Voluntarios especialistas en la popular ‘risaterapia’ acudieron ayer a las calles del Centro Histórico para hacer diversas actividades divertidas para que la gente que visita esta zona esté contenta y pase un momento de alegría.
Los también llamados “doctores de la risa” acudieron con sus icónicas batas blancas, narices rojas y accesorios típicos de payasos, para entretener a los transeúntes, especialmente a los niños pequeños y a varios infantes grandes.
Esto, como parte de intervenciones comunitarias que hacen en las calles cada dos meses, aunadas a las que realizan en los hospitales para cambiar el ambiente y sacar muchas sonrisas.
Además de juegos como brincar la cuerda, entretuvieron con bromas, trucos de magia y chistes, así como una que otra revisión a la gente.
La risoterapia, conocida también como terapia de la risa, ha comenzado a consolidarse como una opción de bienestar en distintos espacios de Chihuahua con más de 20 años; pero oficialmente, fue desde al menos 2016 que documentan su uso en instituciones como albergues de niños y casas para adultos mayores, con promoción principalmente por profesores de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH).
Esta terapia busca mejorar la salud física y emocional de quienes participan, fomentando la risa como herramienta de relajación, reducción del estrés y fortalecimiento de las relaciones sociales.
En la actualidad, la terapia de la risa sigue activa en la ciudad, con grupos y talleres que siguen impulsando sus beneficios entre la población.
Su origen formal remonta a India en los años 70, cuando el médico Madan Kataria desarrolló el “yoga de la risa” (laughter yoga), promoviendo sesiones grupales para mejorar la respiración, liberar estrés y estimular las endorfinas.
En Occidente, la práctica fue popularizada gracias al médico estadounidense Patch Adams, quien desde dicha década defendió el uso del humor y la risa en hospitales para mejorar la atención médica y la relación con los pacientes.
Su historia fue llevada al cine en 1998, con Robin Williams interpretando su personaje, mostrando cómo las carcajadas pueden convertirse en herramientas terapéuticas poderosas.
En Chihuahua, la ‘risaterapia’ lleva al menos ocho años de presencia activa oficial, con talleres y sesiones en albergues de peques, casas para adultos mayores y espacios universitarios.
La práctica busca reducir estrés, mejorar la salud emocional y fomentar la convivencia, demostrando que la risa no sólo es un acto de diversión, sino también un recurso de bienestar integral.














