protestó en la Terminal de Almacenamiento y Despacho (TAD), en el sur de la ciudad y bloquearon la salida de pipas de abastecimiento del combustible.
Denunciaron que carecen del servicio de hospitalización, así como citas y seguimiento a personas con enfermedades crónicodegenerativas, además de que existe un desabasto de medicamentos.
Desde el 1 de enero de este año, los mil 680 derechohabientes están sin atención médica, luego de que la paraestatal la cancelara sin previo aviso.
Después de dos manifestaciones por parte de los afectados en la TAD, Pemex informó que contrataron al Hospital Sierra Alta, lo que resultó ser falso, y posteriormente dijeron que la Clínica Sevilla, ubicada en San Felipe, será la encargada de dar servicio.
Por tercera vez, protestan empleados y jubilados en Terminal de Almacenamiento
Sin embargo, las personas afectadas afirman que es insuficiente para el número de personas. “No nos han otorgado hospitalización”, expresó Luis Gutiérrez, una de las personas afectadas, que incluye urgencias, especialistas, exámenes de laboratorios y el seguimiento en padecimientos crónico degenerativos.
Gutiérrez precisó que son tres secciones las afectadas, la 40, la 36 y la 21, ya que en la capital reciben a personas de los municipios de Camargo, Parral y Ciudad Juárez.
“Lo único que está brindando la Clínica Sevilla es un médico general, para generarnos receta médica y poder resurtir medicamentos”, dijo.
Explicó que en caso de que un derechohabiente necesite una intervención quirúrgica, tratamiento especializado o procedimiento más detallado, le programan una cita que puede ser en la Ciudad de México, Reynosa o Cadereyta, donde hay hospitales de Pemex, pero regularmente generan un costo.
“El mismo (derechohabiente) tiene que sufragar de su bolsa los gastos de alimentación y hospedajes, tanto personales como para su acompañante, ya que Petróleos Mexicanos sólo apoya con los boletos de transporte, que pueden ser de autobús o de avión”, resaltó.
Precisó que la situación es más difícil para los 280 jubilados, de los cuales unos 200 tienen padecimientos crónicos que pueden ser oncológicos, presión arterial, cardiovascular, diabetes, hasta de traumatología por servicios de ortopedia.
“Todos esos son los más recurrentes e implican un control médico, el cual no ha sido de manera óptima. Hay gente que ha empeorado su salud por el hecho de que no le dan un tratamiento, no va oportunamente ni a sus revisiones ni a sus chequeos. Ese es el motivo por el cual es de lo importante que nos den la atención médica”, condenó.
Los manifestantes dijeron que es lamentable que jueguen con la vida de las personas, ya que hay casos como el de Xóchitl Edith Gómez Flores, una mujer que ha tenido que desembolsar cerca de 500 mil pesos en atención médica para sus padres, ambos de 88 años.
El padre de Xóchitl es jubilado de Pemex, diabético, sufrió un infarto y tiene angioplastia. Después de salir del hospital tiene que comprar un medicamento que cuesta siete mil pesos y que no cubre el cuadro básico de Pemex y, aunque está consciente que ese no lo van a pagar, sólo espera que las primeras intervenciones sí.
Jorge Alejandro Rubio, un chofer con 17 años de servicio, compartió su experiencia tras someterse a dos cirugías de columna.
«Me han mandado a operar a Reynosa y luego a Poza Rica, Veracruz. Los viáticos no me los cubren completamente. He gastado miles de pesos en hoteles, comidas y traslados. Ahora necesito terapias físicas, pero tengo que pagarlas de mi bolsillo porque Pemex no las cubre», dijo
Elizabeth Lagos Martínez, trabajadora jubilada, también expresó que su hijo, quien es trabajador activo, ha tenido que hacer siete viajes para revisiones y una operación.












