Son las 12:00 p.m. del viernes 31 de octubre y en las redes sociales ya circulan los memes del cantante Morrissey suponiendo lo peor, la cancelación de su concierto ese mismo día agendado a las 8 de la noche en el Palacio de los Deportes. “¿Pero quién está o qué?”, ironiza uno de los memes que se burlan del cantante, como si el propio Morrissey estuviera en una llamada hacia México preguntándole a alguien para decidir si se presenta o no.
Todo son bromas, pero increíblemente dos horas después Morrissey lo volvió a hacer, canceló su concierto en la capital mexicana, de acuerdo con la promotora Ocesa por un “agotamiento” del artista. Los memes explotaron aún más, ya nadie cree en Morrissey, una de las voces más prodigiosas, para muchos, del rock.
Desde 2019 hasta octubre de este año, por ejemplo, Morrissey ha cancelado o aplazado (sin contar el año 2020) al menos 7 conciertos, por motivos que van del agotamiento físico y la enfermedad, hasta amenazas a su seguridad este año en Estados Unidos.
Sus shows en directo han estado marcados por conflictos adicionales: exigencias como que los recintos sirvan únicamente comida vegetal, retiradas abruptas del escenario por frío extremo o molestias con el público. Para muchos su reputación ya no existe, aunque sigue dando shows, su gira este año incluye todavía 10 conciertos más.
En su historial destacan casos como la cancelación en Islandia en 2015 porque el recinto se negó a prohibir la venta de carne. Otro episodio ocurrió en 2017 en CalifornIa, cuando un concierto al aire libre fue suspendido porque la calefacción del escenario falló y el artista consideró que “hacía demasiado frío” para continuar.
En 2022 en Los Ángeles, Morrissey abandonó su show tras apenas nueve canciones acusando las bajas temperaturas para terminar la noche antes de lo previsto. Estos conflictos operan paralelos a las cancelaciones oficiales y sugieren que, además de problemas de salud o giras agotadoras, sus propios requisitos personales pueden generar interrupciones o fricciones en sus presentaciones, ya nadie tiene seguro un espectáculo cuando adquiere un boleto de Morrissey ni siquiera estando dentro del recinto.
¿Algo que no puede cambiar?
El historiador musical Simon Reynolds, sin embargo, lo ha definido como “uno de los letristas más influyentes de su generación, capaz de convertir lo cotidiano en poesía y la melancolía en un himno compartido”. Sí, Morrissey es un personaje polémico y tiene un lugar asegurado por su influencia en todo el mundo.
Su postura independiente a la industria musical, rechazando convencionalismos y manteniendo un control férreo sobre su carrera y su mensaje, ha reforzado su imagen de artista coherente, aunque es para cientos de miles de fans una postura problemática, muchos aún lo defienden.
Morrissey mantiene un estatus de respeto y admiración en la historia del rock, críticos como Greil Marcus (Lipstick Traces: A Secret History of the 20th Century, 1989) reconocen su voz con su particular timbre nasal y su técnica interpretativa, que se mantienen casi intactos décadas después de su debut.
Los memes, las críticas se multiplican, persisten, pero posiblemente no cambie la realidad de sus cancelaciones y caprichos, pues Morrissey sigue siendo un referente para nuevas generaciones de músicos y fans
del rock.
















