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domingo, abril 12, 2026



*Maru, en previsión de un autoritarismo

*La desesperación de Javier lo trastorna

*Ninguno ganó el debate, lo perdió Loera

*El cierre de Graciela valió las dos horas

*Presentes Duarte, Corral y AMLO

*INE de vergüenza; exhibido como totito

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El último jalón de la campaña a gobernador inició éste jueves a las diez de la mañana, con la conferencia de Maru Campos, puntera en las encuestas, previniendo un autoritarismo de último momento que, por las malas, la retire del proceso. Arropada por algunos de los mayores empresarios de la entidad, candidatos y santones de su partido, ordenó una presentación en la que peritos demostraron que las famosas firmas de los recibos y la certificación de los mismos son un burdo montaje.

Ahí mismo presentó la confesión de testigos a quienes presionó la Fiscalía Estatal para inculparla y no tuvo necesidad de recurrir a las declaraciones del notario Flores, ahora perseguido por el gobierno estatal, confirmando que jamás los certificó, ni la confesión pública del testigo estrella, Jaime Herrera, cuando reconoció sin tapujos que “le pusieron una pistola en la cabeza para declarar contra ella”.

¿Por qué Maru decide traer a la opinión pública un tema que se supone asimilado por los votantes? Es fácil entender la oportunidad y pertinencia del mensaje, sólo asomémonos a lo sucedido en otros estados norteños con candidatos de oposición ganadores y gobernadores activos. Pensando en ellos sus consejeros resolvieron acogerse a una máxima popular; “vale más prevenir que lamentar”. Y mejor si, de pasada, quemaba previsibles toritos de su primer adversario durante el debate. Mató dos pájaros de un tiro.

Tras la rueda de prensa que paralizó uno de los hoteles más concurridos del Centro, la narrativa de Maru ha sido liberadora, pasó el resto de la tarde y el debate –lo dijo en varios momentos- sintiendo que Javier Corral ya no puede frenar su camino hacia el Gobierno del Estado ni asociado con Morena, por quien el gobernador traicionó a Chihuahua, a su partido, a sus amigos y a sí mismo. Es cuatro veces traidor.

El gobernador tomó nota de inmediato, apenas pasaron unos minutos de la conferencia de prensa se hizo el aparecido ante los medios, para ofrecer su versión. En ese momento vimos a un gobernador trastornado por la desesperación de que todo le sale mal, de sentir como el poder se le escurre entre las manos, mientras los grupos económicos y la sociedad cobija a Maru Campos.

La respuesta de Corral es la de un candidato ardido, no la de un gobernador responsable de sus actos: “Nunca había visto yo tanto cinismo y tanta simulación en tantos actores al mismo tiempo”, dijo tras hacer una insulsa explicación del motivo por el cual está vinculada. No cargó sólo contra la candidata, también contra quienes la acompañaron, muchos de ellos patrocinadores del candidato Corral, hace cinco años. Se ha quedado sólo en el tramo más complejo de su gobierno, los meses de cierre.

Está fuera de si, no sólo aventuró la polarizante y corrosiva declaración, también ordenó que la subieran a las plataformas oficiales del Gobierno Estatal, especialmente a “Cambio, gob.mx”, donde publicita los asuntos oficiales y programas de gobierno. Ahora sabemos, inequívocamente, que miente cuando envía a sus últimos leales a decir que ya no quiere nada sino cerrar el gobierno de la mejor manera. Falso, Javier urde alguna jugarreta desesperada que, obviamente, acabará carcomiéndolo por dentro. El rencor, acompañado de exaltada soberbia, pudre las entrañas.

Rompeolas

En cuanto al debate, pondero el cierre de Graciela Ortiz. Con temple, altura, firmeza convocó a los chihuahuenses a no votar por Morena, advirtiendo que estamos en un hito, un punto de inflexión que definirá el destino de Chihuahua y el país. “No votemos por Morena, no es Morena la que nos va a garantizar el futuro de Chihuahua, votemos por quienes nos garantizan que nuestros hijos tendrán libertades, tendrán desarrollo, tendrán futuro”. La felicito, fue la única que tocó al fondo de la discusión nacional: Queremos un país de libertades canceladas secuestrado por el populismo o uno de consolidación democrática. Es la gran disyuntiva que tenemos como chihuahuenses, como mexicanos. Su llamado es a votar por quien tiene posibilidades de frenar a Morena y todos sabemos quien es esa persona. Su declinación, sin serla, fue más contundente que la de Alejandro Díaz.

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En cuanto a quien ganó el debate, la pregunta eterna, pudiese decir que Graciela, pero no. Estoy convencido de que en realidad nadie lo ganó, fue Juan Carlos Loera quien lo perdió. Sin contar que en algunos temas, entre ellos el agua, mostró ignorancia inadmisible en un aspirante a gobernador, dejó clara su incapacidad intelectual para defender las políticas de López Obrador. A lo más repite, como merolico en su primera feria, lo que dice el presidente todas las mañanas: el bla, bla, bla de los programas asistenciales, el combate a la corrupción, los ahorros. Suena hueco por que la gente sabe que son mentiras, que no ahorran, ni combaten la corrupción y el asistencialismo es pagado con el presupuesto de los programas cancelados. Nos habla de un país que sólo existe en la mente del presidente y de quienes lo acompañan en la consolidación el autoritarismo populista moteando de mesiánico.

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Dos últimos apuntes: 1) López Obrador, Corral y Duarte estuvieron presentes en el debate, pero siendo protagonistas principales no trasmitieron la sensación de mover, hacia ninguna dirección, el voto ciudadano. 2) El INE de lástima, deje usted la manifiesta impericia de los conductores, hicieron su esfuerzo, de pena ajena el escenario con cuatro peceras de 37 pesos, rotuladas con pegoteadas hojas bond impresas en computadoras familiares y cubiertas con huele adherible de cocina. Dan lástima, no son la vocalía del Tule, con respeto para los tuleños.