La historia de una de las familias más influyentes en la National Football League podría estar cerca de un punto final. Los propietarios de la liga votarán en los próximos días un plan de sucesión que abriría la puerta para que los Raiders dejen de estar bajo el control de la familia Davis, una de las dinastías más emblemáticas en la historia del futbol americano profesional.
De acuerdo con información de The Athletic, la propuesta será analizada durante la reunión anual de la NFL, que se llevará a cabo del 29 de marzo al 1 de abril en Phoenix. El plan contempla que el empresario Egon Durban tenga la opción de adquirir una participación mayoritaria del equipo en caso de que el actual propietario, Mark Davis, decida vender.
Se reparten propiedad de Raiders
Durban, codirector ejecutivo de Silver Lake, ya posee el 7.5 por ciento de la franquicia, participación que adquirió en diciembre de 2024 como parte de una venta más amplia del 15 por ciento del equipo. El resto fue adquirido por el empresario Michael Meldman.
La posible operación marcaría un giro profundo en la identidad de los Raiders. La franquicia ha estado ligada a la familia Davis por más de medio siglo, desde que Al Davis tomó el control del equipo y lo convirtió en un símbolo de rebeldía dentro de la liga. Tras su fallecimiento en 2011, Mark Davis heredó la organización y continuó con decisiones que redefinieron su rumbo, incluida la mudanza de Oakland a Las Vegas en 2020.
Sin embargo, el modelo de propiedad ha cambiado en los últimos años. Desde su llegada a Nevada, los Raiders han vendido el 25.5 por ciento de la franquicia a distintos inversionistas. Entre ellos destacan figuras como Tom Brady, quien adquirió un cinco por ciento, así como el exjugador Richard Seymour.
El contexto financiero también ha elevado el valor del equipo. La franquicia fue valuada recientemente en 7,700 millones de dólares, una cifra que refleja el crecimiento del negocio en la NFL y el atractivo del mercado de Las Vegas.
Mark Davis, quien cumplirá 71 años en mayo y no tiene herederos directos, enfrenta así una decisión que podría redefinir el futuro de la organización. Cualquier venta de control requeriría la aprobación de al menos 24 de los 32 propietarios de la liga.

















