Como parte de la reingeniería administrativa aplicada por la nueva administración de Pensiones Civiles del Estado (PCE), la institución adelantó las licitaciones de medicamentos a finales de 2025 e incorporó hasta tres proveedores por clave. Con esa estrategia, la dependencia proyecta alcanzar un 92 por ciento de abasto en febrero, informó el director Heriberto Miranda Pérez.
El funcionario reconoció que la derechohabiencia expresó durante meses inconformidad por la disminución en la calidad del servicio. Las quejas señalaban infraestructura obsoleta, falta de mantenimiento en delegaciones, diferimiento de citas con médicos de primer contacto y especialistas, así como problemas en hospitalización y suministro de fármacos. Tras reunirse con representantes de distintas zonas, la dirección integró un diagnóstico y redefinió la planeación sin aumentar el presupuesto.
Miranda Pérez explicó que el recurso disponible obligó a ejecutar el gasto con mayor eficiencia. En años anteriores, la institución iniciaba los procesos licitatorios en enero, lo que prolongaba el fallo hasta febrero y retrasaba la entrega de medicamentos a finales de ese mes o incluso en marzo. Esa dinámica provocaba desabasto en el primer trimestre y agudizaba la inconformidad.
Para evitarlo, la administración lanzó una licitación complementaria que cubrió octubre, noviembre, diciembre y enero, y desde noviembre de 2025 trabajó el proceso correspondiente a 2026. El fallo quedó listo ese mismo año con precios 2025, lo que permitió que los proveedores comenzaran a surtir desde el 10 de enero.
El cuadro básico contempla mil 56 claves. La institución licitó 868 y hasta el 10 de febrero recibió 959 mil piezas, equivalentes al 88 por ciento de esas claves adjudicadas. Ese porcentaje impacta tanto en delegaciones como en botiquines, y la nueva logística permite trasladar medicamentos en un plazo de 24 horas a municipios como Guachochi cuando el almacén central dispone de existencia.
La estrategia incluyó un esquema de abastecimiento simultáneo. La dependencia asigna una misma clave a tres proveedores: uno con el 50 por ciento del volumen máximo, otro con el 30 y un tercero con el 20 por ciento. Si alguno incumple, la institución activa los contratos restantes y aplica sanciones, con lo que evita el desabasto total y reduce la entrega de vales para farmacias subrogadas.
El director estimó que este modelo generará un ahorro cercano a 100 millones de pesos anuales en subrogación de medicamentos. Además, la institución prevé adquirir por adjudicación directa 137 claves adicionales para alcanzar el 92 por ciento de abasto. Otras 34 no se encuentran disponibles en el mercado nacional por desabasto de laboratorio.
Entre los medicamentos sin existencia figura el litio, utilizado en tratamientos neurológicos. La dependencia localizó un lote de 300 piezas a inicios de año para cubrir temporalmente la demanda mientras gestiona nuevas opciones. Miranda Pérez aclaró que no existe desabasto de insulinas, antihipertensivos, fármacos para diabetes, antibióticos de uso común ni material de curación.
El funcionario admitió que alcanzar el 100 por ciento resulta complejo ante un contexto nacional de escasez y limitaciones presupuestales. Sin embargo, sostuvo que el indicador real para el derechohabiente se mide cuando acude a farmacia y recibe la mayoría de los medicamentos prescritos. La institución prepara además una nueva licitación en mayo para cubrir el resto del ejercicio 2026 y consolidar el suministro oportuno en todo el estado.
















