La Casa Blanca celebró este jueves su tradicional fiesta anual con motivo del Cinco de Mayo en honor de México. Pero lo hizo con un formato de perfil bajo y sin el principal anfitrión: el presidente estadounidense. Donald Trump no acudió al evento, rompiendo con el protocolo establecido por sus predecesores George W. Bush y Barack Obama. Desde 2001, los mandatarios participaban cada año en el acto concebido como un homenaje a los estrechos lazos entre ambos países.
El anfitrión este año fue el vicepresidente Mike Pence y el evento, en la víspera del Cinco de Mayo, fue mucho más reducido que los anteriores y tuvo un clima más partidista y menos festivo. Se celebró, además, por primera vez en 16 años no en la misma Casa Blanca sino en un edificio anexo.
Pence destacó las “muchas contribuciones” de los mexicanos a Estados Unidos y recordó que Trump dijo —sin entrar en detalles en su discurso en febrero en el Congreso— que es posible una reforma migratoria “real y positiva” y que tendrá un “gran corazón”.
La Casa Blanca no explicó la ausencia de Trump, que por la tarde viajó a Nueva York pero poco antes había recibido en la residencia presidencial a congresistas republicanos para celebrar la aprobación de la Cámara de Representantes a la reforma de ley sanitaria. A falta de explicaciones, es imposible soslayar la enorme decepcion, una vez mas de la comunidad hispana.
En su discurso, Pence pasó de puntillas por las promesas más espinosas en inmigración. Se limitó a argumentar que la apuesta del presidente por “reforzar” la seguridad del país y “el respeto a las leyes” beneficiará a todos los residentes en EE UU, incluidos los latinos.
El Cinco de Mayo se celebra más en EE UU que en México. Muchos estadounidenses creen que es el día de la independencia mexicana cuando en realidad se conmemora la victoria del Ejército mexicano sobre el francés el 5 de mayo de 1862 en la ciudad de Puebla. Es ante todo en Estados Unidos como otras tantas una fiesta comercial: con un sinfín de ofertas de bebida y comida mexicana en bares y restaurantes.
Obama invitó el año pasado a Maná a cantar en la fiesta del Cinco de Mayo en la Casa Blanca, a la que asistieron 500 invitados y en la que el demócrata lamentó haber fracasado en su intento de impulsar una reforma migratoria.
El evento de este año no incluyó la tradicional actuación de bailes mexicanos que coordinaba en los últimos años el grupo Maru Montero. “No tenemos festival este año, pero seguiremos celebrando en escuelas y oficinas gubernamentales”, según explicó un portavoz.
En el acto también habló el embajador mexicano en Washington, Gerónimo Gutiérrez Fernández, que tendió la mano pero abordó implícitamente el enfrentamiento con Trump. “Mientras celebramos nuestros lazos binacionales, estoy convencido de que el beneficio mutuo de nuestra relación y una visión constructiva y abierta nos ayudará siempre a encontrar un terreno común, así como soluciones de doble ganancia mientras afrontamos desafíos y diferencias entre nosotros”, dijo. “Debemos siempre ver nuestra interacción de una manera completa dado que México y Estados Unidos tienen mucho en juego en su relación”.
















