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sábado, abril 4, 2026

Acelera SpaceX; dudan de su plan

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Luego de que SpaceX, de Elon Musk, presentó el miércoles una solicitud para cotizar en Bolsa, posiblemente a partir de junio o julio próximos con la que alcanzaría un valor de mercado de hasta 2 billones de dólares (millones de millones), se espera que acelere su plan de lanzar un millón de satélites de centros de datos a órbita para sortear las limitaciones de energía y agua en la Tierra.

Sin embargo, especialistas advierten que su proyecto podría resultar inviable.

Recuerdan la experiencia que tuvo Microsoft con una ambición similar para superar las limitaciones de la computación terrestre en el 2015, cuando instaló un centro de datos del tamaño de un contenedor en el lecho marino frente a Escocia.
Su objetivo era reducir el consumo de energía mediante la refrigeración natural con agua de mar y el aprovechamiento de la energía eólica marina y mareomotriz.
El «Proyecto Natick» de Microsoft cumplió con éxito todos sus objetivos técnicos, pero los centros de datos submarinos fueron abandonados hace más de dos años debido a su inviabilidad económica.

El fracaso de Microsoft sirve de advertencia para SpaceX, ya que comparten similitudes clave: dependen de unidades modulares cuyo despliegue es costoso y que no pueden ampliarse, repararse ni actualizarse, características consideradas cruciales por la industria de la IA.
«Es probable que estos problemas sean más graves en el espacio que bajo el mar», expuso Roy Chua, de la firma de investigación de mercado AvidThink, señalando las incógnitas sobre cómo refrigerar los centros de datos en órbita, los elevados costos de lanzamiento de cohetes y los efectos del duro entorno espacial para los chips de IA.

Los chips de IA se actualizan cada año, mientras que un satélite o un centro de datos submarino podría reemplazarse sólo cada cinco o siete años.
Y para que los centros de datos espaciales sean económicamente viables, los costos de lanzamiento tendrían que reducirse de los miles de dólares por kilogramo actuales a cientos de dólares.

«El problema no es si algo puede funcionar, sino si tiene sentido económicamente en comparación con simplemente aumentar la capacidad en la Tierra», anotó Tim Farrar, analista de la industria satelital en TMF Associates.
Musk asegura que superará los obstáculos técnicos y financieros, incluyendo la exposición a la radiación, la gestión del calor en el vacío y la necesidad de reemplazar el hardware con frecuencia, reduciendo drásticamente los costos de lanzamiento y desarrollando chips de IA más resistentes.

El argumento de Musk se basa en Starship, el cohete de próxima generación de SpaceX, diseñado para ser completamente reutilizable y transportar cargas útiles mucho mayores que los cohetes Falcon de SpaceX.
Sin embargo, Starship lleva años de retraso y ha sufrido contratiempos explosivos en algunos de sus 11 vuelos de prueba suborbitales desde el 2023.