La fase de desaceleración en la que ha entrado el país se ha empezado a reflejar en la capacidad de consumo de las familias, sostuvo el presidente de Coparmex, Salvador Carrejo Orozco.
Esto, luego de que el consumo privado en México cayó un 0.2 por ciento en junio, respecto a mayo, cuando se registró modesto crecimiento del 0.3 por ciento, de acuerdo con resultados oportunos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Expuso el dirigente empresarial que en la frontera empezó una disminución de la actividad económica, particularmente del sector industrial, que se reflejó en un aumento de la desocupación en el caso de Ciudad Juárez.
Este fenómeno, agregó, ha bajado de norte a sur, por lo que empezó a resentirse en la ciudad de Chihuahua.
Indicó que esto obedece a varios motivos como es la incertidumbre económica que se vive por la cuestión política, de manera que habrá que esperar algunos meses a que se despejen alguna de estas dudas.
Sin embargo, reiteró, queda claro que se ha entrado en una fase de desaceleración económica que permanecerá lo que resta del año.
En lo referente a la tasa de interés de referencia, que se mantiene en 11%, consideró que no habrá grandes cambios en la política monetaria del Banco de México (Banxico), al ser el principal mecanismo que tiene para contrarrestar la inflación.
“No creo que el Banco de México vaya a asumir una política monetaria más relajada, hasta que haya un acercamiento con una clara tendencia a la meta del 3% de inflación, lo que no se ve claro para este año”, dijo.
Indicó que la alta tasa de interés es una variable más de la desaceleración económica, porque al momento de tener el acceso al recurso económico más caro, las empresas no piden préstamos para crecer y sus operaciones, por lo que es una variable adicional que ralentiza la economía.
En la medida que bajen las tasas de interés, agregó, incentivará para que la economía tenga mayor dinamismo.
















