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sábado, mayo 16, 2026

Los cristales gigantes de Naica

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Saucillo, Chih.- Cien mil años llevó a la naturaleza fabricar los cristales gigantes de Naica, por lo menos. Y el mecanismo que intervino para hacer posible este fenómeno es igual de maravilloso y fascinante que el tamaño y la majestuosidad del producto resultante. Aunque esos 100 mil pudieran llegar a 500 mil, medio millón de años, según apunta una hipótesis.

Son, por mucho, los cristales más grandes y masivos conocidos, que quizás en estricto sentido no sean los mayores del mundo, pero indudablemente, entre los que sí han sido descubiertos, los de Naica, municipio de Saucillo, Chihuahua, son los más grandes. Hasta hoy, que sepan.

En la Mina de Naica han descubierto cuatro cuevas con cristales de selenita: la Cueva de los Cristales, la Cueva de las Espadas, la Cueva de las Velas y la Cueva del Ojo de la Reina. Todas estas cavidades albergan formaciones de selenita, aunque la Cueva de los Cristales es conocida por albergar los cristales de mayor tamaño y los más espectaculares.

El proceso que formó cristales gigantescos fue muy singular. Puede caerse en la tentación de afirmar que fue único e irrepetible, pero esto no sería totalmente cierto. Aquí vamos a hablar de esto.

¿Son geodas gigantes estas cuevas?

¿Cómo fue, entonces, que se formaron estos cristales? Y ¿por qué el resultante fue la formación de lo que algunos geólogos y mineralogistas han dado en comparar a estas cuevas como “geodas gigantes”, en una similitud con esas rocas redondeadas y huecas, las geodas verdaderas, que contienen cristales de cuarzo puntiagudos en su interior?

De manera esquemática, este proceso puede resumirse así:

Fue necesario un flujo constante de agua termal fosfatada que, a lo largo de milenios, estuvo circulando y disolviendo la roca madre en ciclos alternados de alta y de relativamente muy alta temperatura, lo que produjo láminas muy finas que se superpusieron una sobre la otra siguiendo con el formato de cristalización de la selenita.

Para precisar: estas cuevas están compuestas por gigantescos cristales de selenita que se formaron durante miles de años gracias a las condiciones de calor y agua rica en sulfato de calcio mantenidas por el magma subterráneo.

Entonces, ¿es cierto que el magma está en una falla geológica relativamente cercana a la superficie? Y de pasada, preguntamos también si es cierto, entonces, que esa falla es la responsable de los numerosos sismos que se han presentado en las inmediaciones.

Sí, estas cuevas con cristales están ubicadas dentro de una falla geológica, y las condiciones únicas que permitieron su formación es gracias al calor de un brote de magma subterráneo que tomó contacto con un sistema de flujo de agua mineralizada que disolvió la anhidrita.

La propia cueva fue descubierta en el año 2000 por los hermanos mineros Eloy y Francisco Javier Delgado, cuando trabajaban con un taladro a 290 metros de profundidad y estuvieron ante una cámara llena de cristales gigantes. La cueva fue inicialmente perforada al considerarse la falla de Naica como un riesgo de inundación, pero la interrupción de ese flujo repercutió al mismo tiempo en la detención del proceso de crecimiento de los cristales.

Y en lo que refiere a los sismos originados por el roce de los dos bloques (o labios) de esta falla geológica, el más reciente sucedió apenas el 22 de abril de 2025, que fue registrado por el Servicio Sismológico Nacional con una magnitud 4.0 con epicentro cerca de la Base Aérea de Santa Gertrudis, en las inmediaciones de Naica.

Chihuahua ha tenido otros movimientos sísmicos en años anteriores, especialmente en las regiones de Naica y Santa Gertrudis. El 21 de septiembre de 2013, se registró un sismo de magnitud 5.4 en Santa Gertrudis, un evento que marcó la memoria sísmica de la entidad. Y aunque desde el 2013 a la fecha ha habido al menos 12 sismos en la misma zona, fue memorable lo sucedido el día 2 de septiembre de ese mismo año, cuando tres movimientos telúricos, apenas de 4.2 y 4.1 grados, azotaron Naica y alrededores, sin pérdidas humanas ni daños materiales.

Sin duda, todos esos fenómenos son atribuibles a la presencia de la falla geológica.

Señoras y señores: ¡la magia de Naica en acción!

Decíamos arriba que el mecanismo que intervino para hacer posible este fenómeno es igual de maravilloso y fascinante que el tamaño y la majestuosidad de los cristales gigantescos.

Iván Jalil Carreño Márquez, doctor en Ciencia y Tecnología Ambiental del Cimav (Centro de

Investigación en Materiales Avanzados), explicó en entrevista que, en Naica, a dos mil metros de profundidad, está el yacimiento de magma que, al entrar en contacto con el sistema de cuevas inundadas, calentó el agua subterránea saturada en sulfatos, creando un sistema hidrotermal.

Pero ¿cómo circula el agua en ese sistema? Es producida la convección, o energía cinética (movimiento) gracias a la constante y permanente diferencia de temperaturas entre el agua más cercana al magma, y el agua que puede enfriarse conforme se aleja. Y en ese movimiento disuelven y transportan por el agua los sulfatos.

Así es la magia de Naica. La Físico-química de Naica.

La explicación de Jalil Carreño se puede resumir así:

El magma calentó el agua subterránea que estaba saturada con iones de sulfuro (S2−). El agua superficial oxigenada más fría, entró en contacto con el agua caliente saturada con minerales, pero no se mezclaron por la diferencia entre sus densidades. El oxígeno quedó difundido lentamente en el agua caliente y oxidó los sulfuros (S2−) en sulfatos (SO42−) que se precipitaron como anhidrita (CASO4). Cuando la temperatura general de la cueva comenzó a caer por debajo de los 56 C, los cristales de anhidrita hidrotermal y sedimentaria se disolvieron y formaron cristales de selenita (CASO4 • 2H2O).

El sulfato de yeso hidratado se cristalizó a un ritmo extremadamente lento durante el curso de al menos 100 mil años, formando los enormes cristales actuales. La cifra queda elevada a los 500 mil años en otra de las hipótesis para para datar el inicio de la acreción, o crecimiento.

El gigantismo de los cristales se dio, entonces, al flujo constante de los minerales correctos en una corriente continua a lo largo de muchos milenios.

Estudiando el deterioro de estos cristales

Paciente lector, vamos ahora a entrar en honduras con conceptos científico-técnicos.

El maestro en Ciencias Iván Jalil Antón Carreño Márquez obtuvo el 24 de febrero de 2014, el grado de doctor con su tesis relativa a “Los cristales gigantes de Naica, deterioro y perspectivas hacia el futuro”, en la que demuestra, gracias a una serie de experimentos hechos en laboratorio sobre ejemplares representativos de selenita, cómo están actuando sobre la superficie de los cristales los llamados efectos antropogénicos (es decir, las condiciones creadas en la Mina a partir del descubrimiento de la Cueva de los Cristales, con toda la secuela de resecamiento de los ejemplares debido a que las cavidades estuvieron siendo drenadas; cómo hasta la respiración humana, el contacto físico con las manos, los cuerpos, las herramientas, las luces, etcétera, los afectó).

Por eso, en el estudio de Jalil consideraron varios escenarios climáticos que pudieran producir el deterioro de los cristales de selenita, con la finalidad de determinar los posibles escenarios futuros que pudiesen comprometer la integridad física y química de los mismos.

Para realizar esto sometieron muestras de selenita a entornos ricos en CH4 (metano), CO2 (dióxido de carbono) y NOX (óxidos de nitrógena) por periodos de tiempo desde un mes hasta un año a temperaturas de 25 y 60 °C para evaluar sus efectos.

Naica, un tesoro nacional

Por otra parte, el doctor Manuel García Ruiz, de la Universidad de Granada en España, participó en una sesión remota que forma parte del ciclo “Universidades por la ciencia”, que coordinan el doctor en Astrofísica, el eminente científico orgullosamente chihuahuense Jaime Urrutia Fucugauchi, así como Araxi Urrutia Odabachian, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

García Ruiz, uno de los mayores expertos en Mineralogía y cristalización, expuso que “la morfología general de estos materiales es de una belleza limpia, basada en la geometría de la línea recta, de las caras planas, de las formas poliédricas, una belleza donde la curva y las formas sensuales de la vida están ausentes”.

Además, él opinó que “Lo que existe en la cueva de Naica, en Chihuahua, México, es algo único, es el mayor espectáculo de simetría cristalina. El mayor museo donde evidencia la belleza canónica del cristal.

Este sitio es un tesoro nacional mexicano, al mismo nivel de singularidad e importancia que las pirámides mayas, aztecas o egipcias; además, estos cristales no son reconstruibles y son de difícil conservación”.