Fue llamada vampiresa, sirena, y hasta fue vetada por la entonces Liga de la Decencia por la manera en la que vestía o por su forma de cantar.
Aún así, María Victoria se supo sobreponer a cualquier circunstancia, ya sea al trabajar desde muy pequeña, como madre autónoma o a la muerte de su esposo, quedándose a cargo de sus hijos.
Pero la de María Victoria no ha sido una vida de sacrificios, sino de trabajo, con una red familiar fuerte hasta la fecha y el cariño que el público le tuvo y le sigue teniendo.
Rodeada de amor por su familia, llena de fe, y especialista en poner apodos, es como María Victoria Gutiérrez Cervantes llega hoy a los 99 años.
El internet la da por nacida el 26 de febrero de 1923, pero su hija mayor, María Esther, Teté, dice a Excélsior que su fecha de nacimiento es el 26 de febrero de 1927.
La intérprete de la inolvidable Inocencia de la Concepción de Lourdes Escarabarzaleta de la Barquera y Dávalos Pandeada Derecha, de La criada bien criada, descansa en su casa alejada de los reflectores y ya no da entrevistas, por lo que Teté quiso compartir con Excélsior la visión que tiene de su madre, más que como artista, como amigas que son.
He admirado mucho a mi mamá por muchas cosas, pero entre ellas por el respeto que se tiene ella y el respeto que le tiene al público”, confiesa Teté, para subrayar que esa honestidad ha sido la clave para que la gente le otorgue un lugar tan respetable tras décadas de trayectoria.
La actriz siempre ha sido cálida, recuerda Teté; cuando iban a comer la gente se le acercaba para pedirle un autógrafo o una foto y ella nunca se negó.
Yo le decía: ‘Mami, tenemos prisa’ y me respondía ‘no, porque me debo a ellos.’ Ya después fui entendiendo que mi mamá siempre respetó muchísimo a todo el público.”
La primera actriz fue hija del segundo matrimonio de su madre, quien ya tenía cuatro hijos. Luego vino otra hija y María. Nunca hubo distinción entre ellos, recuerda Teté, quien añade que su madre comenzó a trabajar desde muy joven.
Mi experiencia fue cuando chiquititita me llevaba a los sets y ver a mi mamá en la pantalla sentía una tristeza que me tenían que sacar, porque siempre terminaba llorando. Me daba mucho sentimiento ver a mi mamá así, que no te puedo explicar.
Creo que sí lo superé pronto, pero ése es mi recuerdo, que mi mamá me llevaba y la veía. Hay una película, Los paquetes de Paquita, que al final salen tres niñas, porque ella se va con un chofer y cuando se iba con su maleta corría con mi mamá, y sólo con una paleta (que me dieron) me pudieron detener.”
Nacida en Guadalajara, Jalisco, llegó al emblemático El Patio, pero no fue bien visto debido a su origen de las carpas y los teatros de revista. Rompió tabúes y estereotipos que se tenían sobre las mujeres en aquel entonces.
Teté cuenta que su madre tiene un álbum con recortes de periódicos y cómo en aquel entonces la Liga de la Decencia la vetaba por salir a cantar como lo hacía y de la manera en que lo hacía.
La llamaban vampiresa, pues portaba esos vestidos por contar con poca tela —entre otras cosas— en ese momento. Después, añade su hija, ya se volvió natural y se “dio cuenta en un momento determinado que pues eso atraía a la gente y pues se vestía así.”
Luego Julio Chávez (diseñador mexicano que vestía a grandes figuras de la época) empezó a hacerle con el olán abajo e impuso como una línea de vestir. Así le fue dando la vida y no fue algo que ella se lo propusiera”, dice Teté, quien comparte que aún hay vestuario guardado, aunque regaló mucho de él y otro más lo prestó a compañeras.
María Victoria trabajó en cine mexicano de la mano de grandes figuras de la Época de Oro, muchas veces sólo como cantante y otras más como actriz, dirigida por Ismael Rodríguez en Los paquetes de Paquita; Cuando los hijos pecan, con Meche Barba y Fernando Fernández; Había una vez un marido, con Pedro Infante y Rafael Baledón, o La mujer desnuda, con Antonio Aguilar y Carlos López Moctezuma.
Antes de que llegara a la televisión con su personaje de Inocencia, debutó en teatro con La criada malcriada. Teté recuerda que cuando iba a dar función en el entonces Teatro 29 de Diciembre, estaba el maestro David Alfaro Siqueiros pintando un mural, su mamá entró con el uniforme del personaje y cuando abrió las cortinas, ahí estaba el muralista.
Siqueiros le dijo ‘chiquilla, vete de aquí. ¡Salte, salte!’. Y mi mamá dijo: ‘Viejo sangrón’, porque la sacó. Ya después le dio risa porque creo que la confundió (con una empleada del hogar).”
Al respecto, hubo una crítica sobre el debut de la joven, de 1965 de Armando María y Campos: Un nuevo teatro para la Ciudad de México.
“Se ofreció al público una novedad, la presentación como actriz de la cancionera María Victoria. A María Victoria la bautizó el público populachero por María, ‘la pujidito’. Cosas de su estilo de cantar. Pero su atractivo fue su forma de vestir, metiéndose dentro de sus modelos, exclusivamente entallados, con calzador.
El pueblo, acierta con sus definiciones. La versión es aún válida, porque la noche de su debut como actriz se le rompió un zípper. Afortunado debut como actriz”, dice De María y Campos sobre la obra con título original Madame, je vous aime, al lado de Óscar Pulido, Joaquín Cordero, Armando Arriola y Ariadna Welter.
Y sobre el comentario hacia Siqueiros, Teté expone que su mamá fue y sigue siendo muy ocurrente y chistosa. “Le admiro porque siempre ha sido como chistosa así solita. Tiene una chispa que hasta la fecha, nos hace reír.”
Sin embargo también reconoce que fue una madre estricta y recta, sobre “todo conmigo, más que con mis hermanos.”
Siempre fue muy exigente con nosotros, pero lo supo hacer porque no tengo ningún reparo. Al contrario, se lo agradezco” y contrario a lo que pudiera parecer que con los nietos o bisnietos la gente cambia, no fue así con ella, como cuando se metían a jugar a su sala y les decía “váyanse de aquí”, dice María Esther entre risas.
MUJER DE FE
A María Victoria se le recuerda por acudir año con año a cantarle Las Mañanitas a la Virgen de Guadalupe, más visual desde los años 70, pero Teté comparte que siempre lo hizo, por lo menos desde que la actriz tenía 30 años.
Justo esa religión la llevó, creo yo, a tener todavía una conexión enorme con los mexicanos… ellos iban después del teatro de carpa, se iban en peregrinación… luego ya empezó con el radio y con Paco Malgesto y luego la televisión, pero mi mamá siempre ha estado, nunca le ha importado el por que la vean, sino por devoción.”
LA GRAN PÉRDIDA
Así como vivió grandes satisfacciones, dice Teté, la parte más triste de su mamá fue su viudez, porque nunca se lo esperó. El “pleito” entre Rubén Zepeda Novelo (cantante, locutor, conductor) y ella, añade, era por “¿cuándo vas a dejar de trabajar?”
Mi mamá le decía a mi papá: ‘esto ya es lo último, nada más estos contratos y ya.” Y nunca llegaron esos contratos. Cuando murió mi papá, mi mamá estaba en un palenque entre Gómez Palacio, Durango, y Torreón. Eso le pudo mucho a mi mamá.
Él siempre le pidió que dejara de trabajar y nunca pudo dejar de hacerlo y cuando quedó viuda (a los 46 años, en 1974), le dieron cuerda, porque su tristeza y su dolor lo volcó en el trabajo y creo que también le ayudó mucho.”
Zepeda Novelo murió a los 43 años justo cuando llegó al centro nocturno Chips, le dijo a Teté que se sentía mal y le vino un infarto masivo.
EN FAMILIA
Teté narra que tratan de comer todos juntos algún día de la semana o come uno de sus hijos y nietos con ella.
Hay días que se queda en casa viendo noticias, pero dado que no son nada positivas, prefiere ver películas o que amigas la visiten como las actrices Luz María Aguilar o Irma Dorantes.
Todos sus compañeros la quieren muchísimo, pero creo que lo que más le ha podido es ir perdiendo su entorno. Que si fulanita o fulanito, ya se murió. Ha perdido a muchos amigos como Pepe Hernández, Resortes, Pompín (Iglesias), (Fernando Soto) Mantequilla, que son de los que quería mucho y ya se han ido.
De repente la veo calladita, pero yo creo que también pues le pedimos peras al olmo; mi mamá trabajó desde los nueve años”, dice María Esther.
Y algo que también disfruta la diva del cine mexicano es escuchar música, desde la antigua o a de Cumbia Pedregal.
Le regalamos su Alexa y le dice: ‘Alexa, quiero música de José Alfredo Jiménez, de Hugo Avendaño’, sus compadres de toda la vida.
Pero también le decía: ‘Alexa, pon Sufriendo a solas, pero conmigo’. Y le contesto: “Mami, así nunca te va a entender, o sea, dale la orden de Sufriendo a solas con María Victoria”, cuenta con amor.
Define a su mamá como muy ocurrente y sobre a posibilidad de hacer una serie sobre su vida, ella le respondía “¿pero qué van a decir de mí? Si no he dado escándalos para que hablen de mí.”
¿EL RETIRO?
Teté cuenta que no es que la actriz se haya retirado como tal. Recuerda que lo último que hizo fue Perfume de Gardenia, con Aracely Arámbula.
Después vino la pandemia y luego dijo: ‘Ya estoy muy agotada’… todavía fue dos o tres años a Las Mañanitas de la Virgen, pero también dijo: ‘ya, ya, lo que hice, ya lo hice’.”
Ruben Zepeda uno de hijos, arreglista, compositor y productor musical estaba apalabrado para hacer la serie sobre su mamá, pero con la pandemia se suspendió.
Como dice mi mamá, ‘Mejor, porque no se tiene nada que hablar de mí’. Pero una mujer de esa época que se enfrentó pues, a dificultades. Si como mujer, ahorita es el pan nuestro de cada día y mi mamá lo vivió, pero en privado, en su vida.”
Así es María Victoria, la diva del cine mexicano, famosa por su “pujidito” al cantar y por ese emblemático Cuidadito y todo lo que se desprendió de su famosa Inocencia, La criada bien criada.
Está en casa, en ocasiones sale y se preocupa por los suyos al grado de seguir dándoles consejos.
Hay que estar en el fuego, pero sin saber quemarse” ni tampoco perder el piso, más ahora que sus nietos se dedican a la música en el proyecto Cumbia Pedregal.
Tenemos que ser siempre los mismos porque a veces uno está arriba, a veces se está abajo, pero el trato con los demás tiene que ser igual. Mi mamá ha tratado a muchísima gente de todo nivel y siempre ha sido igual con todo mundo”, concluye Teté.
PARA SABER:
María Victoria siempre ha usado Shalimar, perfume de Guerlain, que cumplió 100 años en 2025.
Trabajó en tele al lado de Paco Malgesto y Pedro Vargas. “Ella siempre dijo que había entrado a Telesistema Mexicano por la puerta alta y por la puerta ancha, porque el señor Azcárraga, por un lado, y por el otro lado, el señor O’Farrill, le abrieron las puertas”, cuenta Teté.
Le encanta todo lo que es picante. Una tortilla con frijolitos y salsa o con chile verde.
La actriz y cantante es muy buena para poner apodos, lo hace para acordarse de tanta gente que conoce.
María Victoria hacía sus famosas pozolizas, en las que invitaba a medio mundo a deleitar un pozole, pero con el tiempo dejó de hacerlas por seguridad de todos, pues ya iba mucha gente que no conocían.















