Visto con detenimiento, la visita del lunes pasado a ciudad Juárez que hizo el gobernador Javier Corral, muestra su angustia y desesperación por falta de obra en una administración que pasa los siete meses. El año se amorcilla sin tener que informar en octubre próximo.
Con tal de presentar trabajo se retrata anunciando un programa municipal de bacheo y pondera como obra insigne de su gobierno un desarrollo inmobiliario presumiblemente propiedad de dos familias acaudaladas: los Foster de Texas y los de la Vega de Juárez, emparentadas por el matrimonio de Paul y Alejandra, su Secretaria de Desarrollo Económico.
No hay claridad de los términos en que participará el Gobierno Estatal en el millonario proyecto familiar. Lo que dijo a medios es que aportarán terrenos y estímulos fiscales. ¡Regalar terrenos estatales a un multimillonario extranjero que financió a Trump! Parece.
Paul Foster, esposo de Alejandra, pertenece al club de los 100 más ricos de Texas y es conocido financiador de las campañas republicanas en Estados Unidos. Fuentes fronterizas afirman que tan sólo el año pasado recibió 4,500 millones de dólares por la venta de sus refinerías. Años atrás compró cinco cuadras en el centro de El Paso, para construir el estadio de beisbol “Los Chihuahuas” de la división de ascenso en la MLB
La familia de la Vega es propietaria de “Los Bravos de Juárez”, equipo de la segunda división que juega en estadio rentado, el Benito Juárez, propiedad de que la UACJ, inmueble que incumple las especificaciones de la Federación Mexicana de Futbol para equipos de primera división, de modo que les resulta necesaria la construcción de una sede propia con todos los requisitos para el máximo circuito.
Artemio, Tini para los amigos, es hermano de Lupita y Alejandra. Se dedica principalmente al desarrollo inmobiliario, justamente lo que –a juicio de empresarios fronterizos- que harán con los terrenos donados, pues además del estadio planean construir un hotel, restaurantes y un centro comercial.
En ningún momento el gobernador citó que fuese Alejandro Irarragorri, dueño de Santos de Torreón, el inversionista, como tampoco ningún otro nombre de empresarios involucrados en el proyecto.
Mientras prive la opacidad, las sospechas quedan abiertas y en consecuencia la pregunta guarda pertinencia: ¿Por qué donaría el gobierno estatal terrenos para que estas familias de acaudalados hagan negocios con la promoción deportiva y el desarrollo inmobiliario? Haga usted sus inferencias, amable lector.
Otro dato es el tono que pone el gobernador, calificando la obra como insignia de su administración y la necesidad de replicarla en Chihuahua. Su conducta describe la urgencia que tiene de presentar trabajo y la generosidad con sus financiadores de campaña. ¿Tiene la oficina de Comunicación Social otra interpretación del hecho? Sería interesante conocerla, en especial nombres de inversionistas y términos en que participará el gobierno. Bienvenida.
El episodio de la guerra civil entre “corrales” y M4 lo estelarizaron ayer César, exmalo, Jáuregui y Miguel Latorre, de los capitanes protagónicos de la belicosa serie, cada quién defendiendo la posición atrincherada de su bando.
Jáuregui elevó el tono al enviar un mensaje inequívoco a Ignacio Rodríguez, con la explicita amenaza de que firmando cualquier documento incurriría en el delito de usurpación de funciones. Considera que para tener facultades legales de obrar, el decreto de su nombramiento debe ser publicado en el periódico oficial. Ahí dejó la cargada.
Pero Miguel Latorre no se quedó con ella, respondió en nombre del aludido, invocando jurisprudencia de la Corte relativa a los magistrados, según la cual están en funciones al momento de protestar el cargo. Nachito ya protestó, por lo tanto es auditor, según el coordinador parlamentario del PAN.
La única novedad del episodio es que los “corrales” elevan su apuesta con amenazas legales y el M4 resiste sin amedrentarse. A ver cual de los dos grupos pasa primero de las palabras a los hechos, la bayoneta está en manos de la insurgencia ¿lanzarán su primer disparo con algún documento firmado por Nachito? Pendientes para mañana, la batalla continúa.
Desde hace días los operadores del PRI en México manifiestan fundados temores de la suerte que pueda sufrir Memo Dowell. Imaginan que en cualquier momento lo ingresan a los maxijuicios y escándalo mayúsculo que podría impactar en la campaña del Estado de México, su mayor prioridad en las presentes elecciones locales.
Razonan bien, necesariamente Dowell debió ser testigo de los dineros ilegales que recibió del gobierno estatal y con los testigos protegidos en bonanza es fácil suponer que los agentes de Murillo y la Señora Olmos tengan la ruta del dinero completa. Si, cualquier día puede haber más noticias en este circo de cinco postas, ya sea de Dowell o cualquier otro.
Vea usted la manera en que los dirigentes nacionales del PRI deciden perder su tiempo, en cálculos sobre niveles de corrupción o complicidad. Es deplorable lo que sucede en este partido, con todo y su delegado colimense, Fernando Moreno Peña.
El señor no se percatan de la urgente necesidad de borrar todo rastro de César Duarte, a efecto de mitigar –si es que todavía pueden, lo cual es muy difícil- el daño causado a la credibilidad de su partido por los excesos y corrupciones del exmandatario en fuga.
Pongan a un presidente de cualquier corriente diferente al pasado reciente, pero háganlo a la brevedad posible, cada día que pasa el deterioro es mayor teniendo al duartismo metido en las estructuras del partido.
Es improbable que actúen pronto y bien, la impunidad está impresa en sus genes, Moreno Peña muestra la más absoluta indiferencia sobre lo que sucede en Chihuahua, atenido –como lo ha expresado- a que Trump bloqueará el triunfo de López Obrador ¡Ajá!.
Así permanezcan, pensando que los demás partidos esperan a que el PRI dé su primer paso, para luego ellos actuar. Inocentes, viven por lo menos cincuenta años atrás, quizás mañana reciban un formal reconocimiento de los electores ¿!!!Otro!!!?
















