Los Timberwolves no dieron tregua a un rival disminuido, y con un destacado desempeño desde atrás del arco de los tres puntos labró el camino a una clara victoria de 117-93 ante Warriors para emparejar 1-1 su compromiso en las semifinales de la Conferencia Oeste de la NBA.
Warriors llegó al Target Center con el ánimo por los suelos, después de que se confirmó que no contarían con Stephen Curry, tras sufrir una lesión durante el primer partido que ganaron en Minnesota (99-88).
Así que con el mejor tripleador en la historia de la NBA siendo un aficionado de primera fila, Timberwolves hizo gala de su efectividad de triples al embocar 16 de 37 (43 por ciento) para tomar un claro rumbo al triunfo desde el primer periodo, en el que avasallaron 29-15 a su rival, que pasados los primeros ocho minutos apenas había embocado cinco unidades.
El delantero Julius Randle impuso su físico para liderar a los encestadores con 24 puntos, además de recuperar siete rebotes y dar 11 asistencias. El guardia Anthony Edwards también tuvo una sobresaliente noche con 20 puntos, nueve rebotes y cinco asistencias.
El desastroso comienzo de Warriors llevó al coach Steve Kerr a buscar soluciones en la banca, de donde salió Jonathan Kuminga para lucir con una buena efectividad de campo para terminar con 18 puntos; Trayce Jackson-Davis también sostuvo a los Warriors para no dejar que la desventaja fuera más amplia al aportar 15 unidades.
El tercer duelo de la serie será mañana en San Francisco; con Curry siendo una vez más un espectador.













