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jueves, mayo 21, 2026
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Ha sido tan espantosa la corrupción del régimen populista, tan evidente la complicidad de los más altos funcionarios con grupos criminales, que obligó un cambio de narrativa en el gobierno de Claudia Sheinbaum. Con tonos dominantes de honestidad, cumplimiento de la ley y cero impunidad, la Presidenta intenta frenar los apetitos voraces de funcionarios y políticos inescrupulosos que despedazaron el sonsonete de austeridad y decencia practicado el sexenio pasado.

Ayer la Presidenta aprovechó la celebración de su primer año, zócalo lleno, para dirigir un mensaje admonitorio con dedicatoria evidente a los señalados del régimen: “La honestidad no es la excepción, es la regla, y quien traicione al pueblo, quien robe al pueblo, enfrenta la justicia. El poder no es para enriquecerse, es para servir con humildad. Los recursos públicos son sagrados”.

No es casualidad que seis días antes, en su comparecencia ante el senado, Rosa Icela Rodríguez, secretaria de gobernación, hablara en los mismos términos: “En el gobierno de México no tenemos compromisos mafiosos, ni pactos con criminales. Estamos del lado correcto, del lado del pueblo, y decimos cero corrupción y cero impunidad. Si alguien cruza la línea del cumplimiento de la ley asumirá las consecuencias. Trátese de quien se trate”.

Las uno y dos del gobierno amonestan, en armoniosa sintonía, a compañeros de su partido. Por que los exhortos no van dirigidos a la oposición, ya no hablaron de conservadores, neoliberales traidores a la Patria. Esta vez son señalamientos puntuales a quienes han abusado del poder para enriquecerse, los cómplices de grupos criminales disfrazados de empresarios. Va dirigido a los de adentro.

Dos altos personajes del populismo demagogo encarnan lo peor del régimen, Adán Augusto López y Andrés Manuel López Beltrán, llamado por sus amigos Andy. Son los más visibles, pero no los únicos, el poder corruptor de López Obrador llegó a extremos tales que, en torno suyo, surgió una pandilla de voraces desesperados por saquear el presupuesto nacional. También corrompió a los más altos mandos de la institución que por décadas se tuvo como una de las mejores, la Secretaría de Marina.

Este ha sido el doble discurso de la Presidenta Sheinbaum, por una parte reitera en tono de subordinación, de reconocimiento más allá de lealtades y agradecimientos políticos que jamás romperá con López Obrador, que comparten ideales y anhelos sociales. Por otra descarga severas indirectas moralizantes contra él, como reprochando que haya permitido el saqueo de sus más cercanos, el “hermano” y el hijo. Es la batalla interna, la lucha por el poder, los tímidos intentos por ser ella misma, por afianzar su gobierno sin romper con el pasado.

La segunda narrativa de Sheinbaum me recuerda mucho aquella campaña de Renovación Moral emprendida por Miguel de la Madrid. Recibió el país quebrado y en escándalos de corrupción tolerados por la incompetencia de López Portillo y no sabía como frenar la crisis, como encausar su gobierno, así que le dio por sermonear a la nación en términos moralinos y la cantaleta de que en “México no hay crisis de valores”. En el México de aquellos años quien sabe, pero si en el gobierno corrupto de la época.

Aquella renovación madridista nunca llegó para quedarse en la clase política del país, pero dejó encarcelados a dos íconos de la corrupción lopista, Jorge Díaz Serrano y el infame Arturo “negro” Durazo. ¿Tendrá consecuencias prácticas la campaña moralista de Claudia Sheinbaum?. Sinceramente lo dudo, a pesar de la narrativa dominante en las últimas semanas, permanece la impresión de que la Presidenta no irá más allá, que seguirá protegiendo a los destinatarios de sus prédicas sin hacer lo mínimo por presentarlos ante la justicia.

Es el manto de impunidad que cubre a los favoritos del régimen, la cobija con la que se tapan, la ley del silencio cómplice. Si tuviese voluntad de actuar, ya hubiese elegido a cualquiera de los gobernadores señalados o al nefasto senador como Miguel de la Madrid eligió a dos hombres cercanísimos a López Portillo. No hará nada, las de Sheinbaum son palabrerías.

Rompeolas

Los distraídos que dieron la espalda a la presidenta fingiendo que no la vieron llegar, pagaron muy pronto por su arrogancia. Adán Augusto López, Andrés Manuel López Beltrán, Ricardo Monreal, Luisa María Alcalde, Manuel Velazco y Alejandro Esquer fueron alejados de los espacios principales, en el informe de la Presidenta. Si van a tomarse selfies que se las tomen allá, les mandó decir con los de logística. Trágame tierra, muy cara les saldrá la osadía si Sheinbaum logra sobreponerse al escondido en Palenque. De hecho, ya la están pagando.

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Un sincero abrazo a la gobernadora Maru Campos, por la muerte de su esposo, el exitoso empresario Víctor Cruz, quien falleció ayer luego de luchar contra un agresivo cáncer. Se fue temprano Don Víctor, que Dios lo tengo en su reino y dé consuelo a quienes lo amaron en esta vida.

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